sábado, 12 de febrero de 2011

Videodrome, El desprecio y Vivir Rodando. 3 en 1

Ferran Ballesta




Cuando hablamos de lo que es la realidad o la ficción a veces no somos conscientes de que una cosa puede ir atada con el otro. Nuestro subconsciente a menudo nos indica el que no nos atrevemos a hacer salir a la luz pública, mintiéndonos a nosotros mismos sobre lo que realmente queremos o incluso deseamos. Estas tres películas son diferentes ejemplos de cómo se puede modificar una realidad con la falta de valor a la hora de afrontar las dudas y las voluntades que cada sujeto tiene. Por ejemplo Videodrome, una de las obras maestras del excelente David Cronenberg en que rompió tabúes, imaginó un mundo donde la sexualidad se convertía en un monstruo, que la carne mutaba, que lo que hacían no era destruir sino crear, una imaginación perversa por parte del protagonista dentro de una mente podrida por una especie de tumor cerebral nombrado Videodrome.

Después por otro lado tenemos El desprecio, una de las obras maestras del famoso director Jean Luc Godard, uno de los directores propulsores de la "nouvelle vage". Un cambio radical si lo comparamos con la anterior película de Cronenberg, pero que también aporta similitudes dentro de una historia que no tiene nada que ver. Aquí también se tratan temas como las inquietudes de los protagonistas, la falta de sinceridad con ellos mismos y con el resto, el erotismo o la distorsión de la realidad que en ocasiones no sabemos en absoluto donde nos encontramos, si dentro de una película o dentro de una película que está dentro de la película. Esta falta de linealidad argumental o sólo en algunos momentos (sobre todo en El desprecio, ya que el resto de la película es totalmente cierta), es el motivo por el cual se han agrupado estos dos filmes, junto con Vivir rodando, de bastante menos calidad pero que ni mucho menos se queda demasiado atrás.


Vivir rodando se mezcla entre el documental y la comedia, se nos explica cómo es por dentro un rodaje de una película vista desde los diferentes puntos de vista que tienen los personajes, con sus sueños personales y sus inquietudes. Al igual que en Videodrome, aquí los personajes (no hay ningún protagonista claro) tampoco son sinceros con ellos mismos y por eso sucede la acción. Pero esta producción es de canto más simplista, más accesible al público general y podríamos hablar de un producto casi puramente comercial.
Los tres directores han querido aportar su visión de la voluntad distorsionada con tres historias muy diferentes, pero siempre con la misma intención. El querer y no poder, el abuso de las situaciones en momentos de superioridad, la creencia de ser erróneamente un ser superior, muy visto desde el punto de vista de una película, o de una pantalla. Precisamente a El desprecio, me gustaría rescatar una frase que podría resumir lo que pretenden explicar estos tres ejemplos fílmicos: "El cine sustituye nuestra mirada por un mundo más en harmonía con nuestros deseos. El desprecio es una historia de este mundo". Tanto El desprecio como las otras dos explican lo mismo. Ahora fijémonos en Videodrome, el protagonista se obsesiona por una cinta, busca la realidad y él cree que Videodrome es la solución. Precisamente también hay una frase que resume y se acerca a la anterior frase citada de El desprecio: "La pantalla de la TV es la retina del ojo, de la mente, por lo tanto, la pantalla de la TV forma parte de la estructura del cerebro. La TV es realidad, y la realidad es menos que la TV". Lo que vemos es lo que deseamos inconscientemente y en este caso, Videodrome nos ayuda a conseguirlo.

Menos complicado es todo en Vivir rodando, como ya he dicho antes, de canto más simplista, también juega con la distorsión de la realidad cuánto se está rodando una película. Todos los personajes tienen una profundidad muy típica de los protagonistas, pero la falta de un protagonista claro hace que todos tengan sueños, opiniones o ganas de expresar cosas. Todos sueñan con el rodaje, como les gustaría que fuera, los objetivos que tienen, etc. y siempre aprovechan la cámara para expresarse. Su naturalidad como persona queda desnuda en algunos momentos del metraje, con emociones y sentimientos que no se atreven a decir, que si los trabajadores no sirven y por eso no sigue adelante la grabación, que la actriz no es demasiada buena, que el actor es uno “guarro” y creído, la falta de sinceridad en el amor... diferentes sentimientos que sólo son mostrados delante de la presión de la cámara, y es en estos momentos cuando mejor funciona la película que están rodando, porque se desnudan como persona, sus sentimientos que guardan con miedo dentro de sí, explotan, y da el mejor de sí mismo obviando miedos y dudas.




En la siguiente entrada hablaré de los aspectos técnicos.
Link: http://lazonamuerta-cine.blogspot.com/2012/01/videodrome-el-desprecio-y-vivir-rodando.html

2 comentarios:

  1. No conocía "El desprecio", me la apunto ;)

    Tampoco conocía esta faceta tuya jejejej muy currado el blog =D

    (Soy Gothic) =P

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  2. Como decía en la actualización de Alma, los conocimientos existían, sólo hay que nacer (como blog xD)
    A ver si sé como se hace esto de amigos, seguidores o lo que sea.

    :)

    El Desprecio es muy buena, obra maetra de Godard!

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