Robot Jox - Stuart Gordon, 1990


-TÍTULO: Robot Jox
-DIRECTOR: Stuart Gordon
-GUIÓN: Joe Haldeman (Historia: Stuart Gordon)
-AÑO: 1990
-PRODUCTORA: Altar Productions
-REPARTO: Gary Graham, Ann-Marie Johnson, Paul Koslo, Robert Sampson, Ian Patrick Williams, Jason Marsden, Thyme Lewis, Gary Houston, Russel Case, Jacob Wheeler, Hal Yamanouchi, Stuart Gordon

NOTA: 4




Robot Jox es posiblemente uno delos títulos más desconocidos de la carrera de alguien que está entre los grandes del género fantástico: Stuart Gordon. Y si a eso le añadimos que forma parte de la mítica productora Empire Pictures se convierte en casi obligado por parte de los amantes del género, a no dejarse perder un título que desprende fracaso mire por donde se mire. Maticemos.

La Empire Pictures es una productora americana creada por Charles Band, alguien que con presupuestos ínfimos se convirtió en uno de los estándares del cine de serie B y Z dentro del fantástico. Y que más allá de su mayor o menor interés artístico, cada film tenía como objetivo el entretenimiento puro y duro, que los espectadores naveguen durante 90 minutos entre risas y palomitas. Ese era el poso de los años 80 dentro del fantástico de serie B, con películas cargadas de esa esencia como Re-animator, Troll, Re-sonator, Trancers o cine de serie Z total como Crepozoids. Mucho cine hoy ya convertido en “de culto”, pero que se fue a pique. Los 90 cambiaron el cine completamente al intentarse abrir a más público, perdiendo la vergüenza, y las producciones de serie B se convertían en películas con presupuestos demasiado elevados para un Charles Band acostumbrado a producir películas de 1 o 2 millones de dólares. Pero igualmente tiró la casa por la ventana e intentó producir una película diferente, una con un presupuesto impermisible para alguien acostumbrado a presupuestos ínfimos: 10 millones de dólares. Apostó en la dirección por Stuart Gordon, alguien de confianza que ya triunfó a medio mundo con su obra maestra Re-animator. Se trataba de Robot Jox, una película de robots gigantes con batallas al más puro estilo Mazinguer Z, que llevó a la bancarrota la Empire Pictures, el bolsillo de Charles Band, e incluso casi se lleva la carrera de Stuart Gordon.

La película es rancia, rancia en casi todos los aspectos por querer abarcar demasiado cuando no puedes, dejando un resultado muy pobre de diseño de producción. Vista hoy en día, más de 20 años después, se hace imposible verla con ojos entrañables, como curiosidad e incluso seguro que tendrá detrás su legión de frikis ciegos, que cuanto más basura es la película mejor. Pero la verdad es que es desastrosa mire por donde se mire. La película destila ingenuidad en esencia, y se hace fría de resultado, reluciendo la simpleza pobretona del guión, el vestuario de feria, e incluso unos robots inarticulados de juguete marca Bandai acaban confirmando que nada funciona. Y es cierto que quizás esa simpleza –por no hablar de cutrez- servía en al resto de películas de la productora para satisfacer a un público neófito de subproductos desvergonzados, porqué ayudaban a ver sus películas con ojos diferentes, el de un resultado pobre pero totalmente entretenido y que sabía exprimir todos los clichés del género; por no hablar de la personalidad de la Empire, con actores marca de la casa –Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Phil Frandocaro,…-, e incluso sus ridículos exploits tipo Ghoulies o Crepozoids no hacían más que crear leyenda. Pero Robot Jox se desmarca de todo eso, entrando en un campo superior, en un laberinto artístico sin salida posicionado en otro nivel supuestamente superior, que por desgracia acaba abocado a ser un título de obligado saboreo con el paladar, y fácilmente nos damos cuenta de dos cosas: de una indigestión y que se ha perdido la personalidad de Charles Band y su Empire, dejando frio al espectador. Un producto que en ningún momento impacta, menor, con un stop motion de bandera que aunque su sencillez es extrema –vale, es cierto, hablamos del año 1990 y los Transformers han hecho mucho daño-, no deja de ser correcto, pero su aún bajo presupuesto la hace ausente de espectacularidad y excesivamente escaso aprovechamiento del FX, afectando así a la épica de las batallas. Incluso Ray Harrihausen en los años 50 ya conseguía resultados más espectaculares, con batallas mucho más dinámicas, movibles, y no como en Robot Jox, totalmente estáticas, y con 4 petardos precolocados anteriormente al más puro estilo Power Rangers para recrear rayos psicotónicos.


Por no hablar del guión, tan estúpido como vulgar, parece estar hecho para sobresaltar las batallas de robots, pero como éstas tampoco sorprenden, el resultado es lamentable. Pero en medio se encuentra un chico y una chica, que como ya es de imaginar se acabará creando un vínculo amoroso que no interesa a nadie, pero que como mínimo servirá como intento –y aquí se queda- para dar un poco de épica al film. Incluido también un malo muy malvado sacado de teleserie juvenil. Conducidos así a un final de risa, infantil y excesivamente aromático que no convence, pero que en el fondo acaba haciendo justicia a algo que ya olía mal des de un principio.

Floja en su conjunto, entretenida por otro, pero rancia de sabor. Una mancha negra en el cine del gran Stuart Gordon, que pese a haber dirigido de manera correcta el film, los recursos disponibles y posiblemente su falta de promoción afecta y afectaron demasiado el resultado de la película. Y ojito a los vestuarios –como apunte-, con neoprenos arrapados para marcar paquete sacados también de los Power Rangers, un casco de moto y 4 adornos de cartón, no hacen más que evidenciar lo mal administrados que estaban esos 10 millones.


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