Sitges, día 7

Y llegué al día 7, el día más prometedor del Festival, o como mínimo el que se proyectaron algunas de las películas más esperadas –almenos aparentemente- por los espectadores, y otras que personalmente apuntaban maneras para convertirse en la revelación del presente Sitges. Así que manos a la obra, y a las 8:30 de la mañana empecé con un plató fuerte –o el plato fuerte del Festival- lo nuevo de Julien Maury y Alexandre Bustillo: Livid.

subir imagenes
Con un inicio estéticamente prometedor, Livid en seguida se convierte en algo diferente, algo que rompe estéticamente con su anterior trabajo: A l’interieur. Livid es un cuento de terror de primera línea, impresionante en muchos aspectos, en especial su increíble diseño de producción, que posteriormente tendría su justicia al ganar el premio en dicha área. Unos escenarios preciosos y escalofriantes, muy trabajados hasta el último detalle en que consigue crear una estética gótica que junto con su argumento sobrenatural no hace más que pensar en títulos como Suspiria o tantos otros de la Hammer.
Pero vayamos por pasos, ante todo Livid se desmarca de su anterior trabajo evolucionando hacia un terreno sobrenatural, entrando en el terror más estricto y dejando de lado el realismo que supuso ese thriller violento que era A l’interieur, entrando en un campo gótico pero sin olvidar el sello marca de la casa de la violencia más estricta y el gore más contundente. Por lo tanto, no hace más que pensar en un salto cualitativo en la carrera de ambos directores, ni que sea estéticamente, y se nota especialmente –como ya he comentado- en su puesta en escena. Es que los decorados son una delicatesen!, y un placer contemplarlos, eso sí, quizás algo sobrecargado, pero que ni de lejos molesta y demuestra el entusiasmo y cariño que han dedicado ambos directores. Porqué Livid es un cuento de brujas con momentos de auténtica pesadilla, quizás algunos incomprensibles, pero eso es lo que la hace inquietante. Llena de oscuridad, sangre y brujas, qué más podemos pedir? Esto es una película de terror, algo que escasea este año en Sitges.
Pero entremos en lo que no la hace perfecta, su guión. Tarda en arrancar, demasiado, pero cuando arranca no hay freno. Aunque se hace interesante y a la vez inquietante ese paseo por la casa, llena de oscuridad, puertas cerradas, marionetas que se mueven, un anciano en coma en su habitación,… es que coñe!, la estética de la película es muy buena! Sus decorados te consiguen introducir dentro de la casa e inquietar al espectador, por no hablar de la magnífica banda sonora, el sonido muy bueno –ojito con los silencios- y la música no gana protagonismo y eso la hace es un gran complemento. Pero tarda en arrancar, y en especial su primer tramo se hace algo largo. Y su tramo final, quizás algo desconcertante y precipitado.
Pero bien, solo podemos aplaudir que estos jóvenes directores no desentonen, al contrario, apunten maneras y un talento que parece estabilizarse –lo más importante en un segundo film- y que sigan ascendiendo en el cine!, como lo han hecho con Livid.

subir imagenes
Peor suerte tendría la segunda película del día: Extraterrestre. Si bien Nacho Vigalondo venía avalado por la genial Los cronocrímenes, su nuevo trabajo se desmarca completamente de la intriga –y que cojones, del fantástico- para introducirse en un subproducto de Telecinco para un domingo por la tarde. Sí, eso es Extraterrestre, una comedia que “aprovecha” el fantástico, con un platillo volante en la ciudad que ha vaciado las calles por el miedo que tuvieron los ciudadanos ante su acecho, y solo se han quedado en un edificio 4 personas. No es un survival, tampoco otra The divide, ni Mars attack, ni… es una comedia “españolada” hecha con gracia –no lo negaré- pero que su proyección en Sitges pinta menos que Van Damme en una peli de Lars von Trier, osea 0. Tiene gracia, no lo negaré, con gags acertados y actuaciones interesantes como la de Carlos Areces, pero me molesta que engañen al espectador ofreciendo un planteamiento fantástico que luego no es más que una comedia de relaciones de pareja. Telecinco puro y duro.

subir imagenes
Y finalmente hablaré de Burke and Hare, lo nuevo de uno de los grandes en los 80: John Landis. Me parece increíble como la nueva película de alguien como es este señor haya pasado tan desapercibido en este Festival –vale, estaba oculta en los horarios nocturnos, pero es que nadie habla de ella!- , y lo que me hace más gracia de la situación es que se han perdido una excelente película que supone el regreso al género de terror, después de 20 años, con Sangre fresca.
En cuanto a la película es una divertidísima comedia negra totalmente marca de la casa por parte de Landis. En ella se nos contará como dos ladrones de cadáveres en pleno s. XIX, William Burke y Willam Hare, descubren el negocio de sus vidas entregando cadáveres a la escuela de medicina de Edimburgo, lo que supone que cuantos más cadáveres entreguen recibirán más dinero y así poder conseguir todos sus deseos, pero el problema que se encuentran es que no hay muertos, lo que les conllevará a asesinar –como puedan-. Y lo que promete ser una historia simplona cargada de clichés típicos que encontramos semanalmente en cartelera, los ingeniosos gags del guión junto con las excelentes actuaciones de Simon Pegg y Andy Serkis –y que no falte el gran Tim Curry-, dan una personalidad vibrante a la película, muy inglesa, que la hace encantadora y a la vez entretenida. Muy ingeniosa y divertida, pero no olvida el cine de terror, si, los que busquen elementos de terror encontrarán su premio con algunas escenas gore, acompañadas por la comedia negra, eso que no falle. Pero es que en sí toda la puesta en escena es sensacional, des de vestuarios hasta la recreación de la ciudad y escenarios, un diseño de producción de mayor calidad de lo que uno inicialmente se puede imaginar.
Para llegar a un final que si a nivel de guión es interesante, falla en la épica. Termina y punto, con sucesos muy destacables pero que Landis no ha sabido dotarlo de atractivo, una pena. Pese a eso, este film es un soplo de aire fresco a la comedia negra, negrísima, tanto como para tocar el cine de terror. Un ejercicio muy simpático y que muchos de sus gags –y sobretodo la personalidad de Burke y de Hare- dotan el film de un ritmo divertidísimo. Muy recomendable.

Comentarios

  1. La verdad es que se han echado de menos, como dices, títulos de terror terror.
    Sigo con ganas de Carré Blanc jejeje aunque sea rara =P

    ResponderEliminar

Publicar un comentario