Sitges, día 8

Y llegué a jueves después de una maratoniana jornada de miércoles. Era el día del cine de terror, almenos a priori, pero como mínimo el programa prometía emociones fuertes.

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Target fue el primero de los cuatro títulos que vería, y sin duda era otra de esas propuestas arriesgadas que uno hace al inicio del Festival, con tal de descubrir títulos escondidos que merecen ser descubiertos. Por desgracia decepcionó, y casi que más que decepcionar aburrió tremendamente a un público que solo aplaudió al finalizar el eterno metraje. 154 minutos de aburrimiento, de incomprensión, de inconexión,… fríos nos dejó Alexander Zeldovich autor del film, alguien avalado en su país y con gran renombre, ya que presentó anteriormente otra película de ciencia ficción llamada Moscow. Target se considera como una continuación de ésta, en un mundo distópico de la Rusia del 2020. Y tan distópico que incomprensible, porqué no estamos ante otra Fahrenheit 452 de Truffaut, que plantea una situación futurista con mensaje crítico, Zeldovich rebosa ambigüedad, nunca en 154 minutos fue capaz de convencer a nadie de lo que nos plantea. Y cuando el receptor no recibe el mensaje –ni se interesa por él, que aún es peor- es que algo falla. La película nos habla de la felicidad, de la plenitud que puede llegar a tener alguien perfecto que lo tiene todo tanto materialmente como físicamente, todos quieren ser más perfectos que la perfección en sí, volver a ser jóvenes, y crean competencias y envidias entre los protagonistas del film, 4 personas que forman parte de la élite rusa. Ellos 4 irán a una base secreta donde se les promete la juventud eterna….
Un título original, no lo desmiento, con mensaje entre líneas, pero que caerá al olvido de inmediato.

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Llegado a la noche, le toca el turno a The innkeepers y Grave encounters.
El primero de estos films se trata de la nueva película del admiradísimo en Sitges director Ti West, responsable de auténticas cagadas, pero algunas de ellas épicas –The house of the devil-, lo que le convierte en alguien a tener en cuenta.
The Innkeepers es otra película de casas encantadas, algo que conoce de cerca el director tras haberle funcionado entre los frikis The house of the devil, pero por su desgracia con este título se le ha acabado el chollo. Sencilla, simplona, infantiloide,… si, vale, es una correcta película de casas encantadas con fantasmas al estilo Poltergeist o Ghosthouse, o incluso la reciente Insidious de James Wan, con algunos sustos logrados (2 sustos) y con algún que otro diálogo que hace gracia. Pero que más nos propones sr. West? Con The house of the devil hiciste un aburrimiento total, pero demostraste que amas el cine de los ochenta y supiste crear una película que bien podría haber sido recuperada de los antiguos videoclubs, en esa sección escondida llena de polvo cerca de la sección porno, incluso has conseguido que te la editaran en VHS en los tiempos que corren de la alta definición! Lo siento, yo no me considero del grupo de esos 4 frikis que aman tu cine, aunque debo reconocerte algo, me divirtió algunos ratos, pero también en otros me dormí.

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Y lo último del día, Grave encounters, oooooootra de esas películas de falso documental que tan repetidamente se ha visto en estos tiempos, y en Sitges concretamente junto a Apollo 18 y Emergo. Se trata de una película de terror canadiense que ha causado furor en Italia, siendo un tremendo éxito de taquilla y que supone una grata sorpresa en ese país, ya que nunca han tenido una tradición cinematográfica fantástica los espectadores -no confundir con la industria del país, que sí lo fue, pero sus espectadores nunca les apasionó el fantástico-. Dirigida por unos hermanos que se hacen llamar The Vicious Brothers debutan en el largo con un entretenido film "que ya hemos visto", lo único que han hecho ha sido cambiar el contexto, con un manicomio abandonado y algunos fantasmas. Igualmente es un cine que si bien siempre sigue las mismas premisas, como mínimo, si está hecho con un mínimo de gusto y arte, te aseguras algún que otro susto, entretenimiento y si lo saben hacer bien incluso miedo. Grave encounters no es una gran película, se hace aburridísima y larga en su tramo inicial, previsible también, pero hay que reconocer que el manicomio es un buen escenario y ciertamente acojona. También hay que destacar el tiempo, el hecho que cuando los protagonistas están dentro de la casa el reloj se para, siempre es de noche, y los pasillos se mueven, y en general, da la sensación que estamos dentro de una pesadilla. Es la sensación que nos desmarcamos dentro del falso documental en algo púramente sobrenatural, haciéndonos dudar del sentido onírico del film.
Una película disfrutable, con sustos, una atmosfera inquietante, y sobretodo esa sensación que poco a poco nos desmarcamos del falso documental hacia una pesadilla. Muy disfrutable.

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