Vincent Price: El palacio de los espíritus + El cuervo. (parte 6)

Ferran Ballesta



TÍTULO ORIGINAL: The Haunted Palace
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Charles Beaumont, Francis Ford Coppola (Historias: H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe)
AÑO: 1963
DURACIÓN: 87 min.
MÚSICA: Ronald Stein
FOTOGRAFÍA: Floyd Crosby
REPARTO: Vincent Price, Debra Paget, Frank Maxwell, Lon Chaney Jr., Leo Gordon, Elisha Cook Jr., John Dierkes, Cathie Merchant, Milton Parsons
PRODUCTORA: American International Pictures (AIP) / La Honda Productions


NOTA: 8




Cuando el ciclo Poe seguía vivo y coleando con éxito tras éxito, la productora AIP se sacó de la manga otro título que lo atribuyó dentro del ciclo cuando no tenía nada que ver con el escritor de Boston, se trataba de la adaptación cinematográfica de “El extraño caso de Charles Dexter Ward” del escritor H. P. Lovecraft, que también fue llevada al cine posteriormente, gracias a Dan O'Bannon y su The Resurrected. De Poe solo se utilizó el título y el poema recitado al final, extraído de un fragmento de La caída de la casa Usher. Así fue comercializada pese al gazapo, y supuso otro gran éxito para la productora AIP.
El argumento gira entorno a la venganza que emplea Joseph Cruwen (Vincent Price), quien fue asesinado por los habitantes del mismo pueblo donde vivió, porqué le acusaron de practicar magia negra. Un siglo después, su bisnieto Charles Dexter Ward (Vincent Price otra vez) hereda esa misma mansión junto a su esposa (Debra Paget), pero el espíritu de Joseph Cruwen poco a poco se irá apoderando de su bisnieto…
Sin duda uno de los títulos más interesantes de la filmografía de Price, gracias a esa mezcla de universos de Poe y Lovecraft, totalmente compacta y coherente, cargado de elementos del escritor de Providence dentro de una puesta en escena muy Poe. Y es que Corman hizo un excelente trabajo, creando una lógica verosímil dentro del ciclo.
subir imagenesPero también hay que dar gracias al guión, adaptado esta vez por Charles Beautmont -The Intruder (1962), La máscara de la muerte roja (1964), ambas de Corman- junto con el desacreditado Francis Ford Coppola -en detrimento de Richard Matheson-, consiguiendo crear una historia sólida, que engancha completamente des de un principio gracias a sus elementos fantásticos y misteriosos tan cercanos al universo Lovecraftiano, que acaban dando aire fresco al ciclo Poe que ya empezaba a acusar la monotonía. Solo hay que fijarse en la escena del ataque de los muertos sin ojos a los dos protagonistas, bastante aterradora, atosigante y macabra y que Corman supo dirigir con maestría, algo muy diferente visto hasta el momento en el ciclo.
Pero tampoco hay que olvidar todo aquello que el director habitualmente explota en sus películas dentro del ciclo: como la niebla, muy habitual en su cine, pero también otros elementos mucho menos explotados como los rayos y truenos, inspirándole al espectador esa sensación de acecho e intranquilidad dentro de un pueblo aparentemente endemoniado. Sin olvidar tampoco sus abundantes telarañas hasta debajo de las piedras y escenarios acartonados, unas etiquetas marca de la casa muy Poe en este sentido.
Pero también hay espacio para la sensualidad, una bellísima Debra Paget -La mujer pirata (Jacques Tourneur, 1951), La tumba India (Fritz Lang, 1959)- consigue hacer de nexo entre todos los personajes, entre ellos Lon Chaney jr, quien se encarga de custodiar el palacio.
Otro de los elementos Lovecraftianos que aparecen en El palacio de los espíritus, es el Necronomicón. Se trata de un libro que puede invocar a los Dioses antiguos y apropiarse de su poder, pero lo que quería Cruwen -dentro del film- era cruzar esos Dioses con humanos, para así conseguir que cogieran forma, pero la cosa le salió mal, y acabó creando un monstruo endemoniado que aparecerá en el tramo final de la película.
En cuanto a la banda sonora, y en concreto en la música, creada por Ronald Stein consigue con un único tema imponer el respeto y el terror constantemente, y que gran parte del éxito de la película resida en su música, con un encargo de leitmotiv siempre agradecido por el espectador. El problema quizás estaría en su abuso, demasiadas veces repetido el mismo tema, quizás saturando en algunos momentos al espectador y evitando inquietar en otros.
Incluso aún nos queda por ver el antes comentado monstruo para acabar de redondear un título adaptado de Lovecraft; se trata de un ser de color verde que en ningún momento se mueve, dejando evidente el bajo presupuesto del que disponía Corman, para acabar mostrando la cutrez y lo que para el director ya es aceptable ver en pantalla. La verdad, se lo podría haber ahorrado y apostar por algo más sugerido.
Pese a este pequeño detalle, estamos ante uno de los mejores títulos de la filmografía de Price, dejando aparte el entretenimiento que supone esta película y su intensidad narrativa, incluso nuestro actor llega a interpretar 3 papeles! ni más ni menos, un verdadero lujo, y brillantemente realizada pese a sus problemas de presupuesto.







TÍTULO ORIGINAL: The Raven
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Richard Matheson (Historia: Edgar Allan Poe)
AÑO: 1963
DURACIÓN: 86 min.
MÚSICA: Les Baxter
FOTOGRAFÍA: Floyd Crosby
REPARTO: Vincent Price, Boris Karloff, Peter Lorre, Hazel Court, Olive Sturgess, Jack Nicholson, Connie Wallace
PRODUCTORA: American International Pictures


NOTA: 6







Quinta película del ciclo que le dedicó la AIP, de la mano de Roger Corman, a Edgar Allan Poe. Como ya comenté con anterioridad, este ciclo, al igual que en muchísimos otros, tiene altibajos en algunos títulos que lo componen y El cuervo es uno de los casos irregulares. Quizás la más floja dentro del ciclo pero no por ello absenta de interés, muy al contrario, pocas veces podremos encontrar dentro del cine de terror un reparto tan mediático y atractivo. Viejas glorias reunidas de nuevo, imberbes y estrellas del momentos componen esta atípica película dentro del ciclo, saboreando un género aparentemente desconocido en las novelas de Poe como es la comedia, pero necesario para no tomarse -cinematográficamente hablando- en serio este producto de serie B, que vista hoy en día destila ridiculez, en especial su duelo final.
En el reparto encontramos a uno de los Dioses de nuestro género, a un Boris Karloff con fuerzas aún para realizar algunas películas más, ya en su última década como actor. También a Peter Lorre, el siempre recordado e inquietante “vampiro de Dusseldorff” dando vida a un personaje que le va como el anillo al dedo; incluso un sorprendente Jack Nicholson cuando aún no tenía barba en la cara; y las estrellas del momento, Vincent Price y la bellísima chica Hammer Hazel Court, quien también interpretó papeles en distintas películas de este ciclo dedicado a Poe.
Ante todo El cuervo es una simpática comedia de terror gótico, totalmente satírica y con toques a fábula que le dan un encanto personal, y que gracias a su excelente reparto la convierten en título de culto. Pero no acaba de funcionar. Inicialmente Vincent Price queda eclipsado ante un Peter Lorre que demuestra su potencial, ya que el hecho de introducir toques de comedia a la trama le ayuda, junto a su aspecto físico, a integrarse a la película perfectamente, haciendo de nexo a todo el carrusel de estrellas. Poco a poco irá apareciendo el resto del reparto, quizás Nicholson queda en segundo lugar, muy lógico ante tanta veteranía delante de él.
La película ofrecerá brujería, magia negra y un duelo final entre Karloff y Price que será para siempre inolvidable, por su ridiculez, pero que los toques de comedia ayuda al espectador a no tomarse en serio semejante tontería. Es sin duda el momento más alegre del film y donde realmente encontramos la comedia, ya que aparte de Lorre el resto de personajes fracasan en el intento. Ojo al dato! No es un mal final, sino curioso visto hoy en día.
Vincent Price, tal y como he dejado intuir, queda totalmente en segundo plano, no se le ve cómodo en ningún momento a excepción del final, incluso el intento inicial de imitar a Peter Sellers no da resultado. Su rol característico de aristócrata malvado le pega demasiado como para introducirle en la comedia, y aunque da la cara, en ningún momento parece creerse el personaje que interpreta.

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