Vincent Price: Historias de terror + la torre de Londres. (parte 5)

Ferran Ballesta



TÍTULO ORIGINAL: Tales of Terror
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Richard Matheson (Historias: Edgar Allan Poe)
AÑO: 1962
DURACIÓN: 80 min.
MÚSICA: Les Baxter
FOTOGRAFÍA: Floyd Crosby
REPARTO: Vincent Price, Peter Lorre, Basil Rathbone
PRODUCTORA: American International Pictures

NOTA: 5









Se trata de la cuarta película del ciclo Poe, y que junto con El cuervo son quizás la dos menos interesantes a nivel cualitativo –que no de reparto-. Esta vez el formato sería distinto, tal y como el título indica veremos un seguido de cuentos de terror, cada cual inferior al otro, pero no distantes de interés, especialmente los dos últimos. Hay que reconocer que la fervor de películas de cuentos sobre los simpáticos años 60 ha originado indiscutibles joyas del terror como Las tres caras del miedo (Mario Bava, 1963), Historias extraordinarias (Federico Fellini, Louis Malle, Roger Vadim, 1968), o las posteriores producciones –ya en los 70- de la productora Amicus como son Refugio macabro (Roy Ward Baker, 1972) o la excelente Cuentos de Ultratumba (Kevin Connor, 1973), entre otros títulos. Por desgracia, la obra de Roger Corman se queda a tres pueblos de cualquiera de estas -más o menos- grandes películas, y solo la participación de un soberbio Vincent Price que tiene aparición en los 3 capítulos que componen la obra -con la dificultad que eso conlleva-, y la participación de Peter Lorre en la segunda historia, salvan hoy en día del olvido cinéfilo este sobrevalorado título.
El primer cuento se llama “Morella”, una insufrible historia corta –afortunadamente- que nos cuenta como un padre (Vincent Price) vive obsesionado en su castillo con la idea que su hija es la responsable de la muerte de su esposa. Un ejercicio repetitivo como el ajo para aquellos seguidores del ciclo, básicamente porqué solo con empezar la película nos damos cuenta que seguimos los mismos patrones de puesta en escena y guión lo que nos hace acoger una actitud de irrelevancia ante lo que vemos. Pero podría como mínimo tener elementos de interés, y si, hay una novedad, la de la ausencia total del terror que siempre nos brinda Poe en el tramo final de sus historias, dejando un resultado light, prescindible y que si tuviéramos VHS se iría directo en FF.
La segunda historia quizás es la mejor, se trata de “El gato negro”, quizás uno de los cuentos más famosos de Poe. Desde un principio ya vemos que este capítulo promete un mayor presupuesto y pretensiones artísticas por parte de Corman, preparación y trabajo, y es que el hecho de introducir a todo un Peter Lorre al metraje engranda la pantalla a niveles más serios. Pero en este caso, especialmente por su perfil artístico, la comedia acaba cogiendo protagonismo en este cuento que es de todo menos inquietante, pero que si olvidamos por completo que estamos ante un “cuento de terror” el resultado es bastante satisfactorio, ofreciendo una comedia muy digna y disfrutable de dos “montruos” del género dando lo mejor de sí. La puesta en escena es sensacional, cargada de extras, y con un Vincent Price, que si en “Morella” interpretaba a un viejo desquiciado, en “El gato negro” es un refinado somelier francés, que hace una hipérbole de su oficio, algo que produce inevitablemente recelo a la gente. Lo cierto es que Price da una rotunda demostración de sus posibilidades artísticas en un duelo de catadores de vino contra un alcohólico Peter Lorre, un duelo que es sin duda lo mejor de un film carente de terror, pero totalmente inolvidable.
subir imagenesLa tercera historia también es un punto aparte, pero eso si, mucho más centrada en el terror. Se trata de “El caso del señor Valdemar” donde el señor Carmichael (Basil Rathbone) hipnotiza parcialmente a Valdemar (Vincent Price), para aliviar el dolor de su terrible enfermedad. El resultado no es lo esperado y Valdemar se encontrará en algún lugar entre la vida y la muerte… Sin duda el cuento más interesante y terrorífico de los tres, donde podremos encontrar exorcismos, zombis, masas informes, maquillajes (ojito al maquillaje de Vincent Price), y personajes oscuros en los cerca de 30 minutos que dura el cuento.
Es una pena que una propuesta tan interesante como esta película de cuentos no ofrezca un producto de mayor calidad, pese a que Matheson vuelve a adaptar los cuentos y Roger Corman a dirigir. Pero siempre nos queda Vincent Price, que introduciéndose como una liebre en los 3 cuentos y adaptándose a las condiciones como un escarabajo, se convierte en amo y señor del film al encarnar a 3 personajes totalmente distintos, consiguiendo salvar los muebles de esta floja película. También nos quedará ese duelo entre Peter Lorre y Vincent Price como catadores de vino, un pequeño esbozo de lo que nos pude llegar a ofrecer el siguiente título del ciclo, donde vuelven a coincidir: El cuervo, pero antes de ello, Vincent Price participó en una interesantísima película: La torre de Londres.







TÍTULO: La Torre de Londres
DIRECTOR: Roger Corman
GUIÓN: Leo Gordon, F. Amos Powell, Robert E. Kent
AÑO: 1962
DURACIÓN: 79 min.
MÚSICA: Michael Anderson
FOTOGRAFÍA: Archie R. Dalzell (B&W)
REPARTO: Vincent Price, Michael Pate, Joan Freeman, Robert Brown, Joan Camden, Richard Hale, Sandra Knight, Charles Macaulay
PRODUCTORA: Edward Small Productions / Admiral Pictures / United Artists

NOTA: 7.5






Más allá del cóctel que suponía la unión entre Roger Corman, Vincent Price y Edgar Allan Poe, los dos primeros aún tuvieron tiempo durante ese ciclo para realizar otra película, producida esta vez por el hermano del director, Gene Corman. Se trata de un remake de La torre de Londres dirigida en 1939 por Rowland V. Lee en que ya participó Vincent Price en uno de sus primeros papeles como actor cinematográfico, pero que el protagonismo de gente de la talla de Basil Rathbone o Boris Karloff le relegó a un papel secundario. Pese a eso se trata de una obra maestra de la Universal, en la etapa final más prodigiosa de su carrera dentro del cine de terror como fueron los treinta, pero que pese al reparto de lujo y cargado de actores encasillados en el género, no se trata de una película de terror.
Roger Corman se encargaría en 1962 de esta nueva versión, con el indiscutible protagonismo de un Vincent Price en su etapa más prodigiosa, y que dicho tándem acabaron convirtiendo la película en una indiscutible joya de serie B dentro del terror.
Las diferencias entre ambas son enormes más allá del género que pertenezcan, mientras que la original se encargaba de mostrarnos una historia bien contada e incluso realista, centrada en los conflictos personales y la lucha escalar hacia el poder, Corman se limitó a realizar una película mucho más simplona, con pocos elementos dramáticos y con el protagonismo absoluto de Price, que lleva constantemente el ritmo de la película.
La historia se centra en el año 1843, cuando el rey Eduardo IV está apunto de morir. El hermano, el duque de Gloucester planea la manera de conseguir el trono eliminando uno a uno a cualquiera que intente obstaculizar su voluntad. Lo que no sabe, es que sus víctimas volverán para atormentarle…
Y es ese último punto el elemento nuevo que aporta Corman a la historia. Una película de violentos asesinatos y fantasmas, con un Vincent Price más malo que nunca se ve obligado a saborear el precio del poder, ya que su ambición le acaba pasando factura con unos fantasmas malotes que le atormentarán. Unos fantasmas creados muy artesanalmente, pero completamente efectivos, llegando incluso a inquietar en según que momentos.
Quizás es una película de corte más simple, con muchísimos menos actores que en la versión original y centrándose exclusivamente en lo morboso de la historia, en agradecimiento de los psicópatas amantes del género terorífico. Pero es que está bien hecha, hay buenas actuaciones, directa al grano, y en general la película es muy Corman, y con eso me refiero a que sabe ofrecer lo que el espectador quiere.
Un título muy entretenido que se complementa a la perfección con la original, esta vez mucho menos pretenciosa, olvidando elementos como el romanticismo o el drama, e incluso el rigor histórico de la Torre de Londres, centrándose al terror completamente. Sin duda un título a reivindicar.

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