Zoo - Robinso Devor, 2007



-TÍTULO ORIGINAL: Zoo
-DIRECTOR: Robinson Devor
-GUIÓN: Robinson Devor, Charles Mudede
-AÑO: 2007
-DURACIÓN: 80 min.
-PAÍS: USA
-MÚSICA: Paul Matthew Moore
-FOTOGRAFÍA: Sean Kirby
-REPARTO: Jenny Edwards, John Paulsen, Richard Carmen
-PRODUCTORA: THINKFilm


NOTA: 7



Aléjense morbosos inmundos del autoplacer masturbador. Aléjense perturbados voyeurs cibernéticos. Aléjense pervertidos antisociales, porqué hablaré de una película seria, seriamente y para gente interesada en el tema, no en lo escabroso.

Con este pequeño aviso intento alejar todo aquel arsenal de ratas que puedan correr por este blog en busca de risas, imágenes grotescas, o en general todo aquello relacionado con lo escabroso que puede resultar un tema tan desconocido como es la zoofilia. El problema se debe principalmente a que ese desconocimiento ha propiciado el rechazo absoluto de la sociedad, creando así la etiqueta de tema tabú. Y eso es precisamente lo que ha intentado disolver el director de este controvertido film: Robinson Devor, que aparte de querer alejar a todo curioso, nos cuenta, a base de un falso documental, una historia verídica sobre la zoofilia, sobre un grupo de personas que crearon una comunidad secreta de zoofílicos, en vez de incidir en lo perverso de la situación. Un tema como mínimo grotesco, extraño, que cuesta de creer y aceptar por el público, algo que visto des de fuera consigue crear rechazo inevitable, y ciertamente, está reconocido que es una desviación sexual de algunos humanos patológicamente hablando. Pero sus contados casos registrados nos hacen ver que no es más que algo anecdótico.

La película nos muestra una recreación de los sucesos, narrados por los mismos testimonios, haciéndonos descubrir la otra visión, la de ellos, la que se desmarca de lo que imaginamos con estereotipos. Mr. Hands, alguien totalmente normal, como tú o yo, padre de familia con hijos (aunque divorciado), trabajo estable y económicamente estable también, dedicaba sus fines de semana a reunirse con gente conocida por Internet a un establo de Seattle, para conversar, tomar unas cervezas, hablar de la vida, y también profundizar en lo que les ha llevado allí realmente: practicar sus actos zoofílicos con caballos. Pero en una ocasión, Mr. Hands falleció en una de éstas escapadas a causa de un desgarre intestinal, desatándose así el escándalo mediático al país.



Robinson Devor ha sido capaz de crear un relato fílmico ficticio y objetivo, con las dificultades que puede comportar no entrar en el campo subjetivo de los prejuicios y visiones de rechazo. No es así, ha sabido transmitir con gran sutileza un mensaje grotesco, impregnando una sensación estrictamente documental, seria, y para nada comercial, que directamente hará aborrecer a los morbosos. Y parte de este éxito se basa en el eje narrativo que los mismos implicados crean a base de relatos guionizados, excepto uno, Coyote, un miembro real de aquella comunidad que nos acaba regalando su testimonio y visión personal de la comunidad, alejándonos –a priori- de posibles manipulaciones en el guión.
Ellos nos explicarán los motivos que les condujeron a la ejecución de estos actos grotescos, incluso como entrenaban a los caballos, por qué lo hacían, qué sentían, etc., intentando “normalizar” lo anormal, entrando en campos como los sentimientos, la pasión y lo aislados que se sienten del mundo “normal”. Para acabar llegando a un terreno mucho más dramático como es la muerte de un compañero, Mr. Hands, y la posterior persecución mediática de la prensa acechándoles constantemente. Se dan cuenta de la deshumanización que ha desarrollado la sociedad frente a la muerte de Mr. Hands, al olvidar la tragedia y potenciar burlas y menosprecio. Incluso les atacan al acusarles de abuso a animales, desarrollando así a nuestros implicados una sensación de incomprensión.

Y no puedo olvidar de hablar de “la escena pornográfica”. Posiblemente son las imágenes más impactantes de la película, cuando la policía muestra un video sexual con un caballo a un matrimonio. Imaginad la situación: “Dos policías les preguntan: ¿Ese es vuestro caballo? Horrorizados éstos con las imágenes, la respuesta es la afirmación”. Pero ojo, más allá de meter el dedo en la llaga con el video, Devor ha sido capaz de demostrar que sabe, que es un director con ideas. Rodada la escena con un bellísimo traveling circular nos muestra sutilmente a los implicados de la situación: el matrimonio propietario de los caballos, los policías, y un televisor que emite el video zoofílico. Por lo tanto, no vemos directamente el escabroso acto sexual, aunque si podemos apreciar lo que se emite. Pese a eso, un plano bellamente rodado y bellamente planteado que da gala a las intenciones de la película.

Muy recomendable a líneas generales, es extraña, atrayente,… estamos hablando de zoofilia, de un caso real, de un asesinato,… se hace incluso duro de asimilar antes de ver la película. Y créanme, Robinson Devor ha sido capaz de hacer sutil lo grotesco, de solamente sugerirnos la morbosidad sin mostrar –casi- nada, y hacernos una pequeña lección sobre realización cinematográfica, que en eso se merece un 10.


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