lunes, 26 de diciembre de 2011

Aprende sociología con Chuck Norris



subir imagenes
(Cartel americano de Desaparecido en combate)

Desaparecido en combate es una de las películas más populares y que ha tenido más eco a lo largo de los años para Chuck Norris, además de ser uno de los éxitos más rotundos de la ya extinguida productora Cannon, responsables de títulos bélicos y de acción ultraviolenta. Un cine creado en los años 80, con una cantidad notable de atributos y distintivos que hacen de esta década, cinematográficamente hablando, la más entrañable e interesante a nivel sociológico, y en concreto este título por el contexto de Guerra Fría existente en aquellos tiempos. Pero vayamos por partes, y es por eso que inicialmente debemos fijarnos en el papel que puede jugar dentro de la sociedad un subproducto mediocre como Desaparecido en combate, e incluso el papel que puede jugar en ella un actor ridiculizado por la crítica pero con legiones de fans detrás como es Chuck Norris.

(Learn or Die!!)

Entonces, ¿qué interés puede tener este producto? Walter Benjamin, colaborador de la escuela de Frankfurt, escribió un libro en el año 1936 llamado La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica, y en él apuntaba al verdadero significado del arte en una obra. Decía que una obra original estaba dotada con un aura, una especie de experiencia sensible que puede alcanzar una persona al contactar con la obra original. Por tanto, la reproducción de esta obra poseerá lo que él conoce como el "aquí y ahora", su existencia irrepetible en el lugar donde se encuentra. Pero Benjamin va más allá y apunta a una visión apocalíptica de la situación cuando habla de la de "democratización" del arte gracias a la reproductibilidad técnica que puede sufrir una obra, por dos motivos: por el posible aprovechamiento como propaganda del nazismo en la época, y, muy diferente, porque pierde el aura que la hacía original, y en ella dos factores importantes: la pérdida de la unicidad técnica del proceso reproductivo, y la pérdida del momento creativo individual. Por tanto, el creador de la obra desaparece para dar pie a procesos de modificación en que intervienen diferentes personas -creadores diferentes-. A partir de ahí, Benjamin, termina apuntando hacia el cine como un gran ejemplo. Dice que el actor ha cambiado su público por el aparato que filma, y es éste el motivo por el que éste ha perdido el aura, incluso el personaje que representa. Porque el aura, en todo caso, se encontraría en el rodaje, en el trabajo de los técnicos en cuanto a escenografía y trabajo del actor, y que con la fotografía del cine ya no lo podemos apreciar, ya que el aura está en el "hecho" filmable.

subir imagenes
(Walter Benjamin, autor de la obra "La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica")

Volviendo a Chuck Norris, qué es lo que le puede haber dotado de un algo especial y reconocible sin el aura? El capitalismo, -explicaba Barthes- para solucionar este problema sobre el aura de los actores desarrolla auras artificial que consisten en el culto a "la estrella", y es precisamente lo que hoy día nos hace ver a Chuck Norris como una "estrella" a pesar de ser un lamentable actor. Y volviendo también a la productora Cannon, donde vemos una cosecha de actores como un caducado Charles Bronson implantando justicia por las calles, un imberbe Van Damme que empezaba a repartir puñetazos, el Stallone demostrando que es ser un hombre duro, etc., unos actores realmente limitados que automáticamente eran alzados como "estrellas" gracias a sus grandes campañas publicitarias que convertían en éxitos instantáneos de taquillas sus películas, y, concretamente, Desaparecido en combate, que a pesar de ser un título bastante flojo logró recaudar la nada despreciable cifra de 22 millones de dólares en la época. Actores que han ganado un aura particular de una manera artificial.

Y es que Benjamin creía que con el cine asistíamos a una industrialización de la percepción, lo considera como un medio para transmitir cultura pero que es nada neutral respecto a los contenidos -lo ve como un medio completamente político-. Dice que gracias a su reproductibilidad ampliada el cine fija nuevos significados subliminales, facilitando así nuevas formas de manipulación, y que la TV posteriormente, una tecnología al alcance de todos, nos facilitaría aún más el acceso a estos contenidos. Conduciéndonos como espectadores a una comprensión cultural manipulada del mundo, ya sea con cine / TV, literatura o música. Por lo tanto, de qué manera los medios cambian la percepción del arte? en este caso, en USA, se ha desarrollado un modelo nacional identitario muy bien reflejado con diferentes tópicos en Desaparecido en combate, empezando por el perfil del actor, su actitud, el mensaje anticomunista, la visión de unidad a pesar de perder la guerra de Vietnam, etc.

subir imagenes
(Umberto Eco, autor del libro Mitologías)

Este modelo identitario propio nos lleva a escuchar la obra de Umberto Eco y su análisis de la cultura de masas, con los "Apocalípticos" e "Integrados" de su obra Mitologías. Pero, ¿qué es cultura de masas? Para entenderlo hay que remontarse a mediados del siglo XX, cuando la industria cultural empieza a irrumpir en la sociedad gracias a los medios de comunicación (radio, cine, televisión, periódicos, revistas, best-sellers, literatura de consumo masivo), que acercan los bienes culturales a la sociedad de una manera adecuada al "nivel" del receptor, con una profundidad básica, y que lógicamente termina extendiendo un falso campo cultural masivamente, tal como valoraban los "Apocalípticos". Pero esta no es más que una visión subjetiva recogida de los fundamentos del pensamiento que circulaba en los años 30 en la escuela de Frankfurt, con intelectuales como Max Horkheimer o Adorno. Basándose y revisando las ideas marxistas, estos idealizaron la que se conoce como Teoría crítica -y en concreto en un texto llamado Dialéctica de la ilustración-, donde explican que los medios están arraigados en las fuentes de poder y autoridades sociales. Es decir, quienes poseen el poder político y económico idealizan unos mensajes al "nivel" de la sociedad (idiotizado) que se difunden por los medios, con una visión del mundo manipulada, y con la intención de colaborar en la subordinación de las audiencias al poder. Según Marx, nos subordinan a los intereses de la clase dominante, y además, esto conlleva el impedimento que otras ideas opuestas puedan ganar poder.

Y eso cómo lo podemos ligar con Desaparecido en combate? Tal y como comentaba antes, Barthes calificaba la cultura contemporánea como "mito", no como algo natural sino como creación burguesa en lo que llamamos "estrella" (Chuck Norris). Por tanto, el producto cinematográfico que se venderá formará parte de lo que se denomina como mainstream, los productos masivos. Por ejemplo: no es lo mismo una película independiente premiada en muchos festivales y que interesa a cuatro críticos, que la nueva película de Crepúsculo. Y aquí es donde juega Chuck Norris, a vender cada uno de sus títulos con una gran campaña publicitaria aprovechando su nombre, hasta el punto de recoger unos beneficios de 22 millones de dólares en la época, y que ahora mismo, yo, esté hablando de él. Por lo tanto, sus películas, y en concreto Desaparecido en combate, se convierte en un producto masivo manipulado por las elites, con mensajes subliminales de control social y que además, forma parte de una década -cinematográficamente hablando-, en que el cine iba muy ligado al contexto social de Guerra Fría existente en el mundo.

Volviendo a la visión "apocalíptica" de Eco, Desaparecido en Combate es un producto "adaptado" sobre la guerra de Vietnam, y no es tanto que la sociedad no pudiera entender el conflicto, sino que con esta "adaptación" ha terminado sufriendo el que tanto Horkheimer como Adorno ya contaban en su libro de Teoría crítica, la manipulación de las masas por parte de élites, y lo que es peor, la sociedad se transforma en el que también Eco describía como "Integrados", los que se sienten atraídos -y aceptan- estos productos. Y esta película lo sufre tal como hablaré seguidamente. En resumen, la cultura de masas ofrece expresiones culturales de la burguesía a los sectores populares, y donde los podemos observar en Desaparecido en combate?:

-Ofrece una imagen patriótica de unidad nacional totalmente homogénea, pero inexistente en la realidad social americana frente a la guerra de Vietnam.
-Consumidores sometidos a las leyes de la oferta y la demanda. Se ha implantado la voluntad de ver películas con contenido anticomunista por la situación de Guerra Fría existente en aquellos tiempos. También de que el país tenga siempre la razón políticamente, y que los demás sean siempre los "malos" en las películas.
-Ausencia de negros entre los militares americanos, cuando desde siempre han sido mayoría, un hecho que resalta la visión racista que aún perduraba en aquellos tiempos en USA.
-Tampoco se quiere fomentar la reflexión, simplemente con emociones superficiales inmediatas como ver morir vietnamitas, levantar la bandera americana o Chuck Norris manteniendo una actitud chulesca ante los comunistas, ya sirve para desprender una sonrisa al ciudadano americano. En vez de hacer entender cuál es el origen del conflicto y el "por qué" de las actitudes de unos y otros.
-Se sugiere al público lo que debe desear sociopolíticamente hablando, lo que está bien visto como americano ejemplar, iconizado lógicamente con Chuck Norris.
-Igualdad de derechos en la vida pública, por lo tanto, cuando Chuck Norris se propone a recuperar sus compañeros prisioneros, todos son iguales, los americanos son 1. Curiosamente existen contrastadas clases sociales en los USA, empezando por el acceso privilegiado a la sanidad.
-Enlazando con el anterior punto, intentan vender que existe igualdad de clases, intentando unificar sensibilidades nacionales, en cuanto precisamente, tal y como apuntaba, no aparecen negros.
-Es cierto que pueden favorecer un estímulo de curiosidad a la gente por la situación -en cierto modo- verídica de la película, pero en ningún caso te incita a hacerlo ya que el espectador termina satisfecho con el contenido del metraje .
-Recogiendo un poco las otras expresiones culturales, en general nos estimula una perspectiva pasiva y poco crítica que ayuda a la clase dominante a utilizarla como vehículo de control social.


Incluso, Desaparecido en combate intenta ofrecer una imagen de lo que el ciudadano americano debería ser a la hora de actuar y pensar, y que no deja de ser una manipulación al diseñar un modelo de ciudadano ideal que no existe, y en este caso, Chuck Norris y su personaje llamado Braddock. ¿Por qué llegó a ser "estrella"? en relación a la época? Como aparece? Rápidamente estas preguntas nos acaban dirigiendo a un significado cultural de la época y al tipo de masculinidad americana nacida básicamente por dos personas: John Wayne, y Clint Eastwood y su personaje de Harry Calahan a Harry el sucio. Y es que los 80 llevaron al extremo todas aquellas situaciones que planteaba el género de acción a los 70, eran los años en que una sola persona era capaz de derribar gobiernos, el de ser disparado por todo el mundo y sobrevivir siempre, como un héroe, normalmente en países cercanos a la URSS -o en la misma URSS, como Rocky 4-. Eran los tiempos del músculo, de la arrogancia, sexismo, de ser siempre premiado con multitud de chicas operadas, y en general de ser un triunfador, "un hombre". Este era el modelo masculino americano, el del "superhombre", el que nos regalaba frases como "matar o morir... en eso Rambo era el mejor", o "No tengo tiempo para sangrar" (Depredador), que hacían convencer a la persona masculina que veía la película de que si no eras como ellos, no eras un hombre de verdad y serías un perdedor. Un cine -y modelo de hombre-, que enlazaba con el contexto político de la Guerra Fría, con contenidos anticomunistas, lleno de terroristas soviéticos, Vietnam, etc., aunque no siempre sus argumentos iban ligados en esta dirección pero que igualmente las pinceladas al tema eran inevitables. Un modelo de hombre duro y políticamente conservador.


(Todas aquellas viejas glorias reunidas -con respeto a los muertos- Los mercenarios)

Tal y como decía Barthes, detrás está la burguesía y sus intereses, y la realidad es que fue una década de éxitos rotundos en los cines, porque siempre, aunque la película tuviera un contexto de derrota, sabe dar la vuelta la situación y mostrar una imagen de héroes. Desaparecido en combate es un ejemplo, mientras anteriores películas como Apocalypse now o El cazador se dedicaban a cuestionar la guerra de Vietnam, gente como el propio Chuck Norris o Sylvester Stallone con Acorralado cambiaban la imagen del conflicto mostrando su vertiente más heroica. Y a qué nos lleva esto? A las secuelas, la gente quiere más y más mientras el mensaje subliminal va calando, y a la vez puliendo un perfil de sociedad egocéntrica y poco empática, una identidad adquirida más que elegida. Porque los medios crean las identidades identificando qué es nuestro y que consideramos de fuera.



Bibliografía:
-Roland BARTHES, Mitologías, México D.F. Siglo XXI
-Walter BENJAMIN, L'obra d'art en l'època de la seva reproductivilitat tècnica, Barcelona, Edicions 62, 1993
-Umberto ECO, Apocalípticos e integrados, Barcelona, Debolsillo, 2004

1 comentario:

  1. Tots estem, segons com, Desapareguts en combat
    Intentar analitzar l’èxit o el fracàs d’una pel•lícula és una cosa un xic complexa perquè abasta diferents aspectes. Per resumir –i seguint una mica el fil del text-, n’agafaré, dos: el públic i la crítica. La crítica no va tenir pietat amb aquesta mena de Fary americà tenyit de ros (recordem, a tall de broma que vas ser l’únic vip que va aparèixer en la cerimònia de coronació de George Bush Jr, few years ago); però va rutllar bé a taquilla i l’expressió “desaparegut en combat” ha passat a formar part del llenguatge col•loquial (voleu un succés més clar que aquest?). Des d’un punt de vist comercial, doncs, justa a la fusta.

    L’obra d’art
    Cosa ben diferent és si considerem el llargmetratge com una obra d’art; home, doncs ras i curt, no. Primer de tot, i seguint l’historiador del cinema Marc Ferro (que tot i el nom, és francès, per tant, diguem em seu cognom “fegó”; o no, anomenem-lo segons ens plagui, què coi!), un film històrica parla més de l’època en què va ser realitzat que no pas de l’època de la qual tracta. Per conseqüent, com sosté Umberto Eco, la pel•lícula és una adaptació en el sentit de “producte adaptat” i que, per tant, no parla tant de la Guerra del Vietnam com dels foscos i reganians (i tatcherians, ara que la Meryl Streep pretén recuperar-nos-la) anys 80.
    Walter Benjamin, personatge emblemàtic com a pensador però també pel seu trist final, preocupat pels mitjans de comunicació que començaven a fer forat als anys 30 del segle XX, asseverava que el vertader significat de l’obra de l’art rau en la seva aura, ço és, aquella experiència sensible que es viu en l’ara i l’ací. Tanmateix penso que devia referir-se més a les arts plàstiques –i encara: avui hi ha museus fets de litografies: i sense reproduccions la ciutadania només coneixeria Miquel Àngel o Kandinsky d’oïda (vull dir, fins i tot més que ara;)-; intueixo que la “reproductibilitat” devia aterrir a aquells prohoms de la primera meitat del segle XX (l’Unamuno de la “vulgarització”: eññ es referia a la “divulgació”, però preferia fer servir la paraula francesa que vestia més i tenia aquesta connotació negativa que tant bé li anava...), tots ells intel•lectuals d’esquerres i demòcrates avant la lettre però elitistes fins al moll de l’os (el gran Joan Fuster afirmava, als anys 80: la cultura no gaudeix d’aquelles qualitats fantàstiques i encomanadisses que nosaltres li havíem atribuït). Doncs això; i potser ja està bé que sigui així.

    La individualitat de l’art
    Benjamin ja va escandallar en el cinema l’obra col•lectiva. Potser aquest era un dels motius que feia mantenir-ne la susceptibilitat... emperò, un quadre, sobretot si és gran, que tal volta no era feina d’un obrador del qual qui el signava només n’era el cap de brot? I encara (i sobretot): la realització d’una pel•lícula és una acte col•lectiu, sens dubte, però el seu gaudi, el visionat (Romà Gubern hi havia incidit més d’una vegada) és un acte individual, fins i tot en el cas de fer-ho en grup, a la cambra fosca, on cadascú ocupa un espai i té una experiència pròpia amb el film que, si de cas –jo ho odio, però cadascú per on l’enfila-, ja compartirà en eixir de la sala.

    L’art: qui el fa i qui se’l menja
    Els autors de l’Escola de Frankfurt, influïts pel marxisme (té el poder qui controla els mitjans de producció) en voga, expliquen que els mitjans depenen del factor econòmic –són al mercat-, i que només el poder econòmic (per tant, avui més que mai, polític) és capaç de crear-los i així difondre un seguit d’idees... les seves idees. Des de l’estupidització sense límits de “Sálvame”, passant pel terror groc –no pas xinès, en aquest cas- d’un Piqueras o l’amenaça del perill roig –aquest sí, encara que físicament hagi desaparegut- del Norris de Desaparegut en combat.
    Per bé que sempre poguem tenir pors, i si cal ens les inventem. Però si les hem d’inventar, que siguin boniques, pors a “invasions subtils” de japonesos disfressats de senyors amb accent de l’Empordà, per exemple.

    ResponderEliminar