viernes, 2 de diciembre de 2011

Vincent Price: el adiós de un mito (Parte 13)



TÍTULO: Estamos muertos... o qué?
DIRECTOR: Mark Goldblatt
GUIÓN: Terry Black
AÑO: 1988
DURACIÓN: 86 min.
MÚSICA: Ernest Troost
FOTOGRAFÍA: Robert D. Yeoman
REPARTO: Treat Williams, Joe Piscopo, Lindsay Frost, Darren McGavin, Vincent Price, Clare Kirkconnell, Keye Luke, Robert Picardo, Mel Stewart
PRODUCTORA: Helpern / Meltzer

NOTA: 7.5







 En 1988, cuando ya era todo un mito más que una actualidad, las producciones en las que participaba Vincent Price se limitaban a cameos o papeles poco destacables, tal y como comenté en la anterior citada La casa de las sombras del pasado (Pete Walker, 1983). Parecían más homenajes por parte de directores frikis que crecieron viendo sus películas que verdaderos roles dentro de los filmes, y uno de esos trabajos, quizás el más interesante tanto a nivel técnico como de contenido, se trata de Estamos muertos… o qué? (Dead Heat). Con un título que horroriza su traducción, se trata de una película bastante decente, una gamberrada totalmente ochentena en que se mezcla cine de acción y zombis. Pero en el fondo, pese a estar hablando de un título algo más que interesante, espero que me perdonéis el hecho que obvie un comentario hacia ella, ya que el protagonismo inevitablemente se lo lleva Price.

subir imagenesEste fue el antepenúltimo trabajo que intervino el artista, y que sin duda, para todos aquellos que hayan seguido la carrera del actor fácilmente se darán cuenta que este cameo es mucho más que cualquier interpretación. Son esos aproximadamente 10 minutos de aparición celestial concentrados en el tramo final de la película que sirven para elevar el presente título a latitudes de culto, porqué más allá de su contenido da la sensación que Price se despide del cine y en concreto del género que le amó. Lo hace con un personaje que sobra, si, pero esa no es más que una excusa para pasear ante un grupo humano sentado en sillas, mientras Vincent Price les “predica la Biblia”, y pese a ser ateos, todos están escuchando con atención lo que el maestro comenta, boquiabiertos de tener ante ellos a todo un titán dentro del cine despidiéndose progresivamente de su profesión, entristecidos por su aspecto envejecido pero felices de tenerle ante ellos. ¿Que dice? Mirad la película porqué realmente vale la pena. Fue sin duda todo un detalle por parte de producción a todo un “sensei” de los actores del cine de terror, aunque él nunca aceptara esos calificativos.

subir imagenesPoco a poco Vincent Price se despedía de nuestro mundo, pero el cine aún le debía el agradecimiento de su legado cinematográfico que a tantas personas amantes del cine impactó. Porqué más allá del gran actor que fue nadie podrá negar nunca que fue un caballero en toda regla, alguien siempre visible y sin tapujos dentro y fuera de los rodajes. Y eso era algo que se traducía en homenajes, quizás algo tardíos, pero ya se dice que el tiempo pone a todo el mundo en su lugar. Gente como Tim Burton confesó públicamente su admiración por el actor, diciendo que des de pequeño siempre fue a ver sus películas, y que él era alguien con el que se podía identificar.

Y esa admiración de Tim Burton hacia el actor, años más tarde, en 1982, se traduciría en conocer en persona al propio actor, y como no podía ser de otra forma le propuso participar en un cortometraje de corte expresionista con muñecos animados titulado “Vincent”, para que el actor narrara la “voz en off”. La historia en cuestión nos cuenta como un niño amante de Vincent Price -y en concreto de sus películas del ciclo Corman- creará un mundo imaginario en que subjetivamente encarnará situaciones vividas por el actor. Sin duda Price accedió encantado.

5 minutos de pasión que emocionarán con facilidad por la belleza y sutileza que plasmó Burton en el cortometraje, una delicia. Además, deja claro también el director las influencias que tuvo en su niñez con Price, su ídolo, aquel que ayudó a desarrollar esa mente cargada de gustos góticos y fantasiosos, y que crearon también esa estética animada tan personal del director.

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Y no solo aquí, Tim Burton aún le tenía preparada otra sorpresa en forma de homenaje, quizás la película más mágica que ha participado nunca Vincet Price: Eduardo manostijera (1990), la obra maestra de Burton interpretada por Johnny Depp en que nuestro actor debía emular a una especie de Dr. Frankenstein que muere sin acabar su mayor obra: Eduardo. Por desgracia muere al principio de la película, una pena, pero el actor lo dio todo en lo que sería su última participación en el cine, ya que el cáncer que afectaba a su salud seguía creciendo imparablemente. Y aunque su último papel fuera de un personaje aparentemente oscuro como es el de mad doctor, lo cierto es que esta vez muestra su cara más entrañable, más cercana quizás al Geppetto de Pinocho que al varón Victor Frankenstein.

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(Vincent Price en Eduardo manostijera)


Han pasado ya 100 años del nacimiento de este titán, persona por encima de todo y una muestra de lo que la grandeza significa a modo representativo. Grandeza en muchos aspectos, una fuente inacabable de cultura, disciplinado, educado, esa es precisamente la elegancia que convierte a un hombre en caballero. Alguien experto en arte, talentoso actor de teatro, de cine, televisión, e incluso otro de los aspectos que tantos destacan hoy en día y que quizás ha pasado algo desapercibida, su voz, que le permitió hacer importantes colaboraciones en la radio. Pero nada de eso convierte a alguien en caballeroso, hay que tener estilo, y los afortunados que le conocieron insisten en recalcar que era todo un señor, simpático, y que su humildad rompía fronteras cuando por fin se hizo justicia al reconocerle sus méritos por su exquisita filmografía cargada de títulos inolvidables, a modo de homenajes por todo el mundo. Grandes películas para la historia del cine como Los crímenes del museo de cera, el mejor e inigualable ciclo que le dedicó Roger Corman a Edgar Allan Poe que sin Price restaría muchísimo interés, u obras de culto dentro de la ciencia ficción como La mosca o The last man on Earth. Un actor de culto, muy personal e irrepetible, quizás el Diós dentro del género de terror, algo que el propio Price nunca acepto y desprestigió, quizás porqué acabó marchándose al otro mundo con la sensación de no haber interpretado a otros personajes, pero lo cierto es que el legado que nos deja como aficionados al género nos hace entender que amó el horror, el género que apostó de verdad por él.

Vincent Price murió el 25 de octubre de 1993, a los 82 años en Los Angeles. Pero incluso sabiendo que moriría se comportó como el caballero que siempre ha sido, despidiéndose de cada una de las personas que creía que debía visitar por última vez, amigos y familiares, dando una última lección de humanidad envidiable y conquistadora, preparando su muerte con la purificación de su alma.

Ahora, llegados a su centenario, como mínimo podremos disfrutar de esa cantidad de cine irrepetible, con un actor irrepetible, que aparte de convertirse en actor “de culto”, hoy se convierte en mito.


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(quien diría que Hitchcock se comportaba así?)

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(un amigo de sus amigos)



Bibliografía:
-José Manuel Serrano Cueto. Viencent Price: terror a cara descubierta (T&B Editores, 2004)
-Varios autores. Las Sombras del Horror. Edgar Allan Poe en el Cine (Valdemar, Antonio José Navarro 2009)

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