Un cadáver a los postres - Robert Moore, 1976


-TÍTULO ORIGINAL: Murder by Death
-DIRECTOR: Robert Moore
-GUIÓN: Neil Simon (Teatro: Neil Simon)
-AÑO: 1976
-DURACIÓN: 94 min.
-PAÍS: USA
-MÚSICA: Dave Grusin
-FOTOGRAFÍA: David M. Walsh
-PRODUCTORA: Columbia Pictures
-REPARTO: Alec Guinness, David Niven, Peter Sellers, Peter Falk, Eileen Brennan, Truman Capote, James Coco, Elsa Lanchester, Nancy Walker, Estelle Winwood, James Cromwell


NOTA: 9



Neil Simon (foto derecha) desde hace ya algunas décadas se ha consolidado como uno de los guionistas más importantes que ha tenido el cine, pero también del teatro y la televisión. Se trata de alguien respetado tanto en àmbito literario como en el de producción. Alguien que por encima de todo se educó y vivió del y para el teatro, y que tras algunos rotundos éxitos Simon acabó optando por adaptaciones cinematográficas, como Los encantos de la gran ciudad (Arthur Hiller, 1970), o La chica del adiós (Herbert Ross, 1977) con el mítico Richard Dreyfus, ampliando poco a poco un currículum de lujo. Pero entre semejante arsenal literario de Simon había un guión escrito inicialmente con la intención de ser adaptado para el teatro, llamado Un cadáver a los postres (Murder by death), una sátira sobre las novelas detectivescas que Simon sería poco consciente del rotundo éxito que le supondría. Pero la supuesta obra de teatro no se desarrolló finalmente, ya que previamente a representarla imaginó algunos cambios argumentales que solo se podían efectuar cinematográficamente, un hecho que le hizo inclinar hacia el cine en 1976.

Como buen aficionado a las novelas de detectives que es nuestro anfitrión, fueron todas ellas una fuente de inspiración para escribir una historia totalmente paródica. Un cadáver a los postres fue el resultado de toda la experiencia del escritor con las novelas de Agatha Christie o Conan Doyle, pero también las películas de Sam Spade, con Humphrey Bogard como estandarte, o Nick y Nora Charles de la serie de películas nacidas de la novela The thin man escrita por Dashiell Hammett. Simplemente Simon juntó todos aquellos elementos audiovisuales y literarios que bebió de pequeño e hizo un cóctel paródico de todos ellos. Por lo tanto, el guionista de Un cadáver a los postres no considera este título como una película original, ya que simplemente se basó en lo que vio de pequeño. Y eso también implica incluir a la historia a los personajes de su películas inspiradoras, por ejemplo, Peter Folk significa el Humphrey Bogart personal de Simons; o David Niven ocupó el lugar de William Powell, por poner dos ejemplos. Pero no solo era eso, también incluyó al inspector Jacques Clouseau de La pantera rosa, Peter Sellers, alguien muy adorado por público y crítica, y que supuso una extensa saga de hasta 6 títulos; sin olvidar también el tirón de películas de Peter Falk dentro del género policíaco -por no decir anclado-, e incluso su participación en la serie eternamente recordada Colombo; en la dirección debutaría un no-joven veterano de Broadway de 46 años llamado Robert Moore, haciendo un más que solvente trabajo. Éste dirigió posteriormente Un detective barato (1978) y Capítulo dos (1979), ambas a partir de guiones también de Neil Simon, y con Peter Falk y James Caan -respectivamente- en el reparto como más destacado, demostrando así que el feeling entre guionista y director podría conectar más allá de un escenario teatral.

Regresando a Un cadáver a los postres la película nos cuenta como los cinco mejores detectives del mundo són llamados a través de unas misteriosas cartas a cenar con un excéntrico multimillonario llamado Lionel Twain, en una alejada mansión en medio del bosque. Allí, el anfitrión, avisará a los invitados que se cometerá un asesinato a medianoche, y quien sea capaz de resolverlo se llevará 1.000.000 de dólares.

(Maggie Smith y David Niven)

Pero claro, Neil Simons dejó en diferentes ocasiones claro que la clave del éxito debía ser la originalidad, porqué precisamente la película se burla de todos esos clichés tópicos del género detectivesco, y por eso la clave del film está en lo que plantea Simons: la creación de un anfitrión enfadado por los libros que había leído sobre detectives. El autor se refiere exactamente a todos esos finales que tanto han abusado libros y películas del género, repitiendo esquemas con finales que añaden informaciones extra surgidas de la nada, y precisamente Simons lo que ha pretendido con este film ha sido burlarse de todo eso, de esas informaciones que aparecen en las últimas 5 páginas de las novelas, por ejemplo, de las de Agatha Christie.


Los personajes de la película son compuestos por Lionel Twain (el debut cinematográfico de Truman Capote) como anfitrión, un personaje que inicialmente tenía que ser interpretado por Orson Welles, pero que finalmente descartó por problemas de agenda. En cuanto a detectives encontramos al chino Sidney Wang (Peter Sellers), el neoyorkino Dick Charleston (David Niven), la inglesa Jessica Marbles (la inagotable Elsa Lanchester, la novia más immortal que ha parido el fantástico en La novia de Frankenstein). También el belga Milo Perrier (James Coco), y Sam Diamond (Peter Falk) de San Francisco, además de sus respectivas parejas normalmente femeninas, como por ejemplo Maggie Smith, que sustituyó al proyecto a Myrna Loy ya que ésta consideraba su papel como demasiado atrevido. También les acompaña el mayordomo ciego (Alec Guiness), y Nancy Aleen como camarera sordo-muda (ojo al dueto del servicio de la casa y su connectividad laboral).
(El servicio de la casa)

(Peter Falk)

Tal como señalaba anteriormente respeto a la posibilidad de representar teatralmente Un cadáver a los postres, uno de los elementos clave que hicieron declinar a Neil Simon al cine fueron las posibilidades que ofrecía el cine a poder incluir movimientos de circulación por la casa por parte de los personajes. De hecho, inicialmente la película tenía que ser representada en una sola habitación, ya que se podría perfectamente, porqué en sí se trata de una película de diálogos, pero el hecho de representarla cinematográficamente dotaba al guión de posibilidades, como el hecho de crear un castillo lleno de pasillos y habitaciones donde podían circular personajes. Y esos beneficios se palpan cuando alguno de los detectives entran y salen del comedor, dando paso a un seguido de gags divertidísimos de "teletransportaciones", aunque pensándolo fríamente quizás introducidos al guión con pinzas. Y ese fue uno de los factores que hicieron mejorar aquel guión original, si más no enriquecedor en cuanto a comedia, añadiendo cosas divertidas a la trama, elementos que animaban la historia.

(Peter Sellers y su vestuario oriental)

El resultado final quedó como una película muy recomendable, aunque quizás algo olvidada injustamente con el paso del tiempo, pese a que los años no la han hecho envejecer. De hecho, pienso que clásicos de la comedia como Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959), o el humor de Peter Sellers habitual en él son y serán inmortales, ya que ambas son películas en que el humor nace de un guión en que existe el factor sorpresa, el anticipo al espectador, y no del abuso de gags repetitivos y transparentes absentos de sorpresa. Y es aquí donde demuestra una película de humor si funciona o no, ya que se puede dar en el clavo gracias al factor sorpresa. Por lo tanto son películas que no envejecen, funcionan, y Un cadaver a los postres me da esa misma sensación, incluso más allá de la comedia, ya que escritores como Agatha Christie o Conan Doyle (éste especialmente por sus recientes adaptaciones cinematográficas tanto de Guy Ritchie como del inepto de Garci), siguen a la orden del día entre consumidores, y los contra-clichés que plantea Neil Simon son perfectamente aplicables a todos ellos. De hecho, pienso que Simon mientras escribía la obra parece que estuviera más interesado en lanzar un duro mensaje crítico con muy mala leche al género, ridiculizando a los implicados, más que a inventarse un final verdadero a Un cadáver a los postres. Por qué al igual que John Kramen en Saw (James Wan, 2004) Neil Simon también aparece entre el reparto... para aleccionar al "verdadero" reparto. Y allí está otra de las claves del film, porqué él sí que consigue sorprender al espectador con una resolución más que inesperada, inteligente, coherente, y encima pinchando a los escritores con un mensaje crítico escrito brillantemente. Dejando así al espectador la posibilidad a reflexionar sobre el género policíaco.

Pese a esos mensajes críticos que lanzó Simon, la película en sí se desenvuelve correctamente gracias a la buena dirección de Robert Moore, cohesionando un ritmo narrativo coherente sin dar un protagonismo hegemónico a ninguno de los detectives. Incluso el propio Simon se incorporó al rodaje de la película para poder así realizar algunas modificaciones a la historia (o quien sabe si por desconfianza hacia al novato de Robert Moore). Eso supuso cambios a los finales de 5 escenas e incluso reescribió el final, sin contar cambios en los diálogos. E incluso eliminó 6 o 7 páginas del guión para mejorar el ritmo narrativo y también así ahorrar costes, demostrando de este modo su experiencia en campos como la producción. Una serie de cambios que sea como sea el resultado final fue realmente impecable y poco se le puede criticar.

(El veredicto)

Comentarios

  1. Me encanta esta película, la vi porque me la recomendaron en Aullidos (Nuria).
    Muy entretenida.

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  2. es muy buena y por desgacia demasiado olvidada, no lo entiendo. Si no recuerdo mal ganó algun oscar incluso.

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