martes, 24 de abril de 2012

El arte de tener siempre razón (libro) - Arthur Schopenhauer



SCHOPENHAUER, Arthur. El arte de tener siempre razón, Barcelona: Empúries, 2005 (Colección: Singulars 45)
Traducción: Carles Sans


NOTA: 7.5


Persona A: -Este plato es de color blanco.
Persona B: -Yo pienso que no, es negro.


La dialéctica erística consiste en el que da título a la presente obra: el arte de tener siempre razón. O mejor dicho, tal como lo expresa el propio Schopenhauer al inicio del libro, "es el arte de discutir, y precisamente el arte de discutir para tener siempre la razón", un conflicto que surge cuando el adversario de un sujeto rechaza una afirmación, y entonces se abre la posibilidad de que el primer sujeto aporte otras pruebas contra las críticas de su adversario. El autor propone defender a ultranza una razón que no importa si es objetiva o subjetiva, cierta o falsa. "La verdad" podría tomar la forma de cualquier propuesta que aparezca en el debate, cualquier concepto y, entonces, la verdad "real" del debate acabará perdiendo interés en detrimento de lo que haya defendido el ganador. Por tanto, "el arte de tener la razón" consiste en derrotar al contrincante a través del diálogo. Schopenhauer, en la presente obra, sabe cómo lograrlo con un listado con 38 estratagemas dialécticos para salir victorioso. Y de ahí derivaría que, a menudo, el que discute no lo hace para demostrar la verdad objetiva, sino para imponer su propia razón y que, de esta manera, poder demostrar que incluso las obviedades de un simple color, como es el blanco del plato que he expuesto al inicio de esta reseña, si el sujeto es capaz de aplicar la dialéctica erística, podrá imponer la razón subjetiva (color negro), que perfectamente puede ser falsa. Por lo tanto, el único objetivo de la presente obra es saber derrotar al rival en el arte de la dialéctica, saber combatir con argumentos para poder demostrar la verdad que el sujeto quiera. E incluso, El arte de tener siempre razón va más allá de demostrar lo que alguien quiere, ya que cuando se posee la razón verdadera también se hace necesaria la dialéctica para defenderla.
La erística no tiene nada que ver con la negociación, es el antónimo por excelencia, ya que en ningún caso cuando un sujeto trata de “enemigo” al contrario puede haber ningún pacto a no ser que se quiera salir vivo. La erística se encarga de dar argumentos y así poder ganar el otro verbalmente, y de esta manera se despierta automáticamente un espíritu de confrontación y afán de dominio sobre el otro, porque, insisto, ganar es el objetivo. De esta manera, con mucho ingenio e ironía, el filósofo Arthur Schopenhauer presenta un tratado basado en los tópicos de Aristóteles, con 38 estratagemas para practicar la dialéctica y así poder salir victorioso en un debate, sean ciertas o falsas las nuestras argumentaciones. El resultado se tradujo en la presente obra llamada El arte de tener siempre razón, escrita en 1830, una especie de manual con unas reglas de oro. De todos modos pienso que se hace necesario aclarar qué diferencias hay entre lo que se considera como dialéctica erística y negociación. Creo que la primera de ellas ya ha sido explicada, así que las diferencias que se establecen con su adversaria es que la negociación pretende aplicar el arte de razonar a partir de una actitud constructiva, y eso implica no buscar la competición con el antagonista, sino su colaboración para crear unos cimientos constructivos que produzcan una tesis final, respetando así las argumentaciones de nuestro rival. Por lo tanto, estamos muy lejos de lo que pretende explicar Schopenhauer en estos 38 estratagemas en que, si es necesario, hay que llegar al juego sucio verbal.
Entonces, ¿quién tiene la razón? El que dice que el plato es de color blanco o el que dice que es negro? Aunque sea obvio que el plato es blanco, dentro de la erística tanto el que habla como el adversario creen tener la verdad en su mano, luego, posiblemente los dos comenzarán a dudar, y sólo al final se demostrará la verdad. Por eso Schopenhauher ofrece estratagemas sin tener en cuenta si se tiene la razón objetiva o no, porque según él "ni nosotros mismos no lo podemos saber con certeza, y se establecerá [la razón] precisamente mediante la controversia".
Posteriormente a este listado de artimañas, que de bien seguro acabarán provocando más de una sonrisa al lector por su ironía, el libro se acabo por desmarcarse de las reflexiones de su autor para incluir un análisis sobre la dialéctica a cargo del filósofo italiano Franco Volpi, llamado: "Schopenhauher y la dialéctica". En esta segunda parte del libro, Volpi se contestará a sí mismo una serie de preguntas referentes a la dialéctica, tocando así diferentes perspectivas, además de presentar las visiones de diferentes filósofos como Kant o Aristóteles. Pero aparece un problema que considero grave, y es que el hecho de que otro escritor acabe cogiendo las riendas del libro a veces puede dar paso a un cambio de estilo narrativo que complique la comprensión lectora, y eso es lo que pasa a veces en esta parte del libro. Y, en vez de hacer la función que debería tener esta segunda parte como debería ser la de "aclaración" para aquellos que se inician en el mundo de la dialéctica, acaba convirtiéndose en un ejercicio tortuoso, excesivamente complicado para los noveles, y que acaba rompiendo con la dinámica -al menos- curiosa que propone Schopenhauer en estos 38 estratagemas.

Por lo tanto, El arte de tener siempre razón se desmarca de lo que se entiende como negociación, porque la erística de la dialéctica lo que pretende no es buscar un resultado compartido en un debate, sino que uno u otro rival acabe como victorioso. Porque la lógica no necesariamente tiene que ser verdad, sólo hay que creerla, y para ello Schopenhauer ha creado esta irónica obra que contiene 38 estratagemas para poder ganar verbalmente nuestro adversario. También podrá leer el lector la visión de Franco Volpi hablando sobre la dialéctica, pero, en vez de hacerlo de una manera cercana al lector neófito, escribe para los expertos, y consiguiendo sin proponérselo, hacer de este corto libro de apenas 100 páginas un trabajo pesado y lento. Sin embargo, Schopenhauer, con su parte, ha brindado una obra entretenida, irónica y curiosa, y aunque el nivel de la obra no es para un público curioso con la filosofía, al menos los 38 estratagemas más de una vez los acabaremos utilizando algún día, porque, si se me permite el atrevimiento, creo que el plato sí que es negro.










(Arthur Schopenhauer)

2 comentarios:

  1. Es un libro muy curioso. Lo leímos para clase de Historia de la Filosofía (aaapasionante...) y da para mucho debate =)

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  2. jajaja. Lo bueno es que es un libro muy cortito y fácil de leer pese a que hay que meterle un poco de atención. Los recomiendo :)

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