miércoles, 11 de julio de 2012

La vida y películas de Kurosawa y Mifune. El emperador y el lobo (libro)

Ferran Ballesta

GALBRAITH, Stuart. La vida y películas de Kurosawa y Mufune. El emperador y el lobo, Madrid: T&B Editores, 2005. Traducción: Mónica Rubio.
Pág.: 647



NOTA: 9.5





“Si solo te preocupa la forma en que vas a decir algo, sin tener nada que decir, entonces ni siquiera la forma en que lo digas tendrá ningún valor. Además, la técnica solo está para apoyar las intenciones del director. Si tan solo se apoya en la técnica, la idea original no aparecerá. La técnica no engrandece a un director, lo limita. La técnica sola, sin nada que la apoye, siempre destruye la idea básica, que debería prevalecer”.

Sensei” (maestro) llamaban a Akira Kurosawa todos aquellos que trabajaron con el director japonés. Un apodo que justificaba su carácter, personalidad, una manera de ser y actuar ante los demás, una actitud constructiva cargada de bondad en sus intenciones, algo que posiblemente podemos ver reflejado en dos de sus películas más infravaloradas: Barbarroja y sobretodo Madadayo. Ambas son películas que fueron capaces de capturar la esencia del carácter de Kurosawa y transmitirlo a sus espectadores: la bondad genera bondad. Y es que las dos relatan historias que muestran la alegría de vivir y que, sobretodo, consiguieron (sobretodo Madadayo) que expresaran lo que Kurosawa siempre creyó: “Deberían ser unas historias que, tras ser vistas, dejen un sentimiento de alegría”. Y así fue, al menos para mi.
El emperador y el lobo es una obra biográfica y crítica sobre la vida de Akira Kurosawa, pero también -aunque en un segundo plano- su relación con el indiscutible Toshiro Mifune, en lo que podría considerarse como “dos biografías en una”. Una obra necesaria para recordar dos leyendas extintas del cine, completísima, sincera, escrita con el corazón por Stuart Galbraith, un autor de renombre mundial experto en material fílmico y sobretodo en Japón, y que lógicamente eso le ha dotado de capacidad para escribir hasta 5 libros relacionados con el cine. Entre ellos se encuentra The japanese Filmography y Monsters are Attacking Tokyo!, en que muy posiblemente el amigo íntimo de Akira Kurosawa, Ishiro Honda, tendrá un papel fundamental. Por tanto, alguien que conoce la materia, un experto que dedicó años de su vida a la recerca de información a base de entrevistas a amigos y familiares de Sensei, pero también de los de Mifune, aunque él mismo reconoce en las primeras páginas de este libro que nunca llegó a entrevistar a ninguno de los dos. De todos modos, Galbraith demuestra a los largo de más de 600 páginas que no ha perdido el tiempo, que ama el cine, y sobretodo Japón. Un verdadero coco andante que escribe con pasión pero que no por ello se decide a excluir opiniones de críticos internacionales, al contrario, pretende ofrecernos una obra completa, real, proporcionando al lector un abanico de opiniones de todo tipo acerca de la vida y obra de dos personas humanas, por encima de todo, como usted o como yo.

La bondad genera bondad. Eso es lo que he sentido al finalizar El emperador y el lobo, la sensación que aunque cueste de creer en este mundo de caníbales ignorantes que luchan por vivir mejor a costa de otros sin importar pisarles, existe gente con bondad, buena, empática, quizás también con carácter y con sus defectos propios, humanos al fin y al cabo, pero buenas, y eso es algo que me ha dejado muy tranquilo al saberlo. La sensación que quizás en Japón las cosas funcionan distinto, posiblemente porqué son gente mucho más disciplinada y que, sobretodo, tanto Kurosawa como Mifune nunca perdieron los modales que proporciona la educación y la civilización de la sociedad arraigada en el s.XX. Es por eso que pienso que es necesario reivindicar hoy más que nunca películas como Rapsodia en agosto o Madadayo, películas que claramente reflejan una opinión por parte de Kurosawa sobre todos esos valores perdidos en la sociedad de hoy a cuesta de modernizaciones proporcionadas por los desarrollos que ofrece el capitalismo salvaje, a base de modas y pérdida de valores culturales. Es así, y es algo que nos intenta explicar Galbraith en diferentes etapas de la vida de ambos, su manera de actuar ante los conflictos sociales, económicos y culturales de la segunda mitad del pasado siglo, como por ejemplo la situación que vivieron todos aquellos relacionados con el cine después de la 2a GM, el temor atómico, la decadencia del cine oriental a cuesta de las producciones Hollywodienses (con las posteriores caídas a modo dominó de productoras cinematográficas japonesas), la mala experiencia americana de tanto Kurosawa como Mifune, sus crisis personales, etc. Pero también la besante positiva, como el éxito internacional de Rashomon y sus consecuencias, o el intento de levantar una industria cinematográfica japonesa muerta con proyectos como El club de los cuatro caballeros, una idea creada a cuatro manos que acabó en fracaso, pero que su épica es presente, y aunque todo terminara en un intento de suicidio por parte de Kurosawa después del fracaso de Dodes'ka'den, lo cierto es que el amor y las ganas transmitidas en ese deseo de luchar por revivir el cine a base de esfuerzo no tiene nombre, o si, épica. Y es esa actitud de lucha y superación lo que ha ido consiguiendo Stuart Galbraith plasmar en estas páginas a lo largo de esta extensa -extensísima- obra llamada El emperador y el lobo, hacer humanos a dos titanes con un tour de force como es la vida en sí, y sobretodo conseguir que el lector neófito no se desenganche, que descubra pasión en una biografía, y sobretodo hacerle pensar que quizás el cine nos puede hacer mejor persona a todos. Quizás, es eso lo que quería decir Kurosawa con lo de “la bondad genera bondad”.

Un libro con músculo pero fácil de leer, de lectura obligada para a todo aquel interesado en oriente y el cine japonés. Porqué estamos ante una obra cumbre, necesaria, la crónica de dos vidas dedicada al cine y todo lo que implicó hacerlo, implicando también a sus familias lógicamente, que gracias a ellas de bien seguro se ha podido escribir este libro. Pero también la parte oscura de la vida como la 2a GM que tanto marcó a Mifune en su carácter, pasando por los diferentes cambios culturales a lo largo de la segunda mitad del s.XX, las inquietudes de ambos, negocios, el maltrato americano a Kurosawa en Tora! Tora! Tora!, la aventura soviética de Kurosawa también,... una historia sobre el cine japonés, su evolución fijada en dos personas pero que en ningún caso pretende excluir a otras si es que pueden aportar elementos de interés, como dedicarle unas páginas -por ejemplo- al citado Ishiro Honda u otras estrellas niponas como Mizoguchi. Por qué no? Insisto que estamos ante una obra que nos habla del cine japonés, pero centrado en el legado que dejaron las dos personas más importantes de él, un director y actor de caracteres muy diferentes, si, pero que Galbraith consigue hacernos ver que quizás no eran tan diferentes el uno del otro, y que se querían, unos amigos por encima de todo pese a su divorcio profesional en los años 70. Quizás, su legado cinematográfico será eterno, pero llegar a entenderles no, y por eso El emperador y el lobo demuestra ser una obra imprescindible.



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