miércoles, 10 de octubre de 2012

Aftershock - Nicolás López, 2012



TÍTULO: Aftershock
AÑO: 2012
PAÍS: Chile – USA
DIRECTOR: Nicolás López
PRODUCTOR: Eli Roth, Nicolás López y Miguel Asensio Llamas
GUIÓN: Nicolás López, Guillermo Amoedo, Eli Roth.
FOTOGRAFÍA: Antonio Quercia
PRODUCTORA: Sobras Producciones y Vértebra Films


NOTA: 4










Te hemos calado Eli Roth! Si es que alguien no lo había hecho antes con todas tus producciones y películas tanto dirigidas como interpretadas, que demuestras que tu inoperancia se ha cristalizado en tu propio estilo.

En esta ocasión el director americano llega a Sitges con la intención de presentar Aftershock, una película escrita y producida por él basada en el terrible terremoto que asedió Chile en 2010 dejando un panorama apocalíptico, con las calles cargadas de destrucción y cadáveres, algo que quizás podría servir de metáfora a la desintegración de una sociedad, tal como indica el propio Roth. Y eso es algo bastante interesante que plantea la película, ya que -una vez más- la gente ante una situación caótica donde el miedo y el peligro conviven a partes iguales, el ser humano rebaja su estatus a algo más primitivo, abriendo el candado a la irracionalidad en algunas situaciones de difícil resolución. Algo lógico y bien mostrado, ya que los hechos reales indican que la anarquía en las calles de Santiago se estableció, a base de saqueos y delincuentes fugados de las cárceles que campaban el caos ante la mirada incrédula de unos habitantes que vieron como se llegó incluso a aplicar la ley marcial.

Esto es lo que ocurre en Aftershock, una película dirigida por el más que discutible director chileno Nicolás López, responsable de la despreciada Santos, que aprovecha un guión del propio Roth para explicar que un grupo de jóvenes turistas discotequeros y puteros... -vaya, un planteamiento habitual viniendo de Roth-, en que Eli Roth sale de protagonista, y que se verán en medio de todo el desastre natural mientras estaban pasándoselo bien en una discoteca. Más allá de que lo de los jóvenes pueda ser cansino o no, ya que son minutos de película totalmente prescindibles e irritantes, pero que pueden aportar frescor y rebajar expectativas a los espectadores para así hacerles disfrutar sin complejos del filme, pero lo que no se puede tolerar es que todo esto dure casi media hora! No se le puede hacer esperar tanto a un espectador a que empiece la película de verdad, no se lo merece, algo que parece ser que persigue la carrera de Eli Roth desde su debut cinematográfico con Hostel y que tanto se le criticó. La diferencia con Hostel está en que ésta una vez arrancada, la espiral de violencia y gore se convierte en un non-stop muy disfrutable, algo que no ocurre con Aftershock. Aftershock es todo muy de segunda categoría más allá de las diferencias argumentales con Hostel, con muchos tópicos que le hacen muy previsible el guión, incluso sin un rumbo fijo que nos haga entender hacia donde quiere dirigirse, y si a todo esto le añadimos que las escenas de acción son poco espectaculares es que no hay por donde cogerla. O también chorradas añadidas en algunas escenas que evidencian de qué palo va la película, como que llevar tatuajes son la prueba más evidente para demostrar que eres un delincuente... si, según dice la película los delincuentes llevan tatuajes y panteras en los pechos, y los que no lo son, no. Una gilipollez.
En general estamos ante una película que intenta demostrar que tras un desastre natural el terror puede aparecer con cualquier elemento que haya participado, ya sea con las secuelas de la destrucción como rocas que caen, o la misma condición humana transformada a un grado inferior a causa del miedo como es la aparición de la avaricia y la delincuencia. Aquí están las intenciones del dueto Roth-López, como son las de explotar tensión y diversión, a la vez que plasmar cómo una sociedad se derrumba a causa de la misma naturaleza de las destrucción, alejándose de apocalipsis dramáticos como Lo imposible. Es como si la sociedad después del terremoto viviera en un exceso de libertad y que eso consecuentemente provoca inseguridad. Y todo este planteamiento ambicioso -pero fallido-, como mínimo nos regala entretenimiento con buenas dosis de gore y violencia de esa que últimamente cuesta tanto de ver en Sitges, pero que solo disfrutaremos si es que somos capaces de aceptar todo lo reprochable que tiene Aftershock.

Pero es que me duele tener que revelar los aciertos del filme de Eli Roth, ya que ésta es algo menos original que todas aquellas películas que aprovechan el tirón comercial de unos sucesos verídicos, algo que siempre me ha irritado al ser nada novedoso y si muy comercial. Estoy seguro que Roth era consciente cuando escribía la película que el año pasado se estrenó en China Aftershock, una gran película al estilo Lo imposible -vaya otra también, pero eso si, muy muy bien dirigida y técnicamente impecable- dirigida por el que es considerado como el Spielberg chino: Feng Xiaogang, que se basa en un terrible terremoto que afectó China a mediados de los años 70 y desoló el país. Vaya, que no solo no es nada original respeto al argumento, sino que incluso le copia el título!


No se, pienso que Aftershock no se merece ni darle protagonismo más allá de ser un entretenimiento de segunda, ya que ni siquiera aquellas pequeñas escenas de violencia que dan vidilla a la película en su tramo final están a la altura. Aquí te quedas Eli Roth, con la que es posiblemente la película más vergonzante que has participado.


LO MEJOR: Algunas escenas de violencia bien conseguidas que harán cerrar los ojos a más de uno.

LO PEOR: Que no haya nada más a destacar.

Trailer:

2 comentarios:

  1. Ya sabes que a mí no me gustó nada, tarda como un siglo y medio en arrancar y cuando lo hace tampoco mejora.
    Lo de los tatuajes me parece una estupidez del tamaño de un piano.

    No me convenció nada de nada.

    ResponderEliminar
  2. es que es lamentable lo de los tatuajes. No entiendo qué coño han hecho...

    ResponderEliminar