jueves, 18 de octubre de 2012

American Mary - Jen y Sylvia Soska, 2012



TÍTULO: American Mary
DIRECCIÓN: Sylvia soska, Jen soska
REPARTO: Antonio Cupo, Katharine Isabelle, Maxwell Julia
AÑO: 2012
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Canadá
GUIÓN: Jen y Sylvia Soska
MÚSICA: Peter Allen
PRODUCTORA: Coproducción Canadá-USA

NOTA: 6





Sin duda una de las más agradables sorpresas del Sitges 2012, y no por ser precisamente un título perfecto, sino precisamente lo contrario, por tener imperfecciones. Tampoco ha dejado indiferente a nadie su actriz protagonista, una Katharine Isabelle que se ha convertido sin duda en la musa de esta edición de Sitges; también por su agresivo y rocambolesco argumento, y sobretodo por dar la sensación que estamos antes una de esas películas que los fans del género que vivieron los 90 seguro que conservarían con cariño en aquellas estanterías de ya viejos VHS. Ha dado de qué hablar, y quizás lo ha hecho por qué películas de terror independientes como American Mary cada vez parecen más unas rarezas, sino, poco se entiende como una película menospreciada por festivales como ésta acabó llenando las salas en Sitges, la Meca de los fieles seguidores al cine de terror.

La película está dirigida por Jen y Sylvia Soska (en la foto), dos hermanas gemelas canadienses que ya debutaron en el largo con esa declaración de intenciones en su título como es Dead Hooker in a Trunk (2009), una película con altas dosis de violencia en que ellas mismas aparecían en el reparto. No sería menos en American Mary, ojito con ese espectacular cameo que poco hace pensar que ellas sean las responsables máximas de la película, con un bonito morreo que acabará de la peor manera, incluso lesbianismo y perversión. En esa ocasión con American Mary, ambas han buscado un proyecto más centrado en el género de terror, con un argumento muy retorcido e incómodo para el público, zambulléndose en el oscuro mundo clandestino de la cirugía estética, un campo que visto des de fuera horroriza solo de imaginar todo ese carrusel de fantasías macabras que pueden sugerir todos estos cirujanos desacomplejados al usar el bisturí. En ella conoceremos a Mary, una ejemplar estudiante de medicina que quiere centrar su carrera en el sector de la cirugía, pero que debido a problemas económicos decidirá buscar trabajo como stripper en un club nocturno. Una vez allí, se verá en medio de una paliza que realizan unos matones del club a un hombre, y ante la extrema gravedad de éste, Mary se verá obligada a realizar una operación. A partir de allí, poco a poco se irá introduciendo en algo que le solucionará los problemas económicos de golpe: la cirugía plástica clandestina. Todo parece irle bien hasta que un día es invitada a una fiesta privada con sus profesores universitarios y, sin ella imaginárselo, su profesor acabará violándola. A partir de allí, Mary se aferrará más que nunca a su nueva profesión, aunque de un modo salvaje...

American Mary es una película que intenta explicar una tesis realmente interesante, como es la necesidad de dejarse llevar hacia límites insospechados ante una situación personal complicada. Es por eso que todo el abanico de personajes que aparecen en el filme poseen un malestar interior debido a diferentes problemas personales, ya sean económicos, de imagen o de ego, y con esa situación nuestra anfitriona participará en esos límites insospechados, incluso ella misma se verá inmersa. Es por ello que American Mary posee una argumento rocambolesco como es el de entrar en un mundo de distopía cirujana tal como otras películas de la misma década han hecho, y que hasta cierto punto le deben las gracias, como El Dentista de Brian Yuzna. Pero lejos de incomodar como lo hizo la película de Yuzna, las hermanas Soska realizan un ejercicio más bien rancio en cuanto a expectativas, provocando reminiscencias a una década como los 90 en que el cine de terror cambió al dejar apartado un tipo de planteamientos agresivos, incómodos y repulsivos por otros más ligeros en cuanto a explicitud. Y de ese modo, pese a que la presente película posee momentos sádicos -con mutilaciones, extracciones y modificaciones corporales-, nunca se acaba de hacer visible ese torture porn que tanto buscaban los espectadores. Sin duda American Mary navega por aquellos mares de agua dulce.

Ignorada por el Festival de Toronto, y pese a decepcionar en algunos aspectos  American Mary es sin duda una de las sorpresas de año dentro del género. Es como si estuviéramos dentro de un cine de terror más teen, donde habitan las buenas intenciones pero que en el fondo los momentos explícitos solo lucen a medio gas al ser ocultadas a base de transiciones y demás trucos cinematográficos. Por encima de todo American Mary se centra en nuestra protagonista, una guapísima Katharine Isabelle quizás más conocida como la loba de la saga Ginger Snaps, que se apodera de las riendas de la película al ofrecernos un personaje que bien podría ser la hermana guapa y salvaje de Pauline en Excision (Richard bates Jr., 2012). Mary es alguien muy temperamental, alguien que piensa en ella principalmente y le cuesta perder la calma ante las adversidades, y que junto a las pinceladas de comedia tan necesarias para el filme por lo grotescas que suponen ciertas escenas, hace que Mary provoque empatía al espectador e incluso que le cojamos cierto cariño pese a sorprendernos en diferentes tramos del filme por su locura salvaje.

Quizás el principal y básico problema de American Mary se encuentra en el guión y, sobretodo, en las intenciones de las directoras. De hecho, hasta su tramo medio la película coge un ritmo vertiginoso consiguiendo atrapar muy bien al espectador, el problema es que lo que debía parecer una película tipo rape & revenge se convierte en un “no se qué” que no hay por donde coger. Es como si en su tramo medio no supiera qué hacer, como si el punto de ruta iniciado en su comienzo finalizara con el “revenge” y a partir de allí no supiera qué ofrecer más, limitándose a mostrar diferentes escenas de torturas que si bien son agradecidas de cara al espectador no son más que puro morbo. Y eso acaba afectando a un final improvisado y sin ningún tipo de clímax, incluso excesivamente forzado.

Pese a este problema, bastante básico pero grave, American Mary sigue siendo una película digna de ser recordada a lo largo de los años, básicamente porqué en ella conoceremos una de las más empáticas femme fatales que nos ha regalado el cine en los últimos tiempos, una buscavidas que opta por saltarse sus complejos y moralidad para poder labrarse su propia libertad en busca del bienestar. Es la linea dura de un sector femenino de gran belleza, la hermana guapa y violenta de Pauline de Excision (otra de las grandes triunfadoras de Sitges), que nos ofrecerá una orgía de violencia más sugerida que explícita, pero que, si nos atenuamos a lo que llegamos a sufrir los hombres con “la castración” en Hard Candy (David Slade, 2005) -y salvando las distancias-, es que lo sugerido funciona, y American Mary funciona muy bien. Un divertido entretenimiento con claras referencias noventeras, y que no debería pasar por alto, por favor.


LO MEJOR: Katharine Isabelle y su personage Mary: sensual, fría, inteligente y desgarradora.

LO PEOR: La película finaliza en su tramo medio, y lego le sobran unos 30 min. que son de relleno.




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