20 años de Porco Rosso

Ferran Ballesta


EXPOSICIÓN:

20 años han pasado ya des del estreno de una de las películas más fascinantes e importantes de la industria de animación japonesa: Porco Rosso, un título dirigido por el que es también uno de los directores más importantes del sector -si no el que más-. Son muchos los motivos por los cuales este filme consiguió un éxito internacional tan notable, pero, sobretodo, consiguió exportar un modelo de cine de animación japonesa desligado de otros animes más centrados quizás en la acción y la violencia, demostrando que, más allá de Disney, también existe una industria de animación cargada de valores, sentimentalismo y pasión por el flolklore y las leyendas, en este caso japonesas. Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli, junto con Isao Takahata, serían los encargados de exportar todo ese cine a occidente y que, 20 años después, el Studio Ghibli se haya convertido en el estudio más importante de consumo cinematográfico de anime en occidente. Y todo gracias a Porco Rosso, un hecho que FICOMIC, junto a Aurum (distribuidora de Ghibli en España), en la ya pasada edición del Salón del Manga, ha querido retar un homenaje a la película con una exposición dedicada a ella, y con una interesante conferencia a cargo de Vicent Sanchís explicando la clave de su éxito. Vayamos por partes:

La exposición, bastante más simple que la dedicada a Dragon Ball, todo hay que decirlo, se compone de un par de stands con algunas capturas de la película, carteles informativos, transparencias del filme, productos relacionados y poco más. Sencilla, pese a ello para el joven aficionado inexperto -lo siento pero odio el concepto “otaku”- puede significar un primer e interesante acercamiento a lo que es el Studio Ghibli y la que es posiblemente su mejor película. Como he comentado, este joven aficionado -o no tan joven- pudo descubrir la fantástica experiencia que vivió Vicent Sanchís y su equipo técnico cuando fueron a Japón en 1995 para entrevistar a Hayao Miyazaki y visitar el Studi Ghibli para el programa de TV3 Stromboli, en que debían realizar un documental sobre el estudio. De hecho, la exposición intentó incentivar al visitante a que realizara una búsqueda por Internet del documental, tentando a la gente con lo que podrían ver en él al explicar pequeños extractos de lo que Vicent Sanchís y su equipo pudieron vivir allí, como por ejemplo cómo funcionaba el estudio y el particular -y algo atrasado- modo de trabajar de Hayao Miyazaki, o las exigencias que imponían el estudio a las cadenas de televisión a la hora de emitir sus películas.

También la exposición intenta curiosear con los guiños de Miyazaki hacia otras películas, o directamente actores, como por ejemplo al intentar establecer ciertos paralelismos entre el personaje de Donald Curtis y Errol Flynn. Además, y como no podía faltar en una exposición de caire bastante básico, posteriormente también se pudo ver unas instantáneas de cada personaje con sus descripciones, que sinceramente carecían de bastante interés más allá de los espectadores más neófitos e inexpertos.

Algo que sí fue interesante fue una cartel que explicaba un poco el origen del Studio Ghibli, conociendo así su nacimiento oficial en 1985 a manos del propio Miyazaki e Isao Takahata, los que son, sin duda, las dos piezas elementales del estudio, y que hoy en día siguen coleando con futuros proyectos. Pero rápidamente el cartel dirigió al público a la película anfitriona, Porco Rosso, explicando también como nació el proyecto, algo que personalmente me resultó curioso el descubrir que inicialmente la película debía ser un cortometraje para la empresa de aviación Japan Airlines. Y es que Miyazaki es un fanático de los aeroplanos, tal como se profundizaría en la posterior conferencia a la que acudiría.

También se tocaron otros temas como los mensajes moralistas por parte de Miyazaki que insufló a la película, como la profunda carga antiautoritaria. De hecho, no podemos olvidar que Porco Rosso está situada en un contexto bélico en que el fascismo está presente, y por eso, siempre quedarán eternas algunas frases tan recordadas como “prefiero ser un cerdo que un fascista”. El motivo por el que se convierte en interesante esta frase es porqué Porco Rosso es alguien que inexplicablemente sufrió en encantamiento y se convirtió en un cerdo, algo que Miyazaki no justifica en ningún momento del filme, y que puede resultar una metáfora realmente interesante pese a existir bastantes escépticos a aceptarla.

Otro aspecto también interesante de la exposición fue conocer lo que significó para el estudio Ghibli la película: un éxito total, consiguiendo así internacionalizar el estudio y que hoy en día sea el único estudio de animación japonesa que estrena películas en cines occidentales. Además, posicionando también a Miyazaki como el indiscutible rey del anime.

Lo de las transparencias fue algo curioso de ver. Vicent Sanchís recuerda que cuando estaba entrevistando a Miyazaki éste le comentó que nada tenía que ver con los jóvenes talentos que trabajaban en el estudio. Él era tema aparte, de la vieja escuela, muy escéptico a la animación digital, considerando que este estilo es una buena herramienta para perfeccionar el trabajo humano, como en el uso del color, pero que sin ese trabajo previo de los animadores sus producciones no tendrían alma, serían dibujos animados bonitos pero sin sentimientos. Esa es la característica técnica del director, y lo cierto es que, pese a haberse quedado prácticamente solo en esta consideración desgraciadamente anticuada, personalmente aplaudo su postura. Por tanto, su estilo de animación se basa en el uso de transparencias correlativas dibujadas a mano.

La exposición recorrió un poco más a modo resumen lo que podríamos descubrir en el documental Stromboli, pero sobretodo en la fantástica conferencia que se pudo ver en la Sala 1 del Salón. Pese a esa mayor profundidad que se podría ver posteriormente, la exposición también intentó explicar muy superficialmente el escepticismo que tiene Ghibli al pasar sus producciones en televisión al tener un profundo sentido de la calidad. Además se pudo ver cierto material relacionado con la película, como libros, BSO, Making of(s), VHS, pósters, etc. Pero lo que digo, esta exposición no era más que una introducción a lo que se pudo profundizar en la posterior conferencia en que Lazonamuerta-cine asistió de cabeza a cargo de Vicent Sanchís.




CONFERENCIA 20 AÑOS DE PORCO ROSSO:

(foto extraida de trazosenelbloc.blogspot.com. Me he otorgado el derecho de subirla debido a que capturaron a un servidor de espaldas, quien será?)

Como he comentado en la conferencia se pudo profundizar con más calma en todo lo que se presentó en la exposición. Realizada por Vicent Sanchís, el privilegiado que pudo estar en el Studio Ghibli y llegar a conocer a Hayao Miyazaki gracias al programa de TV3 Stromboli, hizo una conferencia muy densa pero muy amena e interesante, al hacer un viaje al pasado, en concreto en 1995 y así recordar aquella experiencia y lo que aprendió de aquel universo diferente a lo común. Tocó temas como el modo de trabajo a base de documentación, lo excepcional que supone para Ghibli Porco Rosso, las ambigüedades del personaje, el discurso antiautoritario de la película, Miyazaki en sí, cómo trabaja, y en general los paralelismos que hay en todas las obras cinematográficas de la productora nipona. Algo realmente interesante y que intentaré trasladar como pueda en esta misma entrada.

Des de un inicio Vicent Sanchís ha ido al grano, directo y con un guión muy preparado sobre lo que quería contar, con 0 improvisación pero que se supo defender perfectamente ante las preguntas finales. Inicialmente explicó como nace la experiencia de ir a Tokyo a realizar un reportaje sobre el estudio y sobretodo Miyazaki, contando que inicialmente todo nació en 1993, cuando un regidor de cultura de Barcelona, Jaume Vidal, junto al propio Vicent Sanchís, fueron a un cine “muy underground” -que resultó ser el Maldà- a ver una película de animación japonesa que pasó totalmente desapercibida en la prensa, y que resultó ser Porco Rosso. Ambos tenían alguna referencia de Miyazaki, sobretodo por el estreno en Francia de Mi vecino Totoro y que ambos pudieron ver y sorprenderse positivamente, pero, al ver Porco Rosso, los dos quedaron impresionados. No fue hasta el 1995 que Vicent Sanchís pudo impulsar un viaje a Tokyo para realizar un documental sobre Ghibli y Miyazaki para el programa Stromboli de TV3, pero que se pudo hacer gracias al patrocinio del consulado de Tokyo y el ayuntamiento de Barcelona, y de ese modo el equipo de Stromboli pudo conocer a Miyazaki.

Sobre él, en sus primeros años ya realizaba películas de animación como El castillo cagliostro del detective Lupin, o megaclásicas series ultraconocidas como son Heidi y Marco, series que ya mostraban la sensibilidad que posteriormente Miyazaki insuflaría al resto de su obra. Pero que no sería hasta juntarse con Isao Takahata definitivamente -más allá de ambas series comentadas- en 1985 que fundarían Studio Ghibli, autofinanciándose sus películas, junto a otros directores, pero siempre con un sello muy particular que guarda ciertos paralelismos estéticos y de planteamiento entre todas las obras realizadas. Obras como Nausicaa en el valle del viento (1984) -que primero nace en un cómic de Miyazaki-, El castillo en el cielo (1986), Mi vecino Totoro (1988), Nicky aprendiz de bruja (1989), hasta Porco Rosso en 1992 fueron las películas que realizó Hayao. Con este puñado de obras maestras trabajó Sanchís para realizar el documental. Y cómo definir a Miyazaki? Sus dibujos van ligados al estilo más sencillo del manga y anime, pero detrás de estos dibujos que pueden parecer simples hay un trabajo elaboradísimo tanto de diseño de personajes, como con los paisajes, escenarios, etc. También más allá de esa estética aparentemente sencilla, detrás hay un impresionante trabajo de documentación al querer trasmitir el máximo realismo posible, en concreto con el diseño de aviones, bosques, referentes históricos, mitológicos, etc. llegando a documentarse hasta 4 veces más que Disney. Por tanto, cada película del Studio Ghibli son producciones muy caras, y que hasta el éxito internacional de Porco Rosso lo cierto es que el estudio lo había pasado francamente mal. Otra característica de Hayao son las leyendas típicas japonesas. Si nos fijamos, todas las películas que se han realizado tienen historias, referencias, leyendas y cultura japonesa a doquier, excepto Porco Rosso curiosamente, convirtiéndose así en un punto de inflexión. En ella podemos ver un diseño distinto, una sensibilidad extraña, que quizás se entiende en Japón pero no se entiende tanto en occidente, ya que algunas reacciones o actitudes de Porco -o incluso de la historia misma- no se acaban de comprender des de nuestra visión occidental. Otra característica observable de Miyazaki es que todas sus protagonistas son niñas, algo muy poco habitual en el cine de animación europeo o americano, donde los personajes femeninos acostumbran a ser complementarios o pocas veces se reivindican como protagonistas de la historia, entrando así a ciertos arquetipos de la cultura occidental. Lo más curioso es que el papel de la mujer en Japón es más duro que en occidente, y de ese modo Miyazaki convirtió su obra en algo revolucionario en su país.

Entrando en Porco Rosso, estamos ante una película totalmente atípica dentro del Studio Ghibli tal como comentaba, con protagonistas europeos -italianos en este caso- y un contexto también europeo, aunque la historia está planteada des de la sensibilidad japonesa pero con arquetipos europeos. Por tanto es una historia rara, y según Miyazaki la película está planteada como un capricho del director, ya que él hace otro tipo de películas más ligadas con las leyendas japonesas, las tradiciones, misterios, épica, etc. todo lo relacionado con su país, pero que en este caso decidió que situaría esta historia en Europa, Itália concretamente, y se desarrollaría a través de un cerdo “porqué a mi los cerdos me encantan” según dijo Miyazaki. También es una historia de aviones porqué, simplemente, también les gustan los aviones. Por tanto, a partir de estos gustos, lo que ofrece la película es un reflejo de la pasión por los aviones del director, un delirio, con un diseño de los aviones totalmente fiel de acuerdo a como eran y como se llamaban. Vaya, que Miyazaki considera a Porco Rosso como un autoregalo, un capricho que se quiso hacer a sí mismo.

El nombre de “Ghibli” viene referido a lo que los pilotos italianos de aviación se referían cuando debían hacer exploraciones al Sáhara durante la 2a Guerra Mundial para referirse al viento cálido de ese desierto, llamándole “Ghibli”. Y es que absolutamente todo lo relacionado con el estudio y con sus películas tiene un riguroso trabajo de investigación, siempre. De hecho, Porco Rosso originalmente estaba pensada como un mediometraje para la empresa de aviación Japan Airlines, pero que éstos, al ver el grandísimo trabajo de Miyazaki, quedaron fascinados y decidieron colocarse en la producción y potenciar un largometraje. Por tanto, es un ejemplo del siempre riguroso trabajo de fidelidad al material original.

Referente al personaje principal se pueden decir muchas cosas y a la vez no sacar nada en concreto. Es un personaje extraño, que fue oficial en la 1a GM y, más adelante en el film, descubrimos que vio morir a sus compañeros en un ataque y que por suerte él consiguió sobrevivir huyendo por las nubes blancas, y a partir de aquí poco más se sabe de su pasado más allá de que por arte de magia se convierte en cerdo. Por qué? Según Sanchís -y Miyazaki- desmienten la idea generalizada que se convierte en cerdo como metáfora de recelo al fascismo basándose en la mítica frases de “antes prefiero ser un cerdo que un fascista”, argumentando que este es uno de los muchos misterios que envuelven la película, unas ambigüedades no resueltas muy habituales en las películas del director japonés. Por tanto, no habría que buscar ninguna explicación a que Porco es un cerdo, al igual que tampoco deberíamos hacer caso al hecho que al principio y final de la película Porco se convierte en cerdo, y de cerdo se convierte -por un instante- en persona. Lo que si queda bien definido es que Porco Rosso es un canto al anarquismo, ya que él no es un cazaracompensas, tampoco un soldado, sino un personaje que va por libre y que es sorprendente.

Algo que hay que tener muy en cuenta con Porco Rosso es que estamos ante una película que expresa muy alegremente su antitotalitarismo y antifascismo. De hecho el propio Miyazaki dijo en Stromboli que él era un poco Porco Rosso y que en la película hay algunas de las situaciones que le hubiese gustado vivir, algo que fácilmente conduce a pensar inevitablemente que Hayao está intentando hacer una exposición de su manera de pensar. De hecho, él, de joven, militó en movimientos y organizaciones muy de izquierdas y evidentemente la ideología que desprende está película -al igual que el resto de su filmografía- son lo que él siente. Además, la película también es un canto a los paraísos perdidos.

También Porco es un filósofo elegante pero también muy primario. Sus frases son bonitas, dejando a lo largo de la película un recital de frases realmente inolvidables, como por ejemplo “siempre se van los mejores”, “un cerdo que no vuela no es un cerdo”, “los que hacen la guerra son malos, los que ganamos somos terribles”, o la clásica “prefiero ser un cerdo que un fascista”, etc.Todo un recital de un filósofo fumador de Marlboro.

Ya más en una posición personal sobre su visita al Studi Ghibli, Vicent Sanchís explicó sus impresiones, y dijo que inicialmente él tenía la sensación que la gente del Studio se mantendría algo escéptica “a aquellos occidentales” que fueron a su taller a cotillear. Pues no, se ve que Miyazaki es alguien encantador que les explicó absolutamente todo lo que quisieron, dentro de los límites horarios que disponía el equipo de Stromboli, de unos escasos 20 minutos. Él era alguien que se sentía libre, alguien que trabajaba -y trabaja- en su estudio, el que él mismo creó a partir de una mala experiencia en el pasado sobre unos dibujos que creó y que le fueron robados los derechos. Eso originó la creación de Ghibli, con un taller propio donde se harían las cosas a su manera.
 
Le preguntó también Sanchís sobre el por qué no concedía más aire y comercializaba más sus películas en Europa y USA, y se ve que Miyazaki se mostró muy reticente a que sus películas se pasen por televisión. Él cree que no se respetan sus películas, ya que en la pequeña pantalla acostumbran a cortar los créditos finales, y eso es algo que él nunca ha tolerado. Según él “si veo que alguien corta mis películas, ese alguien no volverá a tener una película mía jamás”, ya que cree que todo lo que se ve en la película, todos los que salen en los créditos, han trabajado para que todo lo que se ve en la película sea como es, des de el primero al último que trabaja en el estudio, y aunque las letras sean en japonés y nadie en occidente las entienda nunca debe ser un motivo para cortar la película. Amén.



Eso fue lo más destacado de la conferencia respeto a Porco Rosso, abriéndose una vez ésta finalizada un turno de preguntas que más bien acabó convirtiéndose en un debate entre amigos de Vicent Sanchís y algún que otro nostálgico con canas explicando sus experiencias personales sin demasiado interés. Por cierto, todas aquellas fuentes que apuntaban hacia Porco Rosso 2, situada en la Guerra Civil española, pues que es falso, Hayao está preparando de cara al año que viene otra película sobre aviones pero que nada tiene que ver con Porco Rosso... ya nos gustaría a muchos!

Comentarios

  1. Hombre, pues yo casi prefiero que no se haga continuación...

    Me encanta el cine de este hombre, tiene pelis míticas.
    Es una penilla que esta sea de las menos conocidas, es muy buena =)

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  2. Es un peliculón, y no pierde oye! incluo la animación me parece calcada a la de Ponyo, por poner un ejemplo reciente.

    En serio? otra de Porco estaría curiosa, y encima tocando nuestra historia jeje

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