viernes, 18 de enero de 2013

Ed Gein - El asesino de Plainfield

Ferran Ballesta


Ed Gein se ha convertido en el asesino en serie más famoso del momento. Y no precisamente por sus asesinatos, puesto que se cree que sólo mató a dos personas, sino por el museo de terror que había en su casa y que tanto la literatura como sobretodo el cine han ayudado a mediatizar a un personaje de lo más inclasificable. El listado es grande, aunque no tanto como las secuelas y remakes de éstas que se desarrollarían a posterioridad y que ya repasé en una entrada pasada (tenéis el link al final del post): si recordáis películas como La matanza de Texas, Psicosis, El silencio de los corderos,... son títulos que no habrían nacido si no fuera por este asesino.


Ed Gein


Nació a Lacrosse en 1906, al estado norte-americano de Wisconsin, aunque su vida la pasó a Plainfield, el pueblo que da lugar a su apodo: “el asesino de Plainfield”. En este pueblo vivía una familia con dos hijos, Ed y Henry. La vida de Eduard (nuestro protagonista) siempre ha estado marcada por la dureza de su madre, una mujer muy religiosa que prohibió absolutamente todo a su hijo, hasta el punto de perder los amigos y cerrarse en él mismo. Aparte, recibía brutales palizas tanto por parte del padre como de la madre. Su hermano fue diferente a Ed, puesto que él fue una persona más liberal -dentro de los límites establecidos en la unidad familiar-, y ayudó a conocer ciertos mundos inexplicables para Ed, cómo puede ser el tema de la sexualidad.
Toda la familia vivía en una granja, donde tenían muchos animales, como por ejemplo cerdos. Desde bien pequeño su padre quería hacer de Ed un hombre recto y fuerte, y por esto le hacía participar en las matanzas de los animales. Esto inicialmente le traumatizaba, cosa que no gustaba a su padre. Entonces las culpas indirectamente se dirigían a la madre, y se le acusava que no educaba bien al hijo, y de ese modo incluso llegava a ser era agredida por aquel padre que era adicto a la bebida. Por esto también la madre exageraba a la hora de castigar a Ed, puesto que llevaba la rabia dentro suyo.

En 1940 Ed Gein se queda prácticamente solo, sólo con su madre, puesto que su padre murió, y seguidamente su hermano también. La muerte de su hermano fue un misterio hasta el encarcelamiento de de Gein, ya que según se acabó revelando fue el propio Ed quien le mató. El motivo fue claramente educativo, ya que si bien Henry se parecía bastante a su hermano lo cierto es que había una pequeña gran diferencia: Henry odiaba lo que le inculcaba su madre. Entonces tras la muerte de su padre le dijo a Ed que debía salir a conocer gente, chicas, y esto dejó en estado psicótico a Ed, y le mató.

Finalmente en el año 1945 su madre Augusta murió tras sufrir un ataque cardíaco, puesto que no superó nunca las dos muertes. Entonces es cuando empezó la libertad para Ed Gein, las ganas de conocer mundo, gente, chicas, el cuerpo humano,...

Se hizo cargo de la granja, y el cuerpo de su madre no salió nunca de allá. Los Gein no tuvieron nunca relación con nadie, y por tanto no se enteró nadie en aquel pequeño pueblo de Wisconsi que había muerto la señora Gein. Entonces Ed se la quedó, por el amor que sentía a su amada madre. Y de ese modo la tuvo sentada en una silla a su habitación (como en Psicosis, la película).

Entre el 1947 y 1954 se empezó a dedicar a desenterrar cuerpos del cementerio del pueblo, llegando a acumular hasta 50 cuerpos en su casa. Los utilizaba con intenciones macabramente variadas: usaba los huesos y los cráneos para decorar ventanas, camas; también guardaba colecciones de varios órganos que incluían desde vulvas femeninas hasta narices; e incluso usaba la piel de las personas para decorar muebles, o lo que le convertía directamente en un enfermo es que se hizo un vestido con la piel de algunas personas (La matanza de Texas, Psicosis, El silencio de los corderos) que usaba frecuentemente, puesto que se lo ponía a menudo en las noches de luna llena a bailar en la calle.
En 1954 provoca la primera de sus víctimas. Se decía Mary Hogan, la propietaria de un bar dónde Ed había empezado a presentarse de vez en cuando. Y en 1957 también desaparece Berenice Worden, propietaria de una ferretería que también frecuentaba, puesto que en la granja necesitaba ciertos objetos o herramientas.

En los dos crímenes no se encuentran los cuerpos, sólo rastros de sangre y cartuchos del calibre 38, esto hacía suponer que las habían matado con un rifle.
El hijo de esta última víctima, Frank, daba dinero a Ed a cambio de pequeños trabajos que le hacía a varios vecinos. Este hecho le hizo sospechar de él, puesto que también conocía a la otra víctima. De ese modo Frank comunicó a la policía sus sospechas, y así los agentes de Plainfield fueron a hacer una visita fatal a casa de Ed, ya que descubrieron lo que ha hecho famoso a este asesino: el museo de terror que tenía a su casa.

Además de los terribles y macabros decorados de la casa anteriormente descritos, también encontraron el cuerpo de la señora Worden clavado a la pared, decapitado, y con el cuerpo abierto desde la vagina hasta el pecho. Ed se había preparado una buena cena con los restos de la señora Worden, practicando así actos de canibalismo. También encontraron una cabeza en un bolso, que resultaba ser el de la señora Hogan. No fueron las únicas, ya que hasta nueve cabezas más fueron encontrados en aquella granja, aunque no se supo si eran restos de otros asesinatos o cuerpos desenterrados del cementerio.

Izq: Berenice Worden - Der: Mary Hogan

Ed fue detenido, y al juicio se mostró muy tranquilo, muy natural, como si lo que hubiera hecho hubiera sido lo más normal del mundo. Confirmó los asesinatos con toda naturaleza, al igual que todo lo que hizo con los cadáveres. El juez lo consideró un deficiente mental, una persona psicótica, y fue condenado a ingresar el resto de su vida en un hospital psiquiátrico. Una vez cerrado, la policía siguió investigando, y se encontraron 15 cadáveres más, aunque nunca se pudo saber si estos y el resto de cuerpos fueron asesinados. Hasta tres desapariciones quedaban sin resolver, antes y actualmente, por lo tanto, hoy en día desconocemos el alcance entero del currículum de Ed Gein, puesto que él no confesó nunca nada, una cosa muy propia en un asesino en serie, sólo hace falta recordar la entrevista entre Ressler y Gacy.

Ed Gein murió al mismo hospital en 1984, dejando atrás una vida que ha dado para una amplia especulación, y sin duda una gran inspiración para el cine de terror de las últimas décadas.


Artículo "Asesinos en serie en el cine: Ed Gein": 
http://lazonamuerta-cine.blogspot.com.es/2012/01/asesinos-en-serie-en-el-cine-ed-gein.html

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