¿Existen los extraterrestres?



¿Existen? Podría decir que sí, y no, incluso también ¿por qué no? Tal como apunto su respuesta es un tanto ambigua pero no menos cargada de lógica, ya que si bien no conocemos todo el universo y por tanto siempre será un misterio la vida ajena a la Tierra, lo cierto es que la idea del extraterrestre sí tiene una razón de existir en nuestras mentes. Tal como intentaré explicar, la vida alienígena va más ligada a una idea utópica más que a la razón, y que por tanto el progreso a lo largo de los siglos ha ido redirigiendo esa idea hacia otros lugares hasta llegar a nuestro presente, pero siempre manteniendo la misma razón de existir en nuestras mentes.

Entonces, ¿existen? Antes de responder a la pregunta debemos fijarnos a la Edad Media (s. V-XV) y su visión de la ciencia, cultura y religión para conseguir situarnos y entender la respuesta. Durante la Edad Media los mapas del mundo tenían 3 elementos: Asia (situado en la parte superior), Europa y África (inferior y una a cada lado), los tres continentes situados de manera separada por un océano llamado Maremágnum que es en realidad el Mediterráneo, dibujado en forma de salvación, como una cruz. A la vez, estos mapas tenían una forma (ciertamente abstracta vista hoy en día) de un cuerpo humano (hay que imaginar arriba una cabeza y los dos continentes inferiores como las dos piernas), y que por tanto, el ser humano representa el mundo. Como decía, el Maremagnum está en el centro de todo, y la ciudad de Jerusalem también se encontraba en el centro del mapa como capital mundial. El resto exterior del mapa era agua, no había nada más fuera, y por tanto, América no existía. Con el tiempo, el eje político se trasladaría al Atlántico con el descubrimiento de América, también cambiando Jerusalem por Venecia como centro del mundo.
Entrando en materia, tenemos que fijarnos en Galileo Galilei (1564-1642) como precursor de la ciencia en la Edad Media. Con él se desarrolla la revolución científica. Antes, la ciencia que había era un avance en conceptos religiosos basados en que el mundo físico estaba basado en 4 elementos: fuego / agua / aire / tierra. Y esto desarrollaba 4 tipos de comportamientos: la sangre / la flema / cólera / melancolía. Creando así 4 estados: cálido / seco / frío / húmedo. Es decir, que el ser humano es así, y así fuimos creados---> Representación del cuerpo humano en un microsomos antes de la revolución científica del s. XVII. Por tanto, se entra en un cosmos donde la Tierra es el centro, y fuera de la Atmósfera hay fuego. La Luna marca el límite entre el mundo perfecto (religión) y el sometido a cambios (Tierra). La tarea de Galileo fue cambiar todo esto al descubrir la unificación de los dos universos: el mundo supralunar con el mundo sublunar, y eso lo consigue ver al descubrir que Júpiter tenía lunas, que nuestra Luna tiene montañas,... igual que nosotros. Por tanto el mundo supralunar es igual que el nuestro.

De ese modo, el mapa universal que hasta Galileo situaba a la Tierra en el centro del universo, y que luego venía la Luna, el Sol que era un planeta también, y así hasta llegar a un final, a una especie de límite donde se acababan los planetas que era considerado el paraíso. Galileo lo rompió todo al desarrollar la idea del giro copernicano que decía que la Tierra giraba alrededor del Sol y no era el centro del universo. Esa idea del giro copérnico fue inicialmente impulsada por astrónomos como el propio Nicolas Copernico y Kepler, a eso Galileo le añadió sus trabajos sobre la mecánica y la dinámica hasta ser todo integrado y sistematizado por Isaac Newton. Esta Revolución científica supuso la transformación de la sociedad occidental de medieval a moderna, y que significó la consideración la naturaleza desde un nuevo pensamiento científico permitido por el uso de la razón humana. Esto también hizo que la física adquiriera un estatus de ciencia, y en sí la capacidad de otorgar conceptos matemáticos para explicar los fenómenos naturales, y esto era algo que chocaba con la lógica griega y la escolástica medieval. De ese modo la iglesia le amenazó diciendo que cesara con su falsa y contraria postura a las escrituras (1616), hasta que en 1632, siguiendo con sus estudios, la inquisición le arrestó y privó de seguir estudiando sus descubrimientos. Por tanto, la iglesia amenazaba a los progresistas para no destrozar unas”lecturas” que con los años se iban quedando obsoletas, por ser irracionales y sin pruebas, y que la ciencia destrozaba progresivamente. Es decir, que la idea de lo que podríamos considerar hoy como de “fantasía”, o digámosle “extraterrestre” va ligada a la falta de conocimiento. Y esto se puede relacionar a lo que decía Sócrates respeto al conocimiento “solo se que no se nada” decía, y es que avanzar en la verdad solo nos lleva a entender que cada vez somos más ignorantes, y es por ello que los “extraterrestres” siguen existiendo, lo que pasa es que “cambian de lugar”. 

De todos modos hoy es fácil opinar sobre el valor de la verdad, de la razón, de la ciencia y de la fe. Hoy podemos pensar que es imposible demostrar las razones de la fe, todo al contrario que las científicas, y que por eso carecen de peso estas últimas. Pero en aquellos tiempos pretéritos no se pensaba lo mismo, y de eso modo se sucedieron durante casi 2 siglos guerras a lo largo del continente, guerras con gran componente religioso. Es decir, que la palabra de Dios seguía en pie y por encima de la opinión de cualquier mortal, y de ese modo sería defendida a muerte. Se consideraba como enfermo quien estaba en contra de esa mentalidad dominante religiosa en lo que respeta a costumbres y forma de vida o de estructuras sociales. Lo que hicieron Galileo y compañía fue simplemente arrinconar la fe en ámbito privado, con lo que se conoce como Ilustración y, de ese modo, hoy nosotros podemos hablar de razón en mucha mayor medida. 

Volviendo a la Tierra en la época medieval de nuevo, debemos fijarnos ahora en las catedrales, que por cierto, si las vemos en perspectiva cenital siempre tienen forma de cruz, algo que no es nada gratuito. Éstas son grandes, con mucha luz, un lugar que cuando entras penetras a otro mundo, el que está después del último planeta que antes comentaba, como si fuera un trozo de paraíso. Y ese es un lugar de salvación para toda persona, sea de clase alta o plebeyo, ya que incluso los más pobres e incultos que no sabían leer, tenían la Biblia representada con esculturas y pinturas en las paredes de la catedral. Por tanto, es el lugar de la salvación personal (génesis) para toda persona, ya que nadie se salva de la muerte, incluso los reyes y sacerdotes, que bien son representados en dibujos de la época como son en “la danza de la muerte” (gente de clase alta bailando con esqueletos que representan la muerte). Por tanto, la religión siempre ha ligado a las personas a lo místico, ha jugado a fantasear con lo desconocido con unas teorías desfasadas, però que en su momento supondrían “ciencia”, y que el progreso ha hecho destronar con la razón.


 Después de esta paliza, ¿Hay extraterrestres en la época medieval? Pues sí, están todos en nuestra cabeza, y siempre lo han estado (incluso hoy en día). Lo han estado más allá de la India, también más allá del Atlántico, más allá de la Luna, o del último planeta, o incluso los hay más allá de Plutón (último planeta que ha llegado el ser humano). En la época antes de Cristo ya podemos ver un ejemplo, ya que el conocimiento occidental quedaba establecido hasta el fin del territorio mesopotámico de Alejandro el Grande (discípulo de Aristóteles), que era hasta la India. Más allá de ese límite se imaginaba la existencia de seres extraños, deformes, tal como el arte gráfico de la época muestra hasta que Marco Polo llegó a la China muchos siglos después y vio que no eran tan extraños como imaginaban. También al llegar a América se creía que los nativos que habitaban eran judíos desterrados que habían mutado... cosas de la época. Y hoy en día seguimos creyendo en ellos, ya que nuestro conocimiento hoy por hoy es limitado y hay preguntas que no tienen respuesta, o incluso tenemos respuestas que son incorrectas y que el tiempo aclarará. Mientras no tengamos respuesta a nuestra ignorancia, habrá que dejar volar la mente.

(Extraterrestres en China)


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