Mamá - Andy Muschietti, 2013


-DIRECTOR: Andy Muschietti
-GUIONISTA: Neill Cross, Andy Muschietti, Barbara Muschietti
-PRODUCTOR: Barbara Muschietti, Guillermo del Toro, J. Miles Dale
-MÚSICA: Fernando Velázquez
-FOTOGRAFÍA: Antonio Riestra
-MONTAJE: Michele Conroy
-AÑO: 2013

NOTA: 6



A estas alturas ya todos sabemos que el largometraje Mamá parte de un cortometraje que el argentino Andy Muchieti escribió y realizó en 2008 con el homónimo título. Ese corto de apenas 3 minutos supuso una de las sensaciones de la edición de Sitges 2009, donde fue presentado, llegando a acojonar a gran parte del público gracias al buen hacer del director a la hora de crear terror. Y eso lo consiguió gracias a unos recursos tanto técnicos como artísticos muy sencillos pero efectivos, como es atribuir el miedo en algo injustificable e imprevisible, y todo rodado en un impecable plano secuencia. 4 años más tarde, de la mano de un ilustre como Guillermo del Toro en la producción, el propio Muschietti aprovecha el éxito que le supuso el corto para dilatar aquella corta historia junto a su hermana Barbara Muschietti y el guionista americano Neil Cross, consiguiendo la realización de una película de 100 minutos.

Si bien explicar el argumento del corto es absurdo, ya que precisamente es esa incomprensión de lo que sucede que le da fuerza, algo que no pasa obviamente a la película con tanta carne al asador añadida en forma de minutos. La historia trata de como un padre, después de matar a su mujer, escapa con sus dos hijas: una es Victoria de apenas 3-4 años, y la otra es Lilly, un bebé recién nacido. En su escapada en coche sufren un accidente y el coche se despluma por una barranco, pero milagrosamente siguen con vida aunque con el coche inservible, y eso les hace vagar por el bosque hasta que llegan a una vieja casa. Allí, un ser matará al padre y acogerá a las dos niñas, mamá...

El corto no es más que una escena de la película, y por tanto se repiten esquemas tanto técnicos como artísticos, pero no así el mismo éxito. Mamá es una película que da miedo, mucho, pero su puesta al largo pierde toda la fuerza que tenía aquel misterioso corto. Ante todo, no es una mala adaptación, incluso podemos decir que la película de Muschietti es una buena película, pero el problema es que el punto de vista que plantea Muschietti siempre va ligado a la perspectiva de los niños, que si bien al corto ya era así, la película directamente la infantiliza justificando todo, con acontecimientos precipitados sobretodo en el tramo final, y acaba aportando un sello Guillermo del Toro no demasiado afortunado desde la producción. Insisto, la clave de aquel corto es su misterio no resuelto, su injustificación, el hecho que un par de niñas solas deban combatir el mal sin ayuda de nada. En este caso, si bien estamos ante una película de miedo que da miedo, lo cierto es que no es el pilar fundamental, sino que sirve para apoyar a una historia que mejor ir conociendo mientras vemos la película, como recurso para dar personalidad a un drama fantástico, perdiendo así gran parte del encanto que tenía aquel corto que tanto marcó al aficionado al género.

El debut a la gran pantalla de Muschietti resulta muy convincente. Pese a los defectos que pueda tener la cinta, o mejor dicho, las imposiciones que pudo haber tenido desde producción para lograr un producto más ameno hacia todo tipo de público, con esas pasiones de Guillermo del Toro repetitivas y quizás algo cansinas, lo cierto es que se desarrolla bien tras la cámara. Mamá no es una película de grandes presupuestos, pero tiene un resultado muy cuidado, gracias a poseer un equipo joven pero también de experiencia muy respetable como es por ejemplo Fernando Velázquez (Lo imposible) en la banda sonora, dotando de estilo propio a la película sabiendo mezclar muy bien el dramatismo con lo misterioso. De todos modos, el hecho de manipular la fórmula del terror que ha habido en la construcción del largometraje, también Muschietti ha necesitado del uso de otro recurso mainstream tan reprochable para los fieles seguidores del género como son los efectos de sonido a modo reverberación para reforzar el momento de terror. Y esto cansa, hay excesivamente abuso de esta fórmula comercial efectivista para quinceañeros con palomitas, y es algo que ya no funciona a gente más experimentada, ya que el terror se crea con la imagen y siempre el sonido debe servir como refuerzo, y no sobreponerse. Entrando en la fotografía podemos encontrar a Antonio Riestra (Pa Negre), alguien de contrastada experiencia tanto en EEUU como especialmente en producciones catalanas y españolas, y que en esta ocasión ha demostrado su talento, con algunos planos bellísimos, con un buenísimo juego con la profundidad de campo constante, en que el premio se lo llevaría uno en que podemos ver al final del pasillo a Annabel (Jessica Chastain) y por otro lado a Lilly jugando con mamá, precioso. Es en esos planos que Mamá consigue un notable resultado digno de aplauso, ya que Muschietti y Riestra consigue más allá del desarrollo argumental saber extraer densidad y fuerza dramática en esos planos, gracias a una combinación de buen hacer entre la abundante luz, movimientos de cámara y manejo de actores, captando muy bien los gestos y miradas de los actores, y reforzando así dramáticamente la fotografía. Donde quizás patina más Mamá -aparte de los efectos de sonido con reverberación- es posiblemente en los FX, donde se nota bastante el bajo presupuesto, con una mamá excesivamente digitalizada y “fantasmagórica”, y que solo da miedo cuando precisamente no la vemos. Algo falla entonces.

En cuanto al mensaje de la película no hace falta ser muy listo para darse cuenta que Muschietti plantea una historia sobre una digresión de la maternidad. Annabel no es una chica corriente, toca la guitarra eléctrica en un grupo de rock, es directa, liberal, lleva tatuajes, y en general es alguien lejos del prototipo de mamá ideal bajo los estereotipos. Ella es alguien que se alegra cuando descubre que al hacerse un test de embarazo no está embarazada. El problema aparece cuando se ve obligada a ejercer de madre de Victoria y Lilly, las sobrinas de su pareja Lucas (Nikolaj Coster-Waldau), ya que se resigna a su nuevo rol, pero que no acepta al dejarles bien claro a las niñas que ella no es su madre y que se llama Annabel, algo que fácilmente es ligable al miedo a la maternidad y a la carga de responsabilidad que conlleva serlo. Y Muschietti lo transmite muy bien, con esa primera imagen que tienen de las niñas Lucas y Annabel, enjauladas y actuando como animales salvajes. Pese a esa primera impresión y el rechazo a ser madre, lo cierto es que el vínculo entre Annabel y las dos niñas cada vez será más estrecho, y a medida que Annabel vaya sospechando que alguien visita a Victoria y Lilly, cada vez se acercará más a los clásicos terrores del imaginario infantil, como son los habituales de alguien escondido dentro del armario o de “algo” tenebroso oculto bajo la cama, como si se invirtieran ciertos roles.


Por tanto, Mamá, aquel corto muy corto que aterrorizó a todos, dilata aquella escena de 3 minutos a una historia que se basa en el miedo a ser madre y la necesidad de tenerla. Podría ser lo que no es, podría ser una película de terror y no lo acaba de ser del todo, podría ser adulta y acaba siendo adolescente, podría ser misteriosa y en cambio lo justifica todo; pese a ello no es una mala película, el planteamiento es el correcto al dar hincapié a la relación entre las niñas y Annabel con sus respectivos miedos y necesidades. Mamá es una película de emociones disfrutable, con sustos que más allá de hacerlo pasar mal como lo hizo -por ejemplo- REC, servirán para reír posteriormente y pasarlo bien despreocupadamente, sin pasar miedo o asco en sí, solo sustos, pese a sus defectos y seguramente posibles mejoras que alejarían a la cinta de ser un producto masivo a algo más concreto y disfrutable para un sector más minoritario pero fiel al género. Culpa de esa segunda mitad embarullada, justificada, e infantil. Que le vamos a hacer, espero que sirva para la muy probable secuela después de su tremendo éxito en taquilla.

LO MEJOR: Que da miedo.

LO PEOR: Que Muschietti opte por ofrecer una película donde todo está masticado, cuando el éxito del cortometraje original precisamente estaba en lo misterioso que resultaba.


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