Generación Dragon Ball


Ya hace 20 años de la llegada a Cataluña del manga creado por Akira Toriyama Dragon Ball por parte de la editorial Planeta DeAgostini, aunque dos años antes, en 1990, ya se estaba emitiendo sin pausa en TV3 la serie de animación. Su llegada a casa nuestra supuso todo un alboroto social entre defensores y detractores, pero lo que está claro es que aquella obra surgida del país del Sol naciente no dejó indiferente a nadie. Sin embargo, para muchos, la serie sólo significará "unos dibujos animados que ponen en televisión", y que condensaría en una simple frase todo lo que representa Dragon Ball para ellos, y, en cambio, para otros, como usted o como un servidor, significa tanto como para poder realizar este artículo, tener años de disfrute del manga y la serie hasta el presente, nostalgia, recuerdos, emoción, coleccionismo, debates, e incluso educación. Los que se sientan identificados con todas estas definiciones de bien seguro se podrán considerar que forman parte de la "generación Dragon Ball", gente que nació, creció y seguirá creciendo ligada a Goku y compañía. Una gente que hace 20 años se interesó por Japón de manera repentina, que crearon el fenómeno fan en Cataluña, incluso defendieron enfurecidamente el manga y la serie de los ataques de políticos y periodistas, y en sí un fenómeno sociológico curioso y que hoy en día aún no tiene horizonte. Y ahora, como adultos cercanos a los 30 -si no los tenemos ya- que somos, sólo podemos ver cómo con nuestros hijos se crea lo que sería la "segunda generación Dragon Ball".

Cómo llegó el manga Dragon Ball? En el año 1991 comenzaron las negociaciones de la empresa editorial Planeta DeAgostini para adquirir los derechos del cómic y que, según se cuenta, las negociaciones con los japoneses eran siempre complicadas. Ellos sometían a las editoriales a exámenes completos de una hora sobre quiénes eran y de dónde venían, ya que no querían vender su producto a cualquiera. En el caso de la empresa de Jose Manuel Lara Bosch no fue una excepción y, de hecho, ésta era la primera vez que la empresa japonesa Shueisha tenía una cliente occidental, y viceversa por la empresa catalana con Japón. Tal como decía, los japoneses querían saberlo todo sobre el sus clientes, y es por ello que preguntaban cosas como "qué tipo de empresa es Planeta DeAgostini?", "Quiénes eran los propietarios?", "Cuál era su capital y financiación?", "¿qué tipo de publicaciones editaban?", "a qué lectores se dirigían?", "¿por qué se habían interesado en Dragon Ball?", o preguntas más culturales como "¿qué es España?". Concretamente con esta última pregunta era cuando se volvían más locos, ya que se les decía que, además del castellano, también se quería editar el manga de Toriyama en catalán. Eso no lo entendían los japoneses, ya que asociaban España con el castellano, y este hecho hizo que se les tuviera que explicar que España es un Estado de naciones, y que Cataluña tiene una personalidad propia, una cultura y una lengua, y que este hecho ayudaría a una mejor venta del producto a un sector potencial de mercado catalán como era el lector catalanoparlante. La aprobación por parte de los japoneses no fue inmediata pero sí un hecho, ya que necesitaban reflexionar más allá que la mecánica ejecutiva de las empresas japonesas frente a occidente siempre es muy lenta. Hasta que el 23 de abril de 1992, día de Sant Jordi, se quiso publicar el primer volumen de las aventuras de Son Goku y compañía en su edición blanca que todos recordaremos, pero que finalmente se aplazó 2 semanas para hacerse oficial la salida a la venta en el Salón del Cómic de ese año en una doble edición en catalán y en castellano. Resultó un éxito brutal de ventas, gracias en parte al eco mediático que habían hecho de su lanzamiento periódicos como el Avui o El Punt -además que ya hacía 2 años que se emitía la serie en TV3 con notable éxito-, superando ampliamente las ventas de cómic español en esta lengua. Un dato: la edición catalana contaba a cada número de una tirada de 85.000 ejemplares, lo que superó ampliamente las mayores tiradas de prensa y de periódicos en esta lengua.


La llegada de Dragon Ball en nuestra casa hizo potenciar severamente una cultura del manga entre la juventud mucho más fuerte de la que se habría desarrollado sin la obra de Toriyama. Si bien es cierto que por aquellos tiempos ya estaba en el mercado mangas adultos como Akira, de adolescentes como Saint Seiya, o incluso Doraemon para los más pequeños, el tiempo ha hecho ver que estas publicaciones no hubieran sido nada más que fenómenos del momento, y que hoy día no estaríamos hablando de la futura 19ª edición del Salón del Manga de Barcelona, ​​sino de la 10ª, aproximadamente. Por lo tanto, Dragon Ball ha hecho acelerar indudablemente en nuestra tierra una cultura del manga.

Hasta aquellos tiempos los aficionados al manga eran una especie de intrusos en el mundo de la animación, ya que series/cómics tan arraigados desde hacía décadas como los de Marvel, DC, o los mismos que se hacían en nuestra casa veían peligrar su estabilidad. Por lo tanto, más allá de ser "los diferentes", los dibujantes estatales, y por qué no, occidentales, veían la animación japonesa con escepticismo, ya que su trabajo no quedaba asegurado en caso de que "esa moda" terminara teniendo éxito. Esto conllevaba ataques contra el trabajo de algunas personas como los que trabajaban en editoriales como Norma, por ejemplo, y que debían luchar y reivindicar su producto para defender lo que les gustaba de verdad, ya fuera con fanzines propios, revistas o los mismos cómics que publicaban. Por lo tanto, a pesar de los severos ataques por parte de políticos, asociaciones, o padres y madres, la piña que había en el sector en defensa del manga y en especial a Dragon Ball siempre fue muy notable.

Hasta entonces habíamos visto muy poca animación japonesa, pero ninguno nos llegó tan adentro como Dragon Ball, ni tampoco ninguna nos llevó a hacer fotocopias. Hasta aquellos tiempos apenas pudimos disfrutar de series de animación en los diferentes canales de televisión de España, con especial atención a TV3, como Mazinger Z, Candy Candy, Meteoro, Kimagure orange road, entre otros, pero no sería hasta la llegada de Dragon Ball en Cataluña cuando se romperían todos los pronósticos y expectativas creadas anteriormente con cualquier otro serie anime. Fue el 15 de febrero de 1990, sin ninguna publicidad especial que se producía el estreno en TV3 de Dragon Ball en nuestro país, sustituyendo la otra serie de Akira Toriryama: Dr. Slump. A los pocos días y de modo inesperado, comenzó a captar audiencia con inusitada rapidez, una audiencia compuesta no sólo de público infantil -que era a quien iba dirigida erróneamente- sino también para jóvenes y adolescentes. Curiosamente, y sin explicación, su emisión fue cortada sin ofrecer desenlace al 21 Torneo de las Artes Marciales, lo que hizo movilizar el público catalán enviando masivamente cartas de desesperación y quejas, pidiendo el retorno de la serie en la pequeña pantalla. Al cabo de unos meses las quejas hicieron su fruto y se reemprendió la emisión de la serie, ayudando a hacer crecer aún más su popularidad, y consecuentemente el fenómeno "fan".

Tal como apuntaba, con los fans, apareció otro fenómeno curioso como fueron las fotocopias. Todo empezó cuando los aficionados más fieles de la serie, desesperados en busca de más material de Dragon Ball -el merchandising que aún no existía en nuestra casa-, hizo desarrollar un mercado alternativo e ilegal de fotocopias, revistas y camisetas piratas. Ellas eran un homenaje a la serie que hacían los mismos fans y que surgían en tiempos en que Internet no era una realidad. Se trataba de dibujos que aparecían de una manera muy artesanal, como era el hecho de que cuando en la serie televisiva aparecía algún personaje nuevo, la gente paraba el vídeo y calcaba de la televisión el personaje para tenerlo en una hoja de papel. Entonces, entre los amigos, cuando alguien tenía un dibujo nuevo, se hacían fotocopias y se pasaban a unos y otros, sobre todo los domingos en el mítico Mercado de Sant Antoni de Barcelona. Por tanto, en fenómeno Dragon Ball fue un poco culpa de todos.

Una vez Dragon Ball fue una realidad en nuestra casa, antes y durante la moda de las fotocopias, comenzó a formarse lo que se conoce como "generación Dragon Ball" entre los jóvenes de 14-16 años. Anteriormente esta juventud ya pudieron comenzar a disfrutar de otras series de animación japonesa cuando tenían 5 años aproximadamente como por ejemplo con Mazinger Z, o los cómics de superhéroes Marvel, la marca SEGA, o los videojuegos del Donkey Kong, que servirían de cuna para preparar a toda una generación de jóvenes que se conocería como "generación Dragon Ball" tal como apuntaba. También cabe destacar el hecho de que la otra serie de televisión del creador de Dragon Ball: Akira Toriyama, se emitía en TV3, el Dr. Slump, que veían tanto jóvenes como adultos. Esta tenía unos códigos de humor diferentes, más adultos, que además de Mazinger Z hacían seguir creciendo entre el público joven un interés por Japón, en este caso con el componente de las artes marciales que servían como novedad. También es cierto que veníamos de series como Saint Seiya, muy parecida a nuestra anfitriona, y que hicieron pensar a todo un público "por qué nos gustan tanto estas series con personajes de ojos grandes", y que a muchas personas les hizo ver lo que era realmente el manga. Su emisión coincidía con un tiempo que no había Internet, ni merchandising, ni teléfonos móviles. Entonces, cómo explicar a las generaciones posteriores "como funcionó un fenómeno social como Dragon Ball?" En aquellos tiempos había mucha más magia, ya que cuando alguien descubría algún producto cultural relacionado rápidamente era circulado a todos, haciéndose el interesante, teniendo la sensación de estar enseñando algo que nadie más había visto. También algunos se mantenían en contacto a través de correos con Planeta De Agostini para que se pasara información: unos para hacer fanzines, o club de fans, u otros por simple boca a boca, y estos eran los métodos de intercambio informativo. Era más bonito? Posiblemente la magia era más palpable al descubrir cosas nuevas después del esfuerzo de buscarlas, pero por suerte, hoy en día, con Internet podemos tener todo al alcance y no rompernos la cabeza en busca de novedades, y por tanto sólo es necesario que sepamos apreciarlas. Por lo tanto, hoy, los intercambios han avanzado hacia campos muy curiosos, ya que hemos pasado de las famosas fotocopias, a los inolvidables cromos, y hasta el que ha sido el fenómeno de la edición 2012 del Salón del Manga de Barcelona: el cosplay. Sin olvidar el papel que las redes sociales han tenido para seguir manteniendo vivo el fenómeno, y claro, el hecho de generarse esta globalización de materiales ha hecho que, de "descubrir", ya poco se descubra hoy en día, ya que la información en la red es enorme. Por lo tanto, es muy complicado que volvamos a vivir un fenómeno como el de Dragon Ball, porque aquella primera generación se basaba en agudizar el ingenio como táctica neófita, como fue la tímida -pero ascendente-penetración de aquella generación a todo lo relacionado con Japón, como los restaurantes, tiendas, etc., que servían para preguntar si sabían algo nuevo respecto al manga. O también, por ejemplo, si teníamos una prima que tenía un amigo que fue a Japón..., o si unos amigos conocen a unos chicos japoneses... Es decir, se buscaba material como se pudiera a base de un interés repentino por la cultura japonesa.

Lo más importante de Dragon Ball como mito social es que tenía en su adn elementos de movimientos que vendrían después: sean estéticos literarios, o sociales. Además, la gente que descubrió la obra de Toriyama desde el principio se encontró repentinamente con un tipo de humor que ligaba muy bien con nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, pero que en el fondo ya podíamos conocer con anterioridad gracias a Dr. Slump. Esto hizo aceptar mejor un universo como el de Dragon Ball, tan serio de por sí como es una serie de combates, y que este humor ayuda a distanciarse de él y a aceptar mejor.

Es necesario un agradecimiento especial a TV3, ya que fue la primera cadena de televisión estatal en apostar fuerte por la animación japonesa, también en series de contenidos más adultos e incluso para ponerlas en su parrilla de programación por la noche, con el riesgo que puede conllevar en aquellos tiempos de incerteza en cuanto al anime. De esta manera mucha gente descubrió el manga en territorio catalán, y es algo que he comentado hasta ahora, que es la aparición escalonada cada vez más de fans, fanzines, etc. y que hoy en día aún siguen con lo que se conoce como la 2 ª generación de Dragon Ball. Es el caso de algunos de aquella generación que llevaban a sus espaldas algunos fanzines, y que con gran capacidad de movilizarse recurrían a personalidades ligadas al mundo del manga a preguntar cosas para sus trabajos personales. Gente como Antonio Martín, Juanjo Santos, etc., Gente metida de lleno en el sector, y que si les envía un correo para visitar sus redacciones y a hablar con ellos accedían sin problemas. De esta manera tan amable ellos fueron los que ayudarían a desarrollar la gente que hoy en día mueve los hilos a distribuidoras, revistas, etc., La primera generación, que más allá de trabajar en este sector y proporcionarnos material para las futuras generaciones, ellas y ellos también fueron fans en su día.
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Curiosamente esta primera generación encarna el espíritu de la serie incluso sin que ellos se den cuenta. Dragon Ball es una metáfora sobre la energía, sobre el uso que se hace, y cómo ésta acumulación de energía es lo que hace superar ciertos obstáculos que plantea la vida. Incluso esta superación acaba transformando físicamente a los personajes, y por tanto lo que hay que agradecer a la primera generación de Dragon Ball es que en los tiempos en que se produjeron aquellos ataques de asociaciones de padres y madres, o también de políticos como Duran i Lleida, etc., a aquellos que trabajaban distribuyendo el material de Dragon Ball ya fuera en cuanto a las publicaciones manga, TV3, doblaje etc., los fans bombardeaban de inputs positivos a todos estos trabajadores que los ayudaban a seguir adelante en su trabajo. Comentarios como "resiste, aguanta, estamos contigo" se convirtieron en habituales en aquellas redacciones y oficinas de trabajadores. Por tanto, la primera generación de Dragon Ball se le debe agradecer toda la energía que desarrolló en aquellos tiempos, y la que ha seguido desplegando y hoy todavía sigue. Un ejemplo reciente es la lucha que han mantenido un grupo de chicos desde hace años para que Dragon Ball se volviera a emitir en TV3, con resultados satisfactorios para ellos y para la misma TV3, con unos excelentes índices de share en prime-time.

Críticas a Dragon Ball
Tal como apuntaba antes, Josep Antoni Duran Lleida, líder de Unió Democràtica de Catalunya, fue uno de los críticos más potentes que pidió que se dejara de emitir la serie Dragon Ball en TV3. Fue en julio de 1995 cuando el líder político mostró su disconformidad con la serie juvenil en una carta enviada al director general de la Corporación Catalana de Ràdio i Televisió (CCRTV), Jordi Vilajoana. En la carta se refería concretamente a Dragon Ball Z, por tratarse de una serie que fomentaba la violencia. Esta carta se produjo debido a que TV3, en aquellos tiempos, decidió seguir emitiendo la serie después de años de hacerlo ininterrumpidamente en la parrilla de programación. No sería menos el conseller de Benestar i Salut Antoni Comas, de CIU, y la asociación de Telespectadors Asociats de Catalunya, según informó el que era director de TV3 en aquellos tiempos Lluis Oliva. Como decía, diferentes asociaciones de padres y madres y de protección del espectador criticaron Dragon Ball, al mismo tiempo que la serie se convertía en una bomba televisiva. Y es que su fama entre los "adultos" no podía ser más negativa: periódicos, telediarios y demás medios hablaban del tema y desprestigiaban cualquier valor artístico que este producto pudiera aportar a su gran masa de seguidores. Y al fin y al cabo, quizás sin que se dieran cuenta, hablar de dibujos animados "nocivos" es una noticia morbosa que hace vender sola la serie. Siguiendo con Duran, en la carta hablaba de que una televisión pública no puede incluir ciertas apologías, que se ven reflejadas con frases como "hacía tiempo que quería matar a una persona. ¿Qué sensaciones! Va, te dejo que mates al viejo. Va, hombre, dispara. Te ordeno!" U otras como "Es un cachondeo, ¿verdad? Ya te decía, vamos a matar unos cuantos más". La carta se ve que hizo efecto, y por ese motivo se posicionó la serie el posterior 3 de agosto fuera del Club Super 3, los fines de semana, después de que el director de TV3 reconociera que algunas frases de Dragon Ball eran "realmente penosas" [en referencia concreta a la del viejo]. Sin embargo, y al haber sido excluida del Club Super 3, la serie Cinturón Negro, calificada también como violenta (una serie de judo!), Fue la cabeza de turco al ser liquidada directamente de la programación de TV3.

Uno de los factores que más se ha criticado Dragon Ball es por la violencia, y eso que la serie que hemos visto por televisión está censurada, ya que el master que se dispone es originalmente de la televisión francesa, que está censurado, tanto en los detalles sexuales como los de violencia. Y este es un hecho curioso, ya que cualquier persona que mire la serie -o lea el manga- con los ojos mínimamente abiertos y con un cierto interés, se dará cuenta rápidamente de los valores pacifistas que transmite. En cambio, nadie del público "adulto" fue capaz de defender los auténticos valores. Valores como la unión, el esfuerzo, amor, amistad, superación, lealtad, respeto a los animales y la naturaleza, el planeta en general, etc. y que son el alma que quiere introducir Akira Toriyama a Dragon Ball, y que por desgracia, o bien muchos no lo ven o directamente no lo quieren ver. Estas personas de carácter conservador nunca deberían olvidar que hay un protagonista llamado Son Goku, que tiene un corazón inmenso, también el constante compañerismo que vemos, de enemigos que acaban siendo amigos, y en general de valores positivos. Sin embargo, estos grupúsculos que mantenían el rechazo a Dragon Ball por su supuesto fomento de la violencia, diciendo que la serie podría ayudar a desarrollar el hecho de que sus hijos acabaran introduciéndose a bandas juveniles. En ningún caso éste era un argumento sólido, ya que las bandas juveniles suelen desarrollarse más por motivos sociales, como los barrios subdesarrollados, por la falta de escuelas, o en general problemas de abastecimiento de recursos para mantener una vida digna.

Segunda generación
Con la más que segura alegría de Duran i Lleida, el 27 de septiembre de 2001 se emitió el último capítulo de la obra de Toriyama en el marco de Dragon Ball GT, aunque con un cierto recelo por parte los fans al no respetarse a ciertos personajes de la serie Z, como el propio Goku. El hecho es que finalmente, después de muchos años de emisión ininterrumpida, Dragon Ball desaparecería de TV3 al finalizar GT para mudarse a otras cadenas de televisión estatales perdiéndose así los excelentes doblajes dirigidos tanto por Joan Pera, como en Vicenç Manel Doménech, o Marc Zanni, y en sí desapareciendo el espíritu que unía a tantísimos jóvenes catalanes. Desaparecía de antena, y parecía que definitivamente, la serie televisiva de animación que más ha marcado y ha influenciado a diferentes generaciones de nuestro país, moría, también, con la primera generación. Pero, la empresa editorial Selecta Visión no se rindió, y a partir del año 2000 se empujaron a editar en DVD toda la serie todo oliendo un factible éxito comercial. Según explican fueron unos duros años, concretamente 6, de intentar convencer a Toei Animation -productora de la serie de animación- que se podía comercializar una serie de unos 500 episodios, una postura que no veían demasiado claro hasta que la lucha cristalizó en 2006. Claro, también debían hacer entender a los japoneses el hecho de incluir diferentes pistas de audio a DVD, como era el catalán, el euskera, gallego y el castellano, además también debían hacer los subtítulos, que no se harían del doblaje sino del guión original. Esto hizo que traducirlo todo, además de remasterizar la imagen, ya que estaba muy degradada, consiguiendo así que hoy podamos disfrutar de unas ediciones en DVD bastante dignas, a pesar de tener ciertas carencias en cuanto a material adicional. Esto hizo potenciar una nueva generación Dragon Ball, que si bien Internet ayudaba a desarrollarla, esta edición en formato doméstico ayudaría a hacerla florecer, hasta la punto que pudiera ser de nuevo una realidad su emisión por televisión catalana. Esta nueva generación vendría muy influenciada por las nuevas tecnologías, y se podría considerar como una generación digital, y los que hace 20 años nos hacía disfrutar de Dragon Ball como niños que éramos, hoy disfrutamos con nuestros hijos, un hecho que no tiene precio. Y es por ello que para aquellos que descubren hoy la serie o el manga como para los que hemos crecido juntos, Dragon Ball siempre será única, una parte indisociable de la cultura popular y de la memoria colectiva de nuestro país.


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