YOKAI: Monstruos y fantasmas en Japón




Durante la pasada edición del Salón del Manga de Barcelona asistí a las diferentes conferencias y presentaciones que se hacían en la sala de actos sin una motivación especial, exceptuando algunas de muy concretas. Una de ellas fue sin duda la presentación de un libro editado por la empresa editorial Satori que hablaba de los Yokai, un término japonés que sólo me sonaba por el título de una película llamada La gran guerra del Yokai, pero que nunca he tenido el placer de ver. Aquella presentación fue a cargo de un gallego llamado Andrés Pérez Riobó que vive y estudia actualmente en Japón, aunque el libro estaba escrito a cuatro manos, junto con su pareja Chiyo Chida. El acto se centró más que en explicar el contenido del libro en lo que eran los Yokai en sí, y de esta manera se desarrolló una conferencia muy ágil, interesante, pero que por desgracia la repetición de esquemas hizo decaer gradualmente su interés.



Yokai
Pero qué demonios era eso de los Yokai? Pues la verdad es que la presentación fue de perlas para los asistentes ignorantes como yo, ya que Andrés, más que explicar el contenido del libro se centró en explicar qué era todo ese mundo, que se ve que iba de monstruos que viven entre nosotros y que no podemos ver... Según explicó se ve que hay más de 30.000 de diferentes en Japón, y todos tienen su particular origen, ya sea en deformidades físicas o mentales, sucesos o contextos físicos extraños como un simple eco, o eventos que pueden ocurrir sin lógica, y que por tanto, me dejó claro que los Yokai no tenían nada que ver con muertos que vuelven del más allá en forma de espíritus. Y todo ello, para entenderlo se ve que hay que remontarse a varios siglos atrás, cuando la ignorancia y el miedo de la sociedad feudal japonesa hacía creer que estos hechos extraños tenían que ver con unos monstruos... y así la gente comenzó a bautizarlos y también a dar forma a estos sucesos extraños, estos "miedos" y "sensaciones", dibujando las mismas. Esto son los Yokai, y no necesariamente tenían que ser malos, ya que los malos sólo eran los que iban ligados con la muerte, accidentes y enfermedades.

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