martes, 4 de junio de 2013

Intruders - Juan Carlos Fresnadillo, 2011




TÍTULO  Intruders
AÑO 2011
DURACIÓN 100 min.
DIRECTOR Juan Carlos Fresnadillo
GUIÓN Jaime Marqués, Nicolás Casariego
MÚSICA Roque Baños
REPARTO Clive Owen, Carice van Houten, Daniel Brühl, Kerry Fox, Ella Purnell, Pilar López de Ayala, Lolita Chakrabarti, Mark Wingett, Héctor Alterio, Izán Corchero
PRODUCTORA Coproducción España-EEUU-GB; Antena 3 Films / Apaches Entertainment / Universal Pictures International (UPI)

NOTA: 5






"El miedo no siempre es algo presente, en ocasiones nace en el pasado y los fantasmas nunca acaban de olvidarte". Fresnadillo intenta a partir de esa idea desarrollar una película sobre el miedo, que no de miedo, penetrando en la psique humana dentro de un título intemporal, dramático y fantástico, tal y como lo es nuestra mente.

Aléjense todos aquellos que busquen sustos, sangre y ritmo videoclipero y mareante tal como nos acostumbró el director en el pasado con 28 semanas después. Bien, si, Fresnadillo no olvida su estilo en los momentos de acción al cargarlas con 50 planos por segundo a lo Tony Scott, y eso sería apenas lo que podríamos considerar como la parte “fantástica” del filme, y en sí lo que justificaría la película, ya que éstas escenas hiperactivas sirven para explicar lo que posiblemente Fresnadillo sintió en sus carnes algún día: las pesadillas. Por tanto, la película no es más que el interés de éste por descubrir el origen de las pesadillas y como éstas pueden estar conectadas con la familia y concretamente con nuestro pasado. Es decir, Fresnadillo atribuye a las pesadillas un origen real que acaba afectando a la psique del sujeto que la vive –en este caso un niño y una niña-.

La película cuenta como Juan, un niño de siete años, vive en un barrio humilde de Madrid y tiene una imaginación desbordante. Por las noches, sufre pesadillas en las que un intruso sin rostro lo ataca salvajemente, sin que su madre pueda hacer nada para evitarlo. Mientras tanto, Mia, una adolescente londinense de doce años, lee a sus compañeros de clase el misterioso cuento de Carahueca, un monstruo obsesionado con los niños. Ese mismo día, John Farrow, su padre, sufre un accidente en el rascacielos en construcción donde trabaja. La vida de las dos familias, aunque separadas por muchos kilómetros, dará un vuelco: los intrusos ya se han instalado en sus casas e intentan desesperadamente arrebatarles algo a los niños.

El espectador acabará entrando en un mundo de fantasía y suspense basado en los traumas infantiles de los niños protagonistas, un mundo cargado de espejos y confusión con tal de despistar al público mientras los sustos van tomando más y más fuerza, aunque con un uso de artificios artísticos quizás algo repetitivos en cuanto a la fórmula asustadiza. Y así hasta que la oscuridad de la historia llegará al amanecer para rebelar un final potente, pero con un clímax demasiado dilatado. De todos modos hasta llegar a él el espectador deberá recorrer un excesivamente dilatado metraje que se convierte a ratos en redundante, también con poca intensidad en la parte melodramática, y en sí con una película que no sabe exactamente en que género establecerse, tocando así diferentes géneros como el thriller, terror y melodrama, luciendo todo a medio gas. Lo siento, pero siempre he odiado los melodramas que aprovechan el género de terror para dotarse de intensidad, y a mi no me toman el pelo.

Por otro lado no puedo olvidar las actuaciones cuando en el reparto aparecen estrellas hollywoodienses de la talla de Clive Owen, que está muy convincente en el papel de padre protector. Un acierto, igual que las aportaciones del chico y la chica, totalmente creíbles en sus roles. Pero hay algo que falla, el guión acoge un serial de personajes irrelevantes, como el de Daniel Brühl, que no aporta absolutamente nada y acaba desapareciendo de la historia tan testimonialmente como apareció.

En fin, Fresnadillo presenta con Intruders un cóctel de géneros que pretende incidir en todos nosotros, que recordemos nuestros miedos y pesadillas y a qué origen pertenecen. Dentro de un relato intemporal, con dos historias paralelas que tienen más de común de lo que podríamos imaginar inicialmente, para terminar con un giro final quizás algo simplón y excesivamente “feliz” para el gusto de un servidor, pero que no incorrecto. Una película que pretende hacer desnudar el origen de las pesadillas, pero fallida.


LO MEJOR: La manera que Fresnadillo ha sabido ejemplificar los traumas infantiles a base de confusión y miedo.

LO PEOR: Que se haya optado por dilatar tanto el metraje, entrando así en una espiral de tópicos que ya aborrecen.


Trailer:

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