Carré Blanc - Jean-Baptiste Léonetti, 2010


-TÍTULO ORIGINAL: Carré blanc
-DIRECTOR: Jean-Baptiste Léonetti
-GUIÓN: Jean-Baptiste Léonetti
-AÑO: 2010
-DURACIÓN: 77 min.
-PAÍS: Francia
-FOTOGRAFÍA: David Nissen
-PRODUCTORA: Coproducción Francia-Luxemburgo-Suiza-Bélgica; Solair Films / Tarantula Suisse / Tarantula
-REPARTO: Sami BouajilaJulie GayetJean-Pierre Andréani

NOTA: 9



Una de las apuestas personales de aquel Festival 2011 fue Carré Blanc, una película que me llamaba especialmente por tener muy definido lo que quería explicar y, concretamente, por el planteamiento y la estética minimalista que desprendía su trailer. No decepcionó en absoluto, y rápidamente me di cuenta que había visto algo distinto al resto, algo con mucha personalidad, profundo, que mezclaba a la perfección lo poético con lo violento… y eso es Carré Blanc, un título desapercibido dentro de aquel programa que sorprendió notablemente a un servidor.

Su director Jean-Baptiste –Léonetti, un debutante en el cine francés aterrizó con fuerza en Sitges con un producto que prometía haber bebido de Kafka y del cine de David Lynch. Una apuesta como mínimo ambiciosa para un debutante. Y tras su visionado, la sensación es que no es una película fácil como tampoco lo son esos dos referentes, y en mi caso necesité más visionados para extraer el suficiente zumo y así disfrutarla al máximo. El propio director ya advirtió que es un título difícil, pero que si consigues entrar en su juego y conectar con el argumento, Carré Blanc puede ser una experiencia muy gratificante. Y en ella viviremos en un futuro no muy lejano el apocalipsis, y no porqué la vida prácticamente se haya extinguido por culpa de meteoritos, sequía, aliens o Corea del Norte, sino por la consolidación del capitalismo más extremo en la sociedad, tanto económicamente como de actitud social en las clases altas. Léonetti muestra como Sami Boujila y Julia Gayet luchan por su supervivencia en un mundo desalmado en que el carácter de la gente ha cambiado al convertirse en criminales, y todo por culpa de una actitud extremadamente agresiva por parte de los empresarios hacia los trabajadores, como por ejemplo poniendo en práctica violentos test de selección de personal, además de diferentes factores que potencian la situación como el hecho que la carne humana se coma, o que también escaseen los embarazos,… ese es el futuro de Carré Blanc.

Léonetti, con 2'5 millones de euros de presupuesto, deslumbra en su debut al largo con una obra que reivindica sus influencias, pero también trata de librase de ellas. Es alguien influenciado por un mediometraje que realizó anteriormente en 2003 llamado Le pays des ours, que trataba de un hombre que se ganaba la vida siendo golpeado y que habitaba en un mundo visualmente similar al de Carré Blanc. En Carré Blanc, Léonetti ha ido más lejos, al hacer una película en que el fantástico tiene un peso importante, muy minimalista, en un lugar indefinido y en un tiempo disfuncional. Parte de la culpa de ello -en cuanto a influencias-, la tiene el filme de Alan J. Pakula Klute, que pese a su sencillez narrativa ya presentaba una estética que marcó al director francés cuando era joven, y que se ajusta muy bien como contexto físico a la visión de la humanidad contemporánea de Léonetti. Su visión apocalíptica de la sociedad se basa en la apariencia, totalmente desalmada y sin piedad, pero eso no le impide pensar que existen soluciones. Por tanto, Carré Blanc es una visión subjetiva de la sociedad por parte del director, pero situada en un contexto ficticio, y entre todo esto presenta una historia de amor gélida y sin concesión.

Uno de los puntos importantes del filme es su violencia, que está siempre omnipresente, siendo ésta tanto física, como psicológica y moral. Y es que Carré Blanc es una película de guerra contra sí mismo y contra los demás, ya que los personajes devienen en monstruo con máscaras humanas, ya que se les educa con la voluntad que sean fuertes para poder sobrevivir en un mundo caníbal en que solo los mejores consiguen sobrevivir, un mundo donde el capitalismo más salvaje y desalmado ha aberrado al ser humano. Es por ello que se educa a los habitantes con la voluntad que sean fuertes para poder sobrevivir, algo que solo se consigue con la cólera, la maldad y la dureza.

La estética del filme, con abuso de blancos, edificios casi sacados de la URSS –todos iguales-, ritmo narrativo lento, poco diálogo, intensos efectos de sonidos… no es más que la ejecución de una realidad retorcida sin tener que recurrir a efectos especiales más allá de detalles concretos. Solamente armas y automóviles futuristas se llevaron gran parte de los 2'5 millones de dólares. Y ojito a las explosiones de violencia, algo marca de la casa en anteriores títulos franceses de terror, pese a que éste en sí, no es terror, sino que aterroriza el planteamiento. Una joya a descubrir y a estudiar. No es fácil, cuesta conectar con ella, pero hay títulos que pese a su dificultad tienen un no sé qué que atrapa al espectador, y Carré Blanc es una de ellas.

LO MEJOR: Una historia futurista donde se demusetra que no hace falta un gran presuuesto si se tiene claro lo que se quiere contar. Aquí predomina un trasfondo, un mensaje, y de aquí el éxito de Carré Blanc.

LO PEOR: ¿Algo malo? quizás... que no es una película que ofrezca al espectador un mensaje masticado, y por tanto éste deberá trabajarselo. 


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