sábado, 3 de agosto de 2013

A Field in England - Ben Wheatley, 2013



DIRECTOR: Ben Wheatley
GUIÓN: Amy Jump, Ben Wheatley
AÑO: 2013
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Reino Unido
MÚSICA: Jim Williams
FOTOGRAFÍA: Laurie Rose
REPARTO: Julian Barratt, Michael Smiley, Reece Shearsmith, Ryan Pope, Richard Glover,Peter Ferdinando
PRODUCTORA: Film4 / Rook Films

NOTA: 8







La nueva película de Ben Wheatley, que anteriormente ya sorprendió a gran parte de la crítica con Kill List y sobretodo Sighseers, de nuevo sigue con el buen hacer al presentar una obra que los años la acabarán considerando como un título de culto. A Field in England es su título, una película que sigue en la linea de sus anteriores trabajos, y pese a que no soy un gran seguidor de la obra del director inglés debo reconocer que me ha sorprendido positivamente.

A Field in England se contextualiza durante la guerra civil inglesa del s XVII, pero no por ello se trata de un título bélico. Inicialmente el espectador se sumergirá entre matojos espinosos, explosiones debido a los cañones, y humo, que hace irrespirable el aire. Entre este ambiente angustioso y excitado, un hombre huye del conflicto bélico, tirándose por los matorrales y desgarrando su piel debido a las zarzas. Su nombre es Whitehead (Reece Shearsmith) que lucha por sobrevivir como el cobarde en el que se ha convertido creyendo que al otro lado del bosque conseguirá sobrevivir, hasta que por el camino se encontrará con otros dos desertores (Peter Ferdinando y Richard Glover) a los que se unirá. Y finalmente a una 4a persona, un vagabundo (Ryan Papa) que se acaba uniendo a ellos al prometer que les llevaría a un bar próximo y podrían beber cerveza. Mientras se dirigen a ese supuesto bar, por el camino se encontrarán con un hombre atado a una cuerda, un alquimista llamado O'Neil (Michael Smiley), que murmura sobre un tesoro enterrado. Juntos, buscarán y excavarán en busca del tesoro, sin saber que sus vidas cambiarán.

Ante todo es una película que sorprende por el punto de inflexión que ha supuesto a la empresa productora y distribuidora de la película, Film4, ya que ha sido el primer título que se ha estrenado simultáneamente en cines, televisión y formato doméstico el mismo día. Además, parece ser que se trata de una apuesta segura, ya que su reducido presupuesto de apenas unas 300.000 libras prácticamente asegura beneficios.

Hasta ahora la obra de Wheatley abasta una película de gangsters (Down Terrace), un híbrido entre el thriller y el terror como es Kill List, y una comedia con un asesino en serie como es Sightseers (A.K.A. Turistas), además de un capítulo sin relevancia en The ABCs of Death. Con A Field in England, el director inglés a repetido en la coescritura del guión con Amy Jump, que ya colaboró con él en Kill List, confeccionando esta vez una película de época monocromática. No es una película fácil, se trata de un producto espeso, extraño, inquietante,... totalmente inclasificable. Una película que juega con distintos géneros de un modo muy logrado como puede ser la comedia -no negra sino negrisima-, el terror clásico inglés con claras referencias a Witchfinder General, o el drama, pero todo conjuntado con un sello muy propio del director al apostar por un tono valiente y desafiante al mistificar todo lo que vemos en ella con claras influencias al cine más metafísico de Bergman, como con El séptimo sello.

Técnica y artisticamente es impecable. Destaca sobretodo el gran trabajo de sonido y la música creada por Jim Williams y su tema “Baloo My Boy”, que con ella se sigue recuperando la música folk en el cine al igual que ya lo hizo Rob Zombie con la reciente The Lords of Salem, y que con ella de bien seguro llegará al fondo del corazón de todo espectador. Pero en sí se trata de una película bellamente rodada, con grandes localizaciones y un elenco de actores que funcionan a la perfección. Además, el buen pulso en la escritura del guión por parte de Wheatley y Jump confecciona una película de gran sencillez narrativa, de largos diálogos y cambios sonados de género cinematográfico, todo bien cohesionado a su medida. Hasta llegar a un final adrenalítico, violento, gore, y surrealista.

No engañaré a nadie, se trata de la película menos accesible de Wheatley. Un título raro en su conjunto, de esas de arte y ensayo “para público gafapasta” que buscan romperse la cabeza y entenderlo todo, algo que seguramente no lograrán. No es mi cine favorito, no es mi director favorito -ni de lejos-, pero es muy buena la jodida! dentro del tipo de cine que es.


LO MEJOR: La obra de más calidad de Wheatley.

LO PEOR: Que no es un título para todos los públicos, sino para aquellos interesados en el cine más independiente donde romperse la cabeza buscando una respuesta a los enigmas planteados.



Trailer:




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada