Asesinos en serie, en el cine: Henry Lee Lucas y Ottis Toole



Cuando he escrito sobre algún asesino en serie normalmente lo he hecho sobre aquellos más famosos, los que han tenido mayor representación cinematográfica, o si más no influencias en películas donde no son el eje central. Con Carl Panzram empecé un nuevo circuito de asesinos menos “mainstream” y que seguirá próximamente, para así comentar unos de más secundarios pero no menos interesantes. Así que seguiré en esta espiral y ahora hablaré sobre una pareja de asesinos poco conocidos y aún menos representados en cine: Henry y Ottis, los serial killers itinerantes.

Henry Lee Lucas nació el 23 de Agosto de 1936 en Blacksburgh, Virginia. Hijo de una prostituta de carácter violento y un hombre inválido, su juventud transcurre bajo un ambiente de violencia ejercida por la madre a todos los miembros de la familia. Ese ambiente convirtió a Lucas en un ser también más violento, ocasionando un cambio de actitud en su persona que le conduciría a sus primeros actos violentos, como son matanzas de animales y pequeños robos, e incluso llegó a perder un ojo después de una pelea con uno de sus hermanos, lo cual le obligaría a llevar uno de cristal el resto de su vida.

No sería hasta 1951 que cometería su primer crimen, secuestrando y posteriormente estrangulando a una joven con la que quería mantener relaciones sexuales, y así seguiría su carrera delictiva hasta que en 1954 fue detenido por diversos robos, y donde también se le condenó por el asesinato de aquel joven a 6 años de cárcel en Richmond, Virginia. Hasta que salió de la cárcel un año antes de lo previsto, en 1959, y que aprovechó para asesinar a su madre tras una violenta discusión en las fiestas navideñas. Tras los hechos decidió huir, pero no le sirvió de nada, solamente para acabar arrestado y condenado a una pena de entre 20 y 40 años de cárcel por asesinato de segundo grado. Pero fue en 1975 cuando fue liberado, y fue entonces cuando conoció al hombre de su vida: Ottis Toole, un hombre del que hizo una gran amistad (hay quien dice que eran amantes). Juntos viajarían de punta a punta del país cometiendo gran cantidad de asesinatos hasta 1983, cuyo bodycount no ha podido aclararse por lo elevado que parece ser.


Ottis Toole nació el 5 de Marzo de 1947 en Jacksonville, Florida. Dentro de una familia aún más disfuncional que la de Lucas, con una madre fanática religiosa y una abuela que realizaba cultos satánicos. Se dice que a los 14 años cometió su primer crimen, un viajante con el que quería mantener relaciones sexuales y que tras su negativa acabaría atropellando con su propio coche. Sobre esa edad, más allá de sus “pequeños” delitos, ya fue expulsado del colegio debido a su bajo coeficiente intelectual, lo que le potenció aún más la sensación de rechazo social y conduciéndolo a cometer muchos más delitos, además de desarrollar una profunda pasión por los incendios.

Antes de conocer a Lucas en 1975, Toole se dedicaba a viajar con un viejo camión cometiendo distintos asesinatos, unos 4 se calcula, en Nebraska y Colorado. Posteriormente fue cuando se conocieron Ottis y Henry, y fue éste último que se unió al modus operandi de Ottis, viajando con el camión asesinando a todo aquel que se les cruzaba. Y no fue hasta 1978 que se instalaron ambos en Jacksonville, junto a la madre de Toole, su hermana Drusilla y sus sobrinos. Pero los crímenes seguían, y al matarlos aprovechaban para robarles el dinero y así conseguir vivir toda la familia.

En 1981 murió la madre de Toole y su hermana a causa de una sobredosis, y eso condujo directamente a sus sobrinos a centros juveniles. Una de ellos, Frieda, lo aprovechó para huir con Lucas en 1982 abandonando así a Toole, y que cegado por la rabia decidió asesinar hasta 9 personas.

Un año después, Toole fue detenido por dos incendios que cometió donde murió una persona, y eso le condujo a rebelar que como mínimo había matado a otras 40 a lo largo de su vida. Fue condenado a 20 años de prisión, y rápidamente empieza a confesar otros crímenes anteriores y a involucrar a Henry Lee Lucas en ellos, mencionando más de 100 asesinatos de los cuales solo se pudieron esclarecer unos 25. En 1983 Lucas fue capturado y también fue condenado a distintas cadenas perpetuas, evitando así la pena de muerte. Toole murió en prisión en 1996 de cirrosis cuando las autoridades investigaban varios casos más que había confesado, mientras que Lucas murió el 13 de Marzo de 2001 por un ataque al corazón también en prisión.



ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA

Poco cine se ha realizado adaptando la figura de Henry y Ottis, pero de bien seguro los años reivindicarán cinematográficamente hablando la figura de estos dos asesinos, ya que hay que pensar que apenas hace 10-15 años que murieron. De todos modos el cine que se ha realizado hasta hoy surgió simultáneamente a través del boom mediático que alcanzó la noticia sobre la biografía de ambos, y por tanto fue entre 1985 y 86 que se realizarían ambas producciones todo buscando el éxito instantáneo.

Claramente hay un titulo que estandariza la vida de ambos asesinos pese a que sin demasiada fidelidad a los hechos reales: Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986). Pero antes de ello, un año antes en 1985, hubo una película que intentaba retratar la trayectoria criminal de Henry Lee Lucas y Ottis Toole llamada Confessions of a Serial Killer (Mark Blair, 1985). La película, debido a algunos problemas legales acabaría cambiando el nombre de los protagonistas pasándose a llamar Daniel Ray Hawkins y Moon Lawton. Otros problemas legales en cuanto a la distribución de la película hicieron retrasar el estreno en algunas pantallas hasta 1992, debido a que la compañía de Roger Corman New Horizon, que tenía los derechos, desaparecería en aquella época.

La película cuenta como después de ser arrestado un hombre por la policía, en Texas, acaba confesando el asesinato de más de 200 mujeres. Él cuenta como viajando mató aleatoriamente a todas esas personas, junto a su amigo y hermana. Pero la policía no puede estar segura de lo que cuenta hasta no encontrar los cadáveres. El asesino es Henry Lee Lucas.

La producción empezó caótica, y lo evidencía el hecho que el papel de Hawkins lo interpretó Rober A. Burns, el que se le fichó inicialmente como director artístico tras haber trabajado en otras películas del estilo como La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1972) y Las colinas tienen ojos (Wes Craven, 1973). En cambio para el papel de Lawton se escogió a alguien aún más curioso como es a Dennis Hill, un ex-policía de Austin, Texas. También la dirección de la película fue a cargo de Mark Blair, un tipo que después de realizar la película desaparecería del mapa igual que lo pisó. Pero lo cierto es que, según se dice, el guión escrito por Mark Blair fue realizado de un modo bastante fiel a la vida de Henry Lee Lucas, pero que se modificaron ciertos aspectos para evitar demandas debido a no poseer ningún derecho legal... pero a mi me suena a la excusa perfecta.

Pero tal como apuntaba la película que dejaría huella en la mente de los cinéfilos, y en la mente de los que les apasiona todo lo relacionado con los asesinos en serie, sería Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986). Quizás una de las películas más duras de aquellos años ochenta, y que le mereció el título de película X en los Estados Unidos tras su estreno en el Festival Internacional de Cine de Chicago. Pero el producto que es bueno no dejará de ser bueno por culpa de una calificación como es la del cine X, y por ello Henry, retrato de un asesino viajó a diferentes festivales del mundo como Sitges (que ganaría el premio a mejor película), Fanstasporto, Seattle o Bruselas. Eso le permitió a McNaughton conseguir reestrenar la película en Estados Unidos en 1990 como película “no recomendada para menores”.

Se trata de una película realmente dura, de las que se respira la violencia en el ambiente, malsana, y también con bastantes escenas sangrientas. Con un Henry incontrolado y excesivo, interpretado por un genial Michael Rooker, éste coge las riendas del protagonismo de la película satisfactoriamente, donde conoce a un antiguo compañero de prisión llamado Ottis (Tom Towles), y que junto a su hermana Brecky (Tracy Arnold) que huye de su violento marido emprenderán una sangrienta cadena de asesinatos. La película también muestra una breve secuencia en que se explica como Henry podría haber sufrido un trauma infantil a causa de haber asesinado a su madre, pero lo cierto es que Henry, retrato de un asesino, lejos de buscar justificar lo demoníaco, resulta una película excesiva, y lo demuestra con escenas que pondrán los pelos de punta. Por ejemplo, con el hecho que Henry junto a Ottis llegan a contemplar el acto criminal como un acto sexual, como cuando ambos graban la violación y asesinato que realizan a una familia, como si quisieran tener esas grabaciones a modo pornográfico para disfrutar de su reproducción repetidamente. De hecho, lo más terrorífico de la película es ver como McNaughton introduce sencillamente lo terrorífico en vulgarmente cotidiano utilizando una sobria narrativa que posee verosimilitud documental.



Y otra más, una de esas que apenas es conocida dentro de circuitos cinéfilos centrados al género de terror, como es la casposa Henry, retrato de un asesino 2. Una película sobrante que aprovechó el éxito de la primera parte para intentar repetir ilusamente otro éxito. Esta vez, sin John McNaughton en la dirección y sí de un Chuck Parello que empezaba a labrarse un nombre (y que años más tarde acabaría por dirigir la excelente Ed Gein), realizó en 1996 una película que planteaba una situación similar a la de la primera parte. Pero Michael Rooker no participó en el proyecto y sí lo hizo un tal Neil Giuntoli que consiguió hacer añorar al actor americano. Quizás el esmerado esfuerzo del director por mantener el estilo de McNaughton podría ser lo más destacable, pero en el fondo la película acaba cogiendo un objetivo centrado en hacerle olvidar lo “sugerido” de la primera parte por un producto más centrado en el gore.






También existe otra película bastante más actual pero curiosamente bastante más desconocida: Drifter: Henry Lee Lucas. Dirigida por un tipo llamado Michael Feifer, que ojito con él, y recomiendo que lo leáis con voz alta, ya que es el responsable de haber realizado diferentes adaptaciones en cine de distintos asesinos en serie. Os suenan Ed Gein: The butcher of Plainfield (2007)? El estrangulador de Boston: La historia nunca antes contada (2008)? B.T.K. (atar, torturar, matar) (2008)? Todas son de él, y que ahora tocaría añadir Drifter: Henry Lee Lucas. Posiblemente sus adaptaciones no han conseguido hacerse un hueco en la cinefilia actual, pero Feifer merece un respeto al haber dedicado parte de su carrera a todos estos asesinos en serie. Quizás comparable a Ulli Lommel, que además de dirigir películas dentro del género de terror como Boogeyman 1 y 2 (1980, 1983), o la reciente Zombie Nation (2004), parece ser que hace unos 10 años quiso hacer la competencia a Michael Feifer en cuanto a películas basadas en asesinos en serie como con Zodiac Killer (2005), El asesino de Green River (2005), B.T.K.: Asesino en serie (2005) o La Dalia negra (2006), entre otras.

En todo caso Drifter: Henry Lee Lucas, resulta ser una película correcta, bastante centrada en la figura del mítico asesino. Como es habitual en Feifer la película empieza por el clímax, y acaba configurándose a base de flashbacks, por tanto no hay una linealidad temporal, y que a veces resulta algo confusa. También peca de excesivamente morbosa y menos documental, al retratar un buen número de asesinatos y no profundizar en la infancia o en su estancia en la cárcel, por ejemplo. En todo caso la película tiene más voluntad de fidelidad que las 3 anteriores películas, y un actor principal como es Antonio Sabato que está realmente bien.  

Comentarios

  1. Muy buen post, me ha chocado mucho haber puesto como Henry al guaperas de Antonio Sabato Jr pero si dices que es decente la veré, Lo increíble es que por muy equipo que se junte para llevar a Henry al cine todo es quedarse cortisimo, casi ni una serie daría para mostrar todo. Yo como siempre digo, hay que hacer un peliculón con el cabron de Dahmer, se me ocurren varios directores que harían del momento ácido + trepanación la escena cerda del año. Un saludo maquina ;)

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  2. Sin duda! se hace necesaria una buena película de Dahmer, un tipo que da para muchísimo. Lo que hay no vale para nada.

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