sábado, 26 de octubre de 2013

Love Eternal - Brendan Muldowney, 2013



DIRECTOR: Brendan Muldowney
GUIÓN: Brendan Muldowney (Novela: Kei Oishi)
AÑO: 2013
DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: Irlanda
FOTOGRAFÍA: Tom Comerford
REPARTO: Robert de Hoog, Pollyanna McIntosh, Amanda Ryan
PRODUCTORA: Conor Barry

NOTA: 9














Tenemos que morir? Tenemos que vivir? Qué nos empuja a una cosa u otra? Cual es la razón por la que somos un ser vivo con la capacidad de raciocinio? Todo esto se pregunta Ian Harding solo iniciarse la película, una persona que siente que su existencia ha sido un error, que vive sin la capacidad de ser feliz, vacío, sin contacto con el mundo exterior más allá de su universo cybernético donde dice tener amistades que le contestan. Es alguien que se ha pasado los últimos 10 años prácticamente encerrado en su habitación, sin mirar la televisión ni leer periódicos, solamente se ha dedicado a estudiar los dibujos que él mismo dibujaba en la pared de su habitación, además de observar las estrellas con su telescopio y “coleccionar” amigos a través de las redes sociales. Una vida marcada por la muerte de su padre cuándo Ian tenía tan solo 6 años, que le llevaría a una crisis existencial y posteriormente al aislamiento social. Solamente su madre era el único contacto real con la humanidad, hasta que murió, y eso le comportó la soledad total. Ahora piensa en suicidarse, pero no, justo antes de hacerlo descubre un motivo para vivir: el amor a la muerte.

Basada en la novela Love with the dead del escritor japonés Kei Oishi, Love Eternal es un drama psicológico adaptado cinematográficamente por Brendan Muldowney, un viejo conocido de Sitges, ya que en 2004 ganó un premio en el Festival con un cortometraje llamado The Teen Steps. En el reparto podemos encontrar principalmente al nuevo icono femenino del género de terror Pollyanna McIntosh, la chica irlandesa que sorprendió a todo el mundo con su magnífica interpretación en The Woman (Lucky McKee, 2011), interpretando esta vez a Naomi, una chica que pierde a su marido e hijo en un accidente de coche. El papel de Ian lo interpreta un brillante Robert de Hoog, alguien a quien le recae todo el peso de la película apañándoselas de maravilla, y debo reconocer que me ha conmovido con su personaje deshumanizado.

La película es un clamo a la esperanza donde de bien seguro muchos de los espectadores que hayan sufrido alguna experiencia traumática, triste, y que les haya hecho incluso plantearse su motivo existencial, se sentirán identificados. Y eso no lo digo yo -por suerte-, lo han dicho y remarcado diferentes personas del público que se han animado a entablar unas preguntas con el equipo de la película en el coloquio que se ha realizado en la sala después de la proyección. Love Eternal es una película donde la muerte es lo que hace sentir vivo a Ian, cuando más cerca está de su fin más vivo se siente. De todos modos la historia pese a aparentar un planteamiento siniestro y pesimista, lo cierto es que la dirección de Brendan Muldowney consigue hacer elegante lo grotesco, es decir, de hacer bonito lo que en Nekromantik (Jörg Buttgereitt, 1990) nos hacía vomitar, ayudado por unas pinceladas de humor sutiles que tan y tan bien le van a Love Eternal. Pero lejos de tener una tono de comedia -incluso- romántica, el aire siniestro se respira constantemente al hablar la película de temas incómodos como la necrofilia y el suicido, pero la película coge un cambio radical cuando aparece Naomi, alguien que también desea quitarse la vida, pero que antes es capaz de demostrarle a Ian que pese al vacío existencial que tienen ambos para poder llorar primero hay que vivir, sentirse que aun pertenecen a este mundo. De ese modo la película hace un cambio de tono alejándose de lo siniestro hacia lo romántico, pero siempre planteando cuestiones existenciales.


Ian es alguien complejísimo, un poema. Se le podría considerar un serial-killer que no mata nunca, sino que ayuda a morir a aquellas personas que lo desean, y de ese modo es cuando él es capaz de sentirse bien, de sentirse “vivo”. Y es que la película trata sobre la soledad a la que nos lleva el mundo virtual en el que vivimos, y eso está muy bien representado por Brendan Muldowney con un sutil, negro e inteligente chiste al inicio de la película, cuando Ian aparece encerrado en su habitación y pasa de tener 3 amigos en Facebook a 5.000 en poco tiempo, aunque sigue sintiéndose la persona más sola del mundo y solo piensa en suicidarse. También hay que subrayar la música, un elemento fundamental en Love Eternal, la muleta que utiliza el director para transmitir las diferentes transiciones por las que pasan los diferentes personajes del reparto.

Love Eternal aprueba con nota. Una película sencilla pero redonda, donde quien más y quien menos se sentirá identificado con su idea sobre la vida y la muerte, que conseguirá conmover, hacer sentir cómodo al espectador, entretenerle, también divertir, y que muy muy lejos de ser un pastelón dramático a lo Isabel Coixet, Muldowney presenta una película independiente, reflexiva, cómoda de ver y emotiva, con uno de los serial killers más curiosos que se han visto en el cine pese a acercarse a la figura de Ed Gein. Que no os engañe el título.


LO MEJOR: La sutileza del director para tratar temas tan delicados como el suicidio, la soledad y la necrofilia. Pero en sí se trata de un conjunto de todo, como una buena escritura de guión, una simple y elegante dirección, y un humor negro que funciona de maravilla. Es sin duda una de las mejores del Sitges 2013.


LO PEOR: Que no se engañe nadie, no es una película de terror, ni posee momentos violentos o gore, nada de nada. Es un título reflexivo.

Trailer:


Foto de un servidor junto a Pollyanna McIntosh :P


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada