martes, 5 de noviembre de 2013

Lesson of the Evil - Takashi Miike, 2012





TÍTULO ORIGINAL: Aku no kyôten (Lesson of the Evil)
AÑO: 2012
DURACIÓN: 129 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Takashi Miike
GUIÓN: Takashi Miike (Novela: Yûsuke Kishi)
MÚSICA: Kôji Endô
FOTOGRAFÍA: Nobuyasu Kita
REPARTO: Hideaki Itô, Takayuki Yamada, Shôta Sometani, Ruth Sundell, Fumi Nikaidô, Kento Hayashi, Howard Harris, Erina Mizuno, Rena Kanzaki, Yukino Kishii
PRODUCTORA: Bungeishunju / Dentsu / Nippon Shuppan Hanbai (Nippan) K.K.


NOTA: 8





A Takashi Miike le hemos visto provocando al espectador de 1.000 maneras distintas: con cyborg-yakuzas, yakuzas que esnifan rallas de cocaína de 10 metros, yakuzas capaces de hacer un kamehameha y destruir el mundo, también a mujeres embarazadas de hombres adultos, padres que se follan a sus hijos, hombres que fuman por las mejillas, mujeres que cortan pies, adolescentes que van únicamente a la escuela a pelearse, o incluso su particular visión sobre el origen del mundo, y es que entre más de 200 películas en su filmografía de bien seguro tiene que haber de todo.

Ya son 20 años que el director japonés hace cine compulsivamente, y hará aproximadamente entre 10-15 años que descubrimos éste fenómeno inigualable en el panorama cinematográfico de nuestro amado Festival de Sitges, llegando a cambiar nuestras vidas. Cada año podemos disfrutar de una ración de sorpresas por lo habitualmente impactantes y brutales de sus imágenes. Eso si, hay quien dice que en los últimos años Miike ha madurado, dirigiendo películas de corte más clásico como 13 Asesinos (2010) o Hara Kiri: Muerte de un samurái (2011), también películas infantiles que funcionan muy bien como Yatterman (2009) o Ninja Kids (2011), o juveniles como las sagas Zebraman (2004 y 2010) o Crows Zero (2007 y 2009). Evidentemente todo es relativo, Takashi Miike es alguien poliédrico, un director que ante todo se considera un “artesano” que dirige productos distintos, y por tanto su perfil como director es imprevisible. Prueba de ello son sus dos películas del 2013: Shield of Straw y sobretodo Lesson of the Evil.

Lesson of the Evil supone el regreso al cine más rabioso y canalla del director japonés. Basada en una novela de gran éxito en Japón del escritor Yûsuke Kishi, Miike más allá de dirigirla también trabajó como guionista con la intención de incrementar la crueldad y alejar momentos pastelosos del guión original, como una relación amorosa entre dos adolescentes y un final -podríamos decir- bonito, tal como reveló en una entrevista. La película cuenta como Hasumi (Hideaki Itô, que ya pudimos verle en Sukiyaki Western Django de protagonista a las órdenes de Takashi Miike), el nuevo profesor de inglés, parece entregado a sus alumnos, pero en realidad el profesor oculta un perfil oscuro...

Se trata de una película que a priori puede recordar bastante al filme de Kinji Fukasaku Battle Royale (2000), donde un grupo escolar debe matarse entre ellos y solo uno puede sobrevivir. Pero en este caso la cosa va diferente, digamos que será toda la clase contra el profesor Hasumi. Es decir, y no quiero engañar a nadie, la creatividad insana de Miike vuelve con Lesson of the Evil, una película donde absolutamente todo vale, anárquica, y sobretodo se trata de una película que rompe un límite en el cine más comercialoide como es la distinción entre adolescentes y adultos, que aquí no existe. Y eso es algo que no lo parece en sus primeros minutos, ya que Miike dedica aproximadamente la primera mitad de la película presentar a Hasumi, un profesor de instituto de apariencia modélica: guapo, joven y enrollado, pero que no es agua clara. Poco a poco se irá dibujando una situación escolar donde los alumnos no acatan la disciplina, profesores que mantienen relaciones con sus alumnos, carencia de seriedad, incluso alumnos y profesores que critican conjuntamente al profesor Hasami, pero nada comparable con lo que les espera a partir del ecuador de la película. A partir de aquí la película se dispara hacia una marea de aniquilaciones juveniles a tiro de escopeta como si de conejos se trataran. No hay piedad, no hay humanidad, solo la sonrisa de Hasami adornada por los decorados que el grupo de alumnos había preparado para realizar una fiesta colegial, mientras escuchamos de fondo una bonita y tierna música de contenidos violentos que alza aún más la crueldad y la locura que muestra Hasami. Un escenario tierno y juvenil con un psicótico sanguinario que curiosamente es el protagonista de la película, incluso Miike nos deleita con escenas de alucinaciones que tienen habitualmente los psicóticos, representada de un modo muy cinéfilo como lo es la muestra del rifle conemberguiano de la nueva carne!

Que no se ofendan los más sensibles, ni tampoco los políticamente correctos porqué de eso con Miike es imposible. Solo puedo dar la bienvenida a los defensores de lo insano, de lo cruel, de lo sangriento, de los que tienen buen gusto a la hora de saborear el mayor baño de sangre adolescente que ha ofrecido el cine, sin cortarse un pelo. Ver para creer, donde, en efecto, se trata de una lección sobre el mal, impartida por el mejor profesor posible. Y ahora solo nos queda esperar a una más que probable secuela... que a un servidor tanto ilusiona al imaginar.



LO MEJOR: El regreso al cine más macarra y despiadado de Miike, con su capacidad de hacer divertido lo insano.

LO PEOR: Su primera mitad se hace demasiado larga.


Trailer:


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