lunes, 22 de septiembre de 2014

R100 - Hitoshi Matsumoto, 2014



TÍTULO ORIGINAL: R100
AÑO: 2013
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Hitoshi Matsumoto
GUIÓN: Hitoshi Matsumoto, Mitsuyoshi Takasu, Tomoji Hasegawa, Kôji Ema
MÚSICA: Hidekazu Sakamoto
FOTOGRAFÍA: Kazushige Tanaka
REPARTO: Nao Ohmori, Mao Daichi, Shinobu Terajima, Matsuo Suzuki, Atsuro Watabe, Hairi Katagiri, Gin Maeda, Eriko Satô
PRODUCTORA: Warner Bros. Japan

NOTA: 7





Dicen que en la vida tenemos que escoger entre las cosas buenas y las cosas malas, y solo de ese modo conseguiremos ser felices. Cada uno escoge lo que cree correcto, pero también debe ser consecuente con sus actos. Partiendo de esta base, el director de R100, Hitoshi Matsumoto, desarrolla un argumento que pretende reflejar al ciudadano medio japonés de hoy según su particular visión, a unos hombres que viven inmersos en una sociedad reprimida sexualmente y con ganas de liberar sus deseos pervertidos. Es, en definitiva, una película que pretende deconstuir con el modelo familiar tradicional japonés, y provocar al espectador al mismo tiempo con un discurso “absurdo” de lo que es para Matusmoto el absurdo en sí. Telita, eh? Vayamos por partes.

La película es difícil de seguir, pero intenta explicar como un hombre de mediana edad y padre de un hijo de unos 5 años tiene una vida triste y gris, además que su mujer se encuentra en el hospital sumergida en un profundo coma desde hace unos 3 años. Un día, accede a un extraño club sadomasoquista para poder saciar sus deseos sexuales más perversos, un club sin reglas donde todo vale, donde mujeres seductoras y dominantes controlan la situación y obligan a sus clientes a ser dominados. Pero solicitar los servicios de este club implica firmar un contrato que liga al cliente con la empresa hasta un año, y no se puede cancelar bajo ningún concepto... Al principio todo parece gustarle al hombre, hasta que la situación se le escapa de las manos.


Bien, sobre esta base, el director Hitoshi Matsumoto, pretende emular en R100 la idea que ya propuso en su anterior filme Scabbard Samurai -la que es, personalmente, una de las películas que más he disfrutado en Sitges desde que tengo uso de la razón-, es decir, en la idea del bucle y de la incomprensión de la situación por parte del protagonista. Pero para los que recuerden Scabbard Samurai, aquí todo está desarrollado de un modo mucho menos coherente y con situaciones que rozan entre lo absurdo y lo grotesco. No por ello su contenido es menos claro, ya que Matsumoto pretende explicar con la película que la sociedad actual japonesa es víctima de su sumisión a lo rutinario, a lo esclavo, a la humillación y a la burla, pero que pese a ello el habitante japonés es capaz de encontrar el placer en medio de todo este drama. ¿Como lo hace? Mediante el sadismo. R100 trata de eso, del proceso que hace un habitante japonés hacia el conformismo e incluso la obtención de placer en una sociedad que putea a su gente, y para conseguirlo hay que pasar de ser un reprimido a un sádico. Solo de ese modo es como un habitante puede encontrar la felicidad entre la mierda.

Con todo esto, la película irá mostrando una serie de situaciones en que al protagonista le aparecerán distintas chicas vestidas de cuero para obligarle a participar en sesiones bondage, con latigazos, escupinadas, palizas, quemaduras, etc. Tampoco quiero engañar a nadie, se trata de una película que no es accesible para todos los públicos, muy de festival, y extravagante en su forma, aunque bastante clara en su mensaje. Pero a los atrevidos que quieran atreverse a disfrutarla estoy seguro que se llevarán una grata sorpresa. Matsumoto se ríe de todos, incluso de él mismo con la propuesta que presenta al espectador. Y es que, a lo largo de la película, irán apareciendo un grupo de espectadores de mediana edad que irán criticando a la vez que alarmándose de las locuras y excesos que Matusumoto va mostrando en R100 -espectadores como tú o yo-, llegando esa gente a la conclusión que se trata de una película que solo la puede haber realizado un director de más de 100 años, la única persona capaz de hacer lo que le dé la real gana sin ningún miedo a las críticas. Y es que, según esos críticos, R100 pretendía ser una especie de versión punk de “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry, pero que al director se le fue de las manos... Es decir, que esa gente llega a la conclusión que solo una persona de 100 años es la única capaz de decir bien alto y claro que se la suda las críticas negativas por haber realizado una película tan extravagante, y eso no es más que un mensaje crítico a las limitaciones que ofrece el cine. Por lo tanto, para Matsumoto, un artista es aquella persona libre y que hace caso omiso a los críticos, modas y clichés cinematográficos impuestos por la industria. 


En resumen, R100 es una película que gustará a los espectadores que busquen un desafío a la corrección, también la autoparodia como espectadores, a la vez que quieran descubrir un mensaje crítico sobre la moral japonesa -y por qué no, también occidental-. Es una película que, simplemente, pretende decir bien alto “HAZ EN TU VIDA LO QUE TE DÉ LA PUTA GANA”, sin miedo a las críticas ni al ridículo. Por otro lado, tampoco se queda corto Matsumoto al demostrar que domina la cámara a la perfección y que sabe lo que quiere en el montaje. En definitiva, es una película a descubrir, igual como debería hacerse con la divertidísima Scabbard Samurai, aunque R100 ya son palabras mayores.

Por cierto, Matsumoto aparece a la película en un cameo, haciendo de policía.

TRAILER:


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