jueves, 2 de octubre de 2014

Moebius - Kim Ki-Duk, 2013



TÍTULO ORIGINAL: Moebius
AÑO: 2013
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Corea del Sur
DIRECTOR: Kim Ki-duk
GUIÓN: Kim Ki-duk
MÚSICA: Park In-young
FOTOGRAFÍA: Kim Ki-duk
REPARTO: Cho Jae-hyun, Seo Young-ju, Lee Eun-woo
PRODUCTORA: Kim Ki-duk Film


NOTA: 8








Desde aquél extraño y conmovedor filme llamado Arirang, Kim Ki-Duk no ha vuelto a ser el mismo. Esa era una película que mostraba de un modo hiperrealista el pozo en el que se encontraba encerrado el director coreano, tanto en lo personal como en lo creativo. Desde entonces, tras el éxito de Arirang, Kim Ki-Duk ha resucitado y ha iniciado una nueva etapa creativa, en que su cine ahora tiene una especial fijación hacia el drama familiar más oscuro, contundente, visceral y en algunos casos incluso trash, y tan “trash” como lo fue en su día la polémica La isla.

Moebius fue uno de esos títulos “trash”, posiblemente la película más polémica del director, y que vino precedida por una cansina persecución por parte de la censura coreana para tapar algunas escenas que consideraban “desmesuradas”. El resultado fueron unos recortes en hasta 21 escenas de la película, y de ese modo tan pésimo consiguió estrenarse en cines. Para el resto de habitantes de la Tierra, hoy Moebius es uno de los títulos más contundentes de los últimos años.

Su argumento borda entre lo cómico y lo perturbador: un hombre que arrastrado por su tormento decide castrarse para expiar su dolor, un dolor que viene precedido por el dolor que sufre su hijo tras ser castrado por la madre.

Siempre he pensado que este tipo de películas contundentes y con argumentos retorcidos, vale la pena no desvelar demasiado su argumento, y así haré. Porqué Moebius, es una de esas películas que no dejará indiferente a nadie, y eso es algo que no acostumbra a pasar. Puede que tras verla la odies, o por el contrario te sorprenderás como yo y la ames, pero lo que puedo asegurar a cualquiera que se atreva a ver la película es que no le dejará indiferente y pensará en ella durante semanas. La película muestra una familia desestructurada en que hay un padre que mete los cuernos a su mujer, también una mujer psicótica que agrede a su marido, y entre medio un hijo en plena adolescencia que intenta sobrevivir a la escuela. Ambos, a partir de la fatídica situación al inicio de la película que acaba con el hijo castrado a manos de su madre, establecerán una relación basada en la envidia al otro, en el vicio, en el deseo sexual desinhibido, llegando incluso a la violación y el incesto, y todo esto colateralmente comportará el tratamiento de otros temas como son la virilidad, el sentimiento de culpa e incluso el masoquismo. Y todo esto sin que los personajes digan una puñetera palabra, y es que Kim ki-Duk no necesita diálogos para expresar lo que desea –igual como en Arirang-, también gracias en parte a un genial elenco de actores que solo emplean sus gestos y expresividad para interpretar.

¿Que quiere explicar la película? Ni mucho menos Moebius es una película difícil de seguir, que nadie se confunda, pero su mensaje es absurdo, o si más no está basado en alguna reflexión personal del director y que solo él entenderá. Para el resto, Moebius es una película que habla de los genitales y la familia, en como un pene o unas tetas pueden estar siempre en medio del dolor, torturas, agresiones, desprecios y mentiras que pueden configurar nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, no es de extrañar que por ese motivo la película se desarrolle en un escenario de familia desestructurada en que nada funciona, pero en que el sexo es capaz de unir y desarrollar todo, para lo bueno y para lo malo, como las infidelidades del padre, las constantes masturbaciones del hijo, la atracción sexual de una madre por el hijo, o la simple castración al inicio de la película. Y es que, Kim Ki-Duk, no podía haber apostado por una mejor metáfora que resuma los cortos 80 minutos de película, como es el del uso del padre e hijo de la piedra pómez para frotarse el pié, que según la película esta práctica da tanto placer que se puede llegar al orgasmo a quien lo practique, incluso desgarrándose la piel en el proceso, lógicamente. Para Moebius, lo que somos es nuestra sexualidad, y la familia no es más que un puñado de genitales.


La contundencia de la película viene reforzada por el propio estilo del director, basado en la ausencia de música y efectos de sonido, también pocos diálogos –o sin diálogos como en el título que nos ocupa-, pero sí en abuso de escenas memorables por su impacto, dando un conjunto de violencia seca que deja sin aliento. Moebius es una película salvaje, irracional e indigesta, y su fuerza viene dada simplemente por la dureza de las imágenes más que por un argumento original, profundo y sólido. De ese modo el espectador irá viendo continuamente escenas pasadas de rosca y que cada vez intentan superarse a si mismas, llegando a un punto en que tratar de descifrarlas por lo retorcidas que llegan a ser es una tarea que da pereza, algo que quizás Freud me rebatiría... pero no es el caso. Y es que Kim Ki-Duk, como comentaba al inicio, ya no es el mismo de aquellas Hierro 3, El arco, y demás películas “bonitas” si se me permite. Ahora se centra en lo estrictamente visual, algo que en ocasiones puede ser un peligro, como es el de caer en un argumento plagado de excesos, y como todos los excesos en el cine finalmente pueden propiciar sin querer la comedia por lo descabelladas que pueden ser las imágenes. De todos modos, Moebius consigue incomodar y entretener a la vez, menuda incoherencia! No? Pues sí, la película pasa volando mientras el espectador irá viendo como unos hombres hacen culto al pene a través del dolor físico.


Genial Kim Ki-Duk. Ver ara creer.





TRAILER:



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada