miércoles, 10 de junio de 2015

Descubriendo a Linnea Quigley (Anexo)



Cuando empecé a elaborar el artículo “Descubriendo a Linnea Quigley” mi intención fue la de comentar todos esos clásicos que han dado fama a su carrera como actriz, a la vez que también sacar a flote sus títulos más inadvertidos. De ese modo el lector pudo descubrir películas, anécdotas personales de Linnea, también sobre los rodajes, así como leer unos breves comentarios críticos sobre las películas. De todos modos, quien más y quien menos haya investigado sobre la carrera artística de Linnea Quigley, se habrá dado cuenta que quedaron unas cuantas películas de su filmografía sin comentar, y eso fue debido a que se me hizo imposible encontrarlas para así poderlas ver y por lo tanto comentar. Es por eso que, con la presente actualización, comentaré todas esas películas que no fueron incorporadas en el artículo cuando les correspondía. Lo haré de modo “anexo”, tal como el título de la entrada indica.

Pero aquí no acaba la cosa. Próximamente también estará disponible otro artículo con la carrera de Linnea Quigley en la década de los 90, la que fue decadencia de la actriz... que también creo que puede ser interesante. Por ahora, en el presente artículo, tengo que remontarme hasta 1983, con una película de ciencia ficción titulada The Man who wasn't there.

La presencia de Linnea Quigley en The man who wasn't there no fue mayor que en otros títulos ya comentados como Fatal Games, Deporte Mortal o Get Crazy. De hecho, estas 3 mencionadas forman parte de la misma época en que se hizo la producción de The man who wasn't there, en 1983, una época en que Linnea Quigley participó en numerosas películas en las que ni siquiera llegaba a salir en los créditos. Así mismo, la presente película es otra de ese listado de participaciones sin acreditar. Por lo tanto, quien quiera ver la película con el único objetivo de encontrar a Linnea, deberá hacer un severo esfuerzo para encontrarla, ya que solo se la puede ver muy sutilmente posando desnuda en unas duchas junto con otras chicas (aparece 1 segundo en pantalla), en una escena bastante cachonda. Curiosamente tanto Brinke Stevens como Michelle Bauer también aparecen desnudas en esas duchas, así que, estamos ante la que fue la primera aparición juntas del trío más excitante del cine casposo de los ochenta.

La película en cuestión se trata de una explotación del mito del hombre invisible, dirigida por Bruce Malmuth. La verdad es que se trata de un título muy olvidado, y seguramente merece estarlo, pero que queréis que os diga, a mi me parece una película entretenida, con bastante humor, persecuciones largas y bien rodadas, constantes desnudos, y unos efectos especiales bastante resultones por tratarse de una película de hace más de 30 años.

Eso sí, para los que solo quieran ver desnudos íntegros también servicio en la carta. Tal como ya comenté al inicio de “Descubriendo a Linnea Quigley”, Linnea Quigley posó desnuda en algunas revistas como Playboy. De todos modos, antes de hacerlo en dicha revista, en junio de 1978 ya apareció desnuda en una revista dirigida a moteros de Harley-Davidson llamada Easyriders, en la que se la puede ver en unas fotografías intentando poner cachondo a un motero gordo y melenudo con más tetas que ella. Esas fotos ocuparon 4 páginas de la revista. También trabajó para otras revistas menores, pero no fue hasta 1985 que la actriz apareció en la revista Playboy, en un artículo llamado "B-Movie Bimbos", unas fotos que hacían clara referencia al grupo musical The Skirts y al cine de terror. Con los años participó en más artículos de la revista, también junto a Brinke Stevens y Michelle Bauer.

Para los que ya estáis con la polla en mano queriendo ver todas esas fotos, no desesperéis, porque hoy en día se pueden encontrar por la red con bastante facilidad. Una vez las encontréis, recomiendo que apartéis un rato la vista de los pezones de Linnea y que leáis los artículos de texto que acompañan las fotografías, porque la verdad es que son artículos muy curiosos, no tienen desperdicio!

(Imagen extraída de HorrorUnlimited.com)

Por otro lado, en 1983, Linnea Quigley participó en un vídeo titulado Playboy video magazine vol. 4, en que también participó Marilyn Chambers (la protagonista de Rabia, el filme de culto de David Cronemberg) y Brinke Stevens. Este video he de reconocer que no lo he visto ni tampoco lo encuentro, así que si alguien lo encuentra por la red (o en VHS ya sería la ostia!) se agradecería que avisarais. Lo que se ha contado sobre este vídeo es que tanto para Brinke Stevens como para Linnea Quigley les sirvió de impulso a sus carreras para potenciar el fenómeno “fan”, es decir, la aparición de personas anónimas altamente interesadas en sus carreras artísticas (incluso les permitió crear su particular club de fans). De ese modo consiguieron un mayor interés de los productores hacia ellas, y consecuentemente mayor protagonismo en las películas en las que participaron.

Siguiendo con películas que no he podido ver aún, estaría también la de Party Games for adults only. Hay muy poca información sobre ella en la red e incluso me hizo dudar sobre si realmente se llegó a rodar, pero si, la película existe, y se llegó a editar en VHS. En todo caso me ha sido imposible hacerme con ella y espero algún día poder conseguirla.

Tampoco he podido ver 4 películas más que fueron dirigidas por el mismo director: John Howard. Estas películas son Stalked!, Scorpion, Avenged (todas ellas de 1986) y Flash! de 1987, unas películas muy parecidas entre ellas, en las que el bondage y, por lo tanto, la sumisión, tienen protagonismo en sus argumentos. En todo caso, quien busque y rebusque por las entrañas de Internet, navegando por 1.001 páginas pornográficas, al final podrá conseguir ver algunos fragmentos de las películas, y bien, la verdad es que no prometen mucho más que mostrar simples sodomizaciones mezcladas con sexo.


Estas películas duran cada una de ellas aproximadamente 1 hora, y fueron firmadas por Linnea Quigley con un seudónimo: “Jessie/Jesse Dalton”.

Pasados el año 1985, cuando el furor que consiguió Linnea gracias a El regreso de los muertos vivientes -entre otras películas- ya era considerable, eso le permitió aparecer en algunos documentales sobre el género de terror. Uno de ellos fue rodado en 1987, y fue titulado Drive in Madness. Éste fue producido, escrito, y dirigido, por un tal Tim Ferrante, un tipo que además del presente documental no hizo prácticamente nada más en el mundo del cine. De todos modos, pese a la poca trascendencia que ha tenido Ferrante en el mundo del cine, en Drive in Madness consiguió reunir a gente de la talla de George Romero, Tom Savini, John A. Russo, y a las ScreamQueens de moda en los 80 Linnea Quigley y Bobbie Bresse, entre otras más personalidades del mundo del cine de terror.

El documental es muy sencillo en su conjunto, sobretodo en el montaje, y además los testimonios de los entrevistados, a día de hoy, son muy poco enriquecedores para el espectador con unos conocimientos básicos sobre el cine de terror de bajo presupuesto. De todos modos precisamente por el hecho de haberse rodado en los años 80, las confesiones de los entrevistados, si las contextualizamos en dicha época, a ratos revelan cosas que pueden ayudar a entender mejor aquellos tiempos. Temas como el auge del cine exploitation a lo largo de los 80 por culpa del Vídeo, la paulatina extinción de los cines Drive-in (un tipo de cine de origen estadounidense situado en el aire libre, en que los espectadores se acercaban en coche hasta una pantalla gigante en que se proyectaba una película), también sobre los programas doble del cine, etc. Además de este análisis (que insisto, es bastante superficial), Drive in Madness también se interesa en ir mostrando trailers de películas casposas de los años 70 y 80, como Mausoleum, Frankenstein vs Dracula, Nurse Sherri o Monstruos hambrientos, es decir, cine casposo de carácter exploitation que hoy en día solo podemos ver, o bien con simpatía, o bien con vergüenza ajena. Pero en todo caso Tim Ferrante, con la broma, acaba por sacar a flote cantidad desbordante de películas casposas que, personalmente, la mayoría no conocía... así que bravo!

Respecto a Linnea Quigley tiene 3 intervenciones, pero apenas explica nada de interés que a estas alturas no conozcamos. Inicialmente explica cual fue su primera participación en el mundo del cine, insistiendo una vez más que no fue Psycho from Texas y sí Fairy Tales tal como muchos medios indican, además de cómo vivió esa primera experiencia; también comenta sobre la incomprensión del público no habituado a ver cine de terror cuando se le pide la opinión respecto a que las interpretaciones de Linnea siempre se basen en desnudarse-gritar-morir; y por último comenta algunos detalles sobre el por qué El regreso de los muertos vivientes fue la película más complicada en la que participó.

Lo dicho, un documental que tiene más interés por su motivación a desenterrar películas olvidadas que por los testimonios de sus participantes, pero igualmente lo recomiendo como curiosidad. Lo podréis encontrar en YouTube.



Siguiendo con el género documental, hay que tener en cuenta que Linnea Quigley participó en muchos otros documentales, de mayor o menor interés. Destaqué en su momento el Linnea Quigley's Horror Workout, he destacado Drive in Madness, seguidamente destacaré Stephen King's Worlds of horror, y destacaré algunos otros más, pero, obviamente, no comentaré todos los documentales en los que haya participado la actriz, ya que la redundancia sería constante y por lo tanto solo me centraré en los que considere que tienen algún interés de cara al aficionado al cine de terror.

Stephen King's Worlds of horror es otro documental recomendable, aunque solo sea por los 10 minutos que dispone Linnea Quigley de protagonismo. Vayamos por partes. Tal como antes comentaba, Stephen King's Worlds of horror fue un documental en el que participó Linnea Quigley, y es un documental conducido por Stephen King en el que habla sobre las influencias cinematográficas que ha tenido su carrera como escritor a la hora de elaborar sus novelas de terror. De ese modo, King, irá a presentando a distintas personalidades del género como Charles Band, Brian Yuzna, Wes Craven, además de Linnea Quigley (entre muchos otr@s), y cada uno de ellos comentará algunas de las películas de su cine además de anécdotas de ciertos clichés y particularidades de su carrera.

Igualmente, no fue hasta 1989 que se estrenó Stephen King's This is horror, la película que verdaderamente me ocupa. Éste se trata de un documental que se podría considerar como una especie de "hijo" del "Worlds of Horror", ya que de él se aprovecharon una selección de clips para incorporarlos al Stephen King's This is horror. A esos clips se le añadieron de nuevos, con otras nuevas entrevistas a personalidades ligadas al género de terror, pero siempre preservando la misma rutina narrativa que el "Worlds of Horror", eso sí, con un trabajo de montaje mucho más interesante y pulido. Por lo tanto, Stephen King's This is horror acabó siendo el documental perfecto, completamente enriquecedor, y con más de 3 horas de conversa sobre cine de terror. ¡Es genial! Respecto a su distribución se hizo en Vídeo doméstico a partir de 4 volúmenes distintos, y hoy en día, por suerte, existe una doble edición en DVD holandesa (si no tengo mal entendido), aunque según se cuenta no está todo el metraje original incluido.

El sketch de Linnea Quigley le sirve para presentarse y comentar algunos detalles sobre sus gustos cinematográficos, dar al espectador una lección sobre los distintos tipos de gritos a emplear en una película de terror (¡¡muy recomendable de ver!!), además de presentar algunos clips de películas comentados por un narrador, como los de Night of the demons o Blood Nasty. Por suerte, Linnea Quigley compartió en su canal oficial de YouTube el video con su intervención en Stephen King's This is Horror, así que lo comparto yo también:



Poco a poco, el buen hacer de los actores junto con la consecuente admiración de un público fiel (además del culto que los documentales iban haciendo a los emblemas del género de terror como Linnea Quigley), implicaba la admiración de las personalidades del cine. Y es que, cuando Linnea Quigley ya se había convertido en una estrella de la serie B, puntualmente surgían películas que aprovechaban material de sus películas como complemento, es decir, escenas donde aparecía la actriz en otras películas. Un ejemplo fue el de Night Screams (A.K.A. “Gritos de miedo”), un slasher de 1987 bastante decente que fue dirigido por Allen Plone, en el que al inicio de la película un par de jóvenes aparecen mirando una película en televisión, que es ni más ni menos que Graduation Day. En esa escena se pueden ver un par de clips de la película, dos asesinatos concretamente, y uno de ellos es el que sufre el personaje que interpreta Linnea Quigley. Pero esto también ocurriría en otras películas, como por ejemplo Silent Night, Deadly Night 2 (la muerte que sufre Linnea en la primera parte), Future Shock (una escena de El regreso de los muertos vivientes), Horrorvisión, Dead HeatScream Queen Hot Tub Party (que hablaré de ella posteriormente), y Bimbo Movie Bash, donde aparecen algunas escenas más emblemáticas de su carrera.

Otra de las películas que no comenté en “Descubriendo a Linnea Quigley” es American Rampage, la enésima colaboración de Linnea Quigley (y Michele Bauer también) con David DeCoteau. Ésta se trata de una película de 1989 con una historia que gira en torno a la venganza de una mujer policía contra el cartel de la droga. En su aventura, le acompañará otro policía, interpretado por el gran Troy Donahue, dándole así un poco de glamour a un filme que hoy en día vive completamente olvidado (y que además es muy complicado de conseguir ver). Personalmente American Rampage es un thriller que recomiendo con firmeza, tanto por la acción y violencia a raudales que se ven a lo largo de los cortos 80 minutos de metraje, como sobretodo porqué, pese a tratarse de una película de bajo presupuesto, en ningún momento se le notan limitaciones técnicas a la hora de ejecutar escenas con explosiones, sangre y demás elementos técnicos que acostumbran a devorar gran parte del presupuesto de una película.

American Rampage quizás formaría parte de una especie de “bi-logía” realizada por DeCoteau sobre la venganza ejercida por una mujer, acompañando a Lady Avenger (1988). Éste se trata de un tipo de cine cercano al “Rape & Revenge” en que la violencia, desnudos y venganzas al más puro estilo Death Wish, toman total protagonismo.

(Poster Japonés de la American Rampage, y la carátula en VHS de Lady Avenger)

Respecto a Linnea Quigley solo aparece en una escena, y la verdad es que, todo sea dicho, metida en calzador. Esa escena se sitúa en una ducha, lugar donde inmediatamente muere asesinada. ¿Cuantas muertes le habremos visto a Linnea en una ducha? Pues tampoco tantas... en Stone Cold Dead, Witchtrap, y si se me permite, la brutal violación en Savage Streets. También Linnea ha tenido otras escenas de ducha memorables, pero más ligadas al sexo...

Otra película al listado..., y esta es especial! Nadie sabe la ilusión que me hace poder hablar de Deadly Embrace, y básicamente porqué hacerse con ella ha sido toda una odisea. Recomiendo a todo aquél que desee ver la película que no pierda el tiempo y se la compre en DVD, ya que actualmente existen un par de ediciones de esas “peladas” que por un precio bastante bajo te ahorrarás tener de invertir horas y horas buscándola por la red. Yo me compré una de esas ediciones, concretamente un DVD de esos que no son más que un VHS pasado a DVD, es decir, que solo se ha digitalizado la mala calidad del videocassette. Esta edición la puedes encontrar en Estados Unidos a través de Amazon, y se trata de una edición creada por una empresa China. A continuación cuelgo unas fotos de mi DVD:


Respecto a la película la verdad es que no es nada del otro jueves. Es curioso que a veces el fenómeno fan acaba propiciando la curiosidad y el coleccionismo de verdaderas mierdas cinematográficas, pero, que le haremos? Estamos ante Deadly Embrace, una película de bajo presupuesto escrita por un habitual de este artículo como es Richard Gabai, y dirigida por otro clásico de este artículo: David DeCoteau (aunque esta vez utilizó un seudónimo llamado Ellen Cabot). Por otro lado, en el reparto se encuentra Jan-Michael Vincent, la espectacular Ty Randolph, Michelle Bauer y Linnea Quigley. Por lo tanto, con todo ese equipo artístico, alguien duda que hay que ver sí o sí la película?

Deadly Embrace, pese a tener a David DeCoteau como director, no se trata de una película de terror. Más bien se trata de una telemovie de sobretarde con el tema de los celos como trasfondo. La historia cuenta como Charlotte (Ty Randolph) contrata a Stewart (Jan-Michele Vincent), para que se ocupe de las tareas de la casa, como cuidar el jardín, piscina, limpieza, etc. Y como si se tratara de una peli porno, pues resulta que Stewart es un chico semi-culturista y Charlotte es una escultural mujer que se pasa el día sola el casa porqué su marido trabaja todo el día. Además, el marido de Charlotte tiene problemas de impotencia y no la satisface sexualmente como debería. Eso propicia que Charlotte se obsesione con Stewart, se lo folle salvajemente un par de veces, y luego se enamore de él. Pero, Stewart tiene novia, Michelle (Linnea Quigley), y claro, cuando Charlotte se entera de eso los celos cogen magnitudes de locura...

Sin más, su argumento es eso. En Deadly Embrace apenas hay sangre, ni violencia, ni nada, solamente se trata de una película de intriga barata, previsible a rabiar, con mil incoherencias a lo largo de su desarrollo (como por ejemplo el papel que interpreta Michelle Bauer, que aún me pregunto qué significa...), y con mucho erotismo y largas escenas de sexo por en medio (e incluso me atrevería a decir que con sexo real, ya que en un par de planos se puede apreciar sutilmente como Stewart penetra a Linnea). Linnea Quigley, además de follar con ganas, está especialmente bien en las escenas de tensión, pero en el fondo tal como es habitual en la mayoría de las películas en que participa no es más que un personaje secundario. Por lo tanto, como película es una curiosidad, pero también una mediocridad.



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