jueves, 20 de agosto de 2015

Descubriendo a Linnea Quigley: La decadencia (Parte 3) - Final



En serio nadie se había preguntado a estas alturas por qué motivo Linnea Quigley nunca había trabajado con Jesús Franco? Es curioso, pero toda Scream Queen con un mínimo de cara y ojos -y tetas- que destaco en los años 70 y 80, tuvo algún papel en películas del Tío Jess. Mari-Cookie and the killer tarántula with 8 legs to love you (por dios, menudo coñazo de título) fue la primera participación de Linnea Quigley con el director español de un total de 2, y ésta fue producida en 1998, llevando así a tierras malagueñas a “la rubia actriz de los desnudos” para realizar el rodaje.

La presente película se trata de una obra inclasificable, un porno light que juntó en un mismo reparto a Michele Bauer, Lina Romay, Amber Newman (actriz neumática habitual en las películas de Jesús Franco) y como no, Linnea Quigley. Cabe decir que, Linnea, ha destacado en algunas entrevistas que si de alguna película se arrepiente de haber participado a lo largo de su carrera una de ellas es Mari-Cookie and the killer tarantula with 8 legs to love you. De hecho, pese a todas las burradas en las que participó Linnea, con más o menos dosis de sexo, lo cierto es que el Tío Jess juega a una liga aparte y siempre ha volcado en sus películas puñados de fantasías sexuales dignas del mejor sádico pajillero. Además, Lina Romay, un “objeto” que utilizó libremente en sus películas a base de desnudarla, hacerla follar, y follar aún más, con hombres y mujeres, siempre le ha funcionado de maravilla para aplicar sus fantasías -y encima era su mujer...-. Por otro lado, si hablamos de guarradas, Lina Romay se las come a todas, y no solo porqué interpreta en la presente película a una especie de tarántula humana que atrae a sus telarañas caseras a jovencitas, sino porqué no tiene problema alguno en mostrarse desnuda, enseñar múltiples veces su chochete, y practicar el cunnilingus un montón de veces. De hecho, el que le practica a Michelle Bauer es de una carga erótica brutal!!


Aunque Mari-Cookie and the killer tarántula with 8 legs to love you es una guarrada casi porno con poco interés, lo cierto es que ante tanta repetición de esquemas en los 90 respecto a la carrera de Linnea Quigley, el Tío Jess aplicó “algo” distinto a lo que fue habitual, con una película extraña, inclasificable, sin argumento, sin vergüenza en mostrar bizarrismo, con extrañas escenas de seducción, llenas de colorido y telarañas, y con una mujer perversa que seduce a mujeres jóvenes supuestamente para luego comérselas. Una de esas víctimas es Linnea Quigley, como comentaba, pero igualmente su protagonismo no es demasiado pronunciado y queda relegada a un papel poco trascendente. Curiosamente, no llega ni a desnudarse! Algo extrañísimo en una película en el que apenas salen hombres y apenas salen mujeres vestidas... De todos modos, Mari-Cookie and the killer tarántula with 8 legs to love you la vi muy vanguardista por tratarse de una película casposa, algún mensaje oculto habrá en ella enfocado hacia el sector del público más iluminado estilo Dalí o Buñuel, pero no es mi caso, yo prefiero verla pensando en que el Tío Jess está enfermo y muestra su galería de perversiones más recóndidas al mismo tiempo que se hace pajas viendo a su esposa Lina Romay follando con otros. Vaya, si al final me habrá gustado y todo, creo que incluso la recomiendo ver ni que sea un trozo.

Para recordar, sin duda!! el connilingus que practica una tarántula gigante a Amber Newman..., que al fin y al cabo ese es uno de esos pequeños detalles que hacen grande el cine casposo, como es el deseo a provocar. Amén.



Un par de años después de dirigir Jack-O, Steve Latshaw volvió a la carga para rodar Death Mask, un slasher sobrenatural bastante mediocre y aburrido en que Linnea Quigley tiene un importante papel en la trama. La película trata sobre un hombre con la cara deformada que gracias a la magia negra es capaz de crear una máscara que al ponérsela le permite asesinar a quien desee.

Es una película que no es merecedora de ver por sus lindezas artísticas precisamente y, de hecho, la primera hora del metraje no hay apenas ningún asesinato o momento de tensión. De todos modos que el argumento gire entorno a los integrantes de un circo, con todo lo que conlleva en cuanto a personajes freaks, decorados ingeniosos y sobrecargados, gags teatrales, etc., además de constantes desnudos y referencias a lo que era el fenómeno cinematográfico del momento La máscara (The mask) de Jim Carrey, como mínimo no la convierte en un filme demasiado pesado ni aburrido. Igualmente quiero insistir que no es una película recomendable.

Respecto a Linnea Quigley, ella aparece como protagonista de la película, asumiendo el rol de Angel Wilson, otra integrante del circo, que interpreta a una bailarina que hace algunas acrobacias. Su protagonismo va ligado a la presencia del asesino, concretamente cuando éste va aumentando su bodycount (concentrado todo en los últimos 30 minutos), pero por curioso que parezca Linnea no desarrolla una de sus virtudes como es la del grito. Apenas sufre, escapa, ni si quiera tiene miedo, y de hecho, su rol en la película es de “amiga” del asesino que intenta comprenderle y ayudar... Vaya, que sin demasiada carne al asador, es decir, para olvidar.

Y así es, Death Mask se olvida tan rápido como termina.




Cuando los 90 terminaban, se notaba claramente que Linnea había entrado en una espiral de producciones mediocres o, si más no, cameos intrascendentes en películas de poca monta. Su carrera era un desastre, encima el videoclub iba muriendo por momentos, y consecuentemente su edad ya no le hacía aparentar el aspecto virginal que podía tener en los 80 y a principios de los 90. Esa decadencia de su carrera la hizo entrar a participar en películas dudosas, tanto, que incluso se vio envuelta en una producción pornográfica en la que ella tuvo un papel relevante, es decir, que tendría escenas de sexo explícito. Algo similar ocurriría un año después con Pleasureville, y que tras su experiencia con Jesús Franco, Linnea inició su etapa más sexual cuando justo tenía 40 años... ¿la crisis de los 40?

La película en cuestión se titula The curse of the lesbian love goddess, y se rodó en 1998. Se trata de cine porno en toda regla, por lo que decir si es buena o no supongo que dependerá de si es capaz de propiciar muchas o pocas pajas, pero lo que sí que puedo decir es que el director es Ron Jeremy, el legendario actor y director porno -responsable de dirigir casi 200 películas en su carrera- estaba detrás de la cámara. No obstante, por mucho que Ron Jeremy esté detrás de la película, obviamente el principal reclamo de la película es la presencia de Linnea Quigley, algo que no pasó desapercibido a los productores y que no dudaron en aprovecharlo para publicitar a la actriz claramente en el póster de la película. De todos modos Linnea tampoco fue del todo tonta y supo escoger una película en la que solo hay escenas lésbicas, es decir, que no hay ninguna participación masculina en momentos de sexo. Por otro lado, sus escenas de sexo las realiza sola, y por lo tanto en las dos escenas en las que aparece apenas se limita a masturbarse el clítoris. ¡Y aún hay más trampa! Porqué el juego de manos de Linnea a la hora de masturbarse siempre tapa su vagina, por lo tanto que nadie se emocione porqué en los años 80 ya se pudieron ver fotografías en revistas eróticas donde Linnea enseñaba mucha más carne, como las fotografías que le hizo David Schoen, con escenas lésbicas donde nos enseña sutilmente su entrepiernas.


The curse of the lesbian love goddess se trata de una película imprescindible para el sector más cerdo de los fans de Linnea Quigley. En ella hay escenas muy subiditas de tono, aunque lejos de tratarse de pornografía hardcore.


Otra película que destila más sexo que gritos es Girls of the B movies. Se trata de un documental realizado en 1998 en que se entrevistan a varias actrices del cine de bajo presupuesto, y no solo del cine de terror, sino de todo tipo de producciones. Cada entrevista se limita a conocer superficialmente cada actriz, comentando su origen, sus películas realizadas, cómo consiguió entrar en el mundo del cine, y finalmente qué es lo que más ama del mundo del cine. Esas entrevistas, no más largas de 5-7 minutos, se van alternando con un striptease que va haciendo la misma actriz con tal de mostrar lo que es, SIN DUDA, lo más interesante de ellas: su físico.

Una de esas actrices es Linnea Quigley, quien a sus 40 años de edad se ve envuelta en una película en que comparte reparto con actrices de 25, recién salidas de revistas eróticas, y por lo tanto, con escasa experiencia en la industria cinematográfica. Y eso en el fondo es triste. Además, su físico ya no es lo que era en otras películas, y en el striptease que realiza la verdad es que da un poco de pena detectarle a su cuerpo celulitis, pecas que nunca se le habían visto, y en sí todas esas imperfecciones completamente normales y naturales para su edad, pero que en una película minimamente decente siempre se buscaría ocultar.


Este tipo de cine es precisamente la dinamita que reventó el respeto que se habían ganado las Screams -y en sí todas las actrices que participan en películas de bajo presupuesto- al demostrar, una vez más, que en realidad esas chicas no son más que cuerpos tuneados con silicona que pseudo-actuan a base de polvos y 4 gritos en las películas. Ídem para revistas como “Femme Fatale” o “ScreamQueens”, revistas eróticas que fotografiaban a actrices que recién empezaban a hacer sus pinitos, y solo por eso ya se les daba una importancia y protagonismo que aún no se habían ganado, por lo que la industria cada vez más banalizó a estas actrices, y consecuentemente se cargaron el prestigio adquirido en los años 80 con actrices que de verdad se ganaron el respeto actuando en decenas de películas: tales como Brinke Stevenes, Linnea Quigley o Michele Bauer. Una pena, porqué las Screams de los 80 son una perfecta mezcla de sexo+terror, pero cuando solo se da protagonismo al sexo, el cine queda en un segundo plano.


Animals es la peor mierda que he visto en años. Se trata de una película de 1990 dirigida ¿dirigida? por un tal Bob Cook, que trata sobre unos matones que acabarán secuestrando, torturando y violando a un grupo de chicas que se encuentran de camping en medio del bosque. Entre esas chicas se encuentra Linnea Quigley, enviando un mensaje a los fans que le siguen del plan “a ver si tienes cojones a aguantar hasta el final de Animals”, porqué tela en la pedazo de mierda de película en la que se involucró...

Lo que verá el espectador en Animals es una propuesta que roza el límite más underground de la Serie Z, con una fotografía asquerosa que parece sacada de una grabación casera en Super 8, encima sin etalonar, montada de cualquier manera, y lo peor de todo, con un contenido tan mal dirigido que se le notan por todos lados los fallos de raccord y sus cutre-efectos digitales. Eso sin contar unas interpretaciones amateurs y sin apenas experiencia en el mundo audiovisual tal como indica IMDB, y aún hay más! porqué incluso los técnicos de sonido y asistentes de dirección también tuvieron distintos papeles en la película. Y ojo al cartel de la película, que os lo juro, es el oficial, pero no se corresponde absolutamente en nada con el contenido que muestra.

Pero bien, dejando de lado que es una puta mierda Animals, al menos hay algunas escenas de violencia bastante crudas, tetas por todos lados, y una violación anal a Linnea Quigley que le permite exteriorizar sus pulmones a base de gritos. Eso sí, dicha violación, se hace raro ver como un tío está follando mientras busca “no sé qué” en un armario...¿un consolador? La foto habla por sí sola:

(Si, la está violando...)

Dentro del saco de películas en que Linnea apenas aparece con un simple, testimonial, pero para nada molesto cameo, encontramos también Kolobos, el último suspiro. Éste se trata de un filme que pertenece al género slasher, y que al igual que películas insignia como Viernes 13 y demás, también incorpora en su reparto adolescentes y a un asesino en serie enmascarado. Cabe decir que más que las películas de la saga de Jason Voorhes, Michael Myers y compañía, Kolobos se marca como referencia otras películas que incorporan elementos más psicológicos como pueden ser, por ejemplo, Maniac (William Lustig, 1980), además de un guión con tintes a La mansión de los horrores (William Castle, 1959) y sobretodo una versión terrorífica del concepto de Solo en casa, muy al estilo como la adaptó con posterioridad la magnífica The Collector (Marcus Dunstan, 2009). Por lo tanto, Kolobos, el ultimo suspiro es una película de adolescentes encerrados en una casa y que deberán sobrevivir a las trampas ocultas que hay en ella, además de un asesino en serie que no es lo que parece.

La dirección va a cargo de Daniel Liatowitsch y David Todd Ocvirk, y en su conjunto la película la recomiendo bastante pese a sus defectos. ¿Defectos? A mi siempre me la han sudado los defectos en el cine de serie B, ya que es un tipo de cine para disfrutar tanto con las virtudes como con los defectos, pero claro, tiene que haber también virtudes. ¿Virtudes? Sí, la película tiene algunos detalles interesantes merecedores de ser destacados, como por ejemplo la perspectiva del filme siempre constante de la protagonista, que justifica al tramo final de la película ciertas visiones y escenas macabras que el espectador se irá encontrando durante la trama, y que la verdad, acojonan lo suyo. También hay algunas escenas de violencia y gore bastante majas, y sobretodo una puesta en escena con una iluminación que recuerda mucho el cine de Mario Bava, con tonalidades rojas y azules en ambientes de oscuridad parcial que la verdad, todo sea dicho, nunca sabremos de donde salen pero quedan chulísimas. Y si a ello le añadimos algún que otro giro en la trama (aunque previsible) y que la duración total de la película son unos cortos 80 minutos, la verdad es que Kolobos es una película muy digna de ver.


El cameo de Linnea Quigley, como comentaba antes, está metido en calzador. Ella interpreta a Dorothy, y aunque el guión no explica quién es, creo que se trata de la madre de Kyra, la protagonista de la película. Solo tiene una aparición de unos 40 segundos, precisamente hablando con Kyra sobre el futuro más próximo de la chica y también sobre unos dibujos que ella misma dinuja (no quiero desvelar nada). La verdad es que Linnea no aporta nada a la trama más allá de satisfacer el deseo de unos directores que de bien seguro eran fans de la actriz y querían que participara a la película, y quien sabe si también lo hicieron por motivos de marketing. En todo caso, lo que me sorprende de la aparición de Linnea es que aparece con el pelo recogido, algo que si ahora no ando despistado creo que nunca había ocurrido. Por otro lado, los directores de Kolobos, el último suspiro quisieron homenajear la muerte de Linnea Quigley en Noche de paz, noche de muerte, aquella en que muere clavada en las aspas de una cabeza de ciervo colgado de la pared, y en la presente película más o menos hay una muerte parecida de una joven adolescente a manos del asesino.


The killer eye es una película que he querido incluir en el listado de la presente entrada más que nada para acabar, junto a Kolobos, con un buen gusto final en el artículo. Si bien he empezado la presente entrada con una tarántula gigante que practica el connilingus a una mujer, ahora la terminaré con un ojo gigante que se folla a toda mujer que se encuentra. Esto es, en definitiva, el maravillosos mundo de la caspa, la caspa pura y dura, y encima de calidad como la que suele producir la Full Moon. Pienso que solo así, con cachondeo, se puede cerrar bien un artículo como este que ha acogido 11 entradas para hablar de basura cinematográfica. Espero que las fotos, como mínimo, arranquen alguna sonrisa.


Eso sí, que nadie se piense lo que no es, porque Linnea Quigley aparece en la película. Se la puede ver un instante, en una escena en que une a los dos garrulos drogadictos de la pelí mirando una película en televisión: Creepozoides, y concretamente están viendo la escena de la ducha que une a Linnea Quigley con uno de esos militares culturistas. Por lo tanto, la presencia de Linnea en la película es testimonial. The killer eye es basura cinematográfica, nada reluce más allá de la vulgaridad, el cartón piedra, y el ridículo, pero hacer el ridículo muchas veces sirve para que el resto se rían, y a diferencia de muchas películas casposas y amateurs que pretenden ser ambiciosas con 4 duros (error), las películas de la Full Moon (como ésta) suelen ser malas a propósito, y esa es la actitud que ayuda a hacer grandes estas películas. Además, junto a un argumento pésimo (¿¿¿qué coño es eso de ojo asesino???), sexo constante, y apenas 60 minutos de metraje, el resultado es algo la mar de entretenido. Es, en definitiva, una película que reivindico a la vez que me despido del artículo.


Por cierto, AL LORITO este 2015 con Hunters, la última película de Linnea Quigley. He dicho.




2 comentarios:

  1. Da un asco tremendo leerte. Tú no eres un aficionado al cine, eres un cerdo machista que escribe para un público igual de cerdo, machista, masculino y heterosexual que tú. Espero conseguir promocionar la decadencia absoluta de este blog a través de todos los contactos posibles -después de todo, algo bueno tiene internet, fuera de la difusión de mierdas como esta- y, por supuesto, de su autor. Pero más espero aún que algún día te dediques a ser un crítico de cine decente y cuyo trabajo sea reconocido por méritos reales y no por pasar horas diarias viendo mierda que representa la peor de las violencias contra la mujer. Debería haberte destrozado el escroto cuando lo tuve a mano.

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    1. Gràcies per la difusió del blog.

      Una abraçada!

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