"The Accursed Flower", un cómic de terror americano con "barretina"


Aprovechando que mañana es 11 de Septiembre, Diada Nacional de Catalunya (mi tierra), hablaré de una curiosidad que he podido descubrir recientemente a través de una Fanzine catalán de hace más de 30 años que encontré por casualidad entre los miles de libros y revistas que guardo en mi casa. Dicho Fanzine se titula JONC (Fanzine de la Joventut Nacionalista de Catalunya) y concretamente era el número 1, fechado en Noviembre de 1983, unos tiempos de reivindicaciones nacionalistas post dictadura fascista de Francisco Franco en España.

En la revista abundan distintos cómics dibujados por gente amateur además de artículos relacionados con el mundo de la viñeta. De hecho, los responsables del Fanzine argumentan en su primera página el objetivo del mismo “El objetivo de la Asociación será la de promover el conocimiento, la producción y difusión de historietas gráficas tanto para favorecer el desarrollo de este arte como para intervenir en el alcance de una cultura catalana moderna y completa (...)”. Si bien la mayoría de esos cómics amateurs no tienen un nivel demasiado presumible, sí hay un artículo verdaderamente interesante que habla sobre la proyección internacional del cómic en relación a la cultura catalana, o, dicho de otro modo, sobre los dibujantes y guionistas catalanes que han trabajado para editoriales extranjeras aplicando referencias en sus viñetas a la cultura patria -insisto que hay que situarnos en 1983-. Dicho artículo, escrito por Alfons Moliné, recuerda con subjetividad y ciertas dosis de humor todos esos cómics extranjeros que hablan sobre Catalunya, el Barça, o simplemente que poseen elementos que identifican de un modo u otro a los catalanes. Por ejemplo ”Pompon Rouge”, un cómic francés de 1956 protagonizado por un chico adolescente llamado Jordi que propicia reminiscencias a TinTin; también el famoso futbolista Eric Castel tiene su momento de gloria, recordando al lector que fichó por el Barça; o también el cómic titulado “L'Indien Français”, un cómic dibujado por George Ramaioli, y con un protagonista que tiene un apellido de lo más catalán: “Pagès”.

Pero, a lo que nos interesa. Otro de esos cómics de los que comenta es uno de género de terror, titulado “The Accursed Flower”. Según cuenta el artículo de Moliné, en 1972 el dibujante catalán Josep Maria Beà realizó por encargo una historieta de terror para la editorial americana Warren.

Vayamos por partes. Dicha editorial fue creada por James Warren en 1957 y continuó su negocio hasta el año 83, y entre las distintas revistas que publicaba habían algunas que estaban relacionadas con el género de terror: “Creepy” (1964), “Eerie” (1966) y “Vampirella” (1969), en las que, entre otras cosas, también habían cómics. La relación del cómic catalán con James Warren la inicia a través del barcelonés Josep Toutain, el propietario de Selecciones Ilustradas (S.I.), una agencia de representación artística de dibujantes de historieta gráfica e ilustradores españoles en el extranjero que funcionó de maravilla entre los años 60 y 70. Pues bien, Toutain, viajó a Nueva York en 1970 para abrir un nuevo mercado, algo que consiguió tras reunirse con James Warren, y que éste quedó fascinado con el talento de los originales de aquellos artistas españoles y también catalanes, por lo que Warren contrató a varios de esos dibujantes entre los que se encontraba Josep Maria Beà, el autor de “The Accursed flower”. Cabe decir que no fue el primer comic de terror catalán publicado por Warren, anteriormente el dibujante Carles Prunés ya lo consiguió para el nº30 de la revista “Creepy” con el cómic “To be or not to be a Witch”. En todo caso, Beà logró dibujar un cómic muy redondo, y que le sirvió para conseguir el Premio Warren al mejor guión de cómic del 1975, con esta curiosa historieta ambientada en Catalunya, y que también se publicó en España con el número 25 de la revista “Vampus” (1974) titulado como “La flor maldita”.

Lo que destaca de “The Accursed flower”, y principal motivo por el que dicho cómic aparece en el artículo del Fanzine JONC es la estética del villano. Incluso hoy se hace extraño ver como el tío Creepy va con barretina (gorro tradicional catalán), además de llevar la Senyera (bandera de Catalunya) con un parche en el hombro -no hace falta recordar que esa publicación se hizo en 1973, tiempo en el que el dictador Franco aún vivía-. El argumento del cómic también barre para casa y se basa en una leyenda tradicional del municipio tarraconense de Altafulla, explicando la historia de Jordi Valls, un hombre que a duras penas puede llevar solo las tareas del campo que trabaja como labrador. Para remediar esa dura situación decide sembrar en su huerto raíces de manaire, una raíz mágica de las que brotarán unos duendecillos trabajadores. Al día siguiente de plantar esas raíces los manaires despiertan de bajo tierra, y reclaman trabajo a su amo, Jordi, al grito de “¿Qué hemos de hacer ahora?”. Pero lejos de ser un sueño hecho realidad para un plebeyo trabajador como Jordi Valls, lo malo es que si los manaires pronuncian esa frase 3 veces y su amo no les ordena ninguna tarea, esos duendecillos mágicos le saltarán encima y le matarán.

A continuación muestro algunos bocetos del cómic original americano:

(Jordi Valls y su Barretina)
(edición Vampus)

Comentarios

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  2. Gracias por recordar ese artículo que escribí hace 22 años (¡como pasa el tiempo!)... ¡ya casi ni me acordaba! Lo cierto es que yo no tenía ninguna vinculación con la entidad que editó el fanzine; simplemente, se me propuso, a través de un tercero, escribir un artículo sobre las alusiones a Catalunya en el cómic internacional. Por otra parte, esa historia de Beà de ambiente catalán que realizó para Warren, confieso que nunca llegué a leerla entera; tan solo conocía la primera página (la verdad es que chocaba ver al tío Creepy con barretina), que salió reproducida en el nº 9 de la revista teórica BANG!, que estaba dedicado al "boom" de los dibujantes españoles en América (además de la "invasión" de talento ibérico en los magazines de la Warren, se hablaba también de Jordi Longarón, que por entonces se había convertido con su "Friday Foster" en el primer español que publicó una tira de prensa en el mercado USA).

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  3. Me sorprende muchísimo que tan solo 2 días después de la presente publicación en la que hago referencia de un artículo escrito hace 32 años, el autor -usted- de dicho artículo llegue hasta mi humilde blog para dejar sus impresiones. Ante todo, un orgullo por mi parte, pero no sin un punto de inevitable vergüenza je,je.
    Muchas gracias por el feed-back. Un saludo!

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