Grotesque (Gurotesuku) - Kôji Shiraishi, 2009



-TÍTULO ORIGINAL: Gurotesuku (Grotesque)
-DIRECTOR: Kôji Shiraishi
-GUIÓN: Kôji Shiraishi
-AÑO: 2009
-DURACIÓN: 73 min.
-PAÍS: Japón
-FOTOGRAFÍA: Yôhei Fukuda
-REPARTO: Hiroaki Kawatsure, Tsugumi Nagasawa, Shigeo Ôsako
-PRODUCTORA: Ace Deuce Entertainment / JollyRoger / Tornado Film

NOTA: 6


Lo de Japón es para mear y no echar gota. Su cultura reservada y tradicional, armoniosa y basada en el respeto mutuo, derrumba por completo esa imagen en ocasiones puntuales con algunas producciones culturales que bien podríamos considerar como la cara más oscura del arte. Esta incongruencia surge de la conducta reprimida de la sociedad nipona, y que ha encontrado en el arte -ya desde el pintor Hokkusai- una fuente escapatoria donde poder avocar sus fantasías, oscuras y no tan oscuras, pero sea como sea muchas de ellas no dejan de ser representaciones de unos deseos reservados que ejemplifican la perversión reprimida de la sociedad japonesa.

Grotesque, un título más entre los muchos que aprovecharon el tirón comercial de las Hostel, Saw y demas películas con torturas pasadas de rosca, es la película que hoy quisiera sacar a flote en el blog. Como apunto, un título de explotación que quizás no venga a la memoria de muchos, pero que hay que situar en 2009. Dirigida por carismático director japonés del J-Horror Kôji Shiraishi (Sadako vs Kayako), es una película que pretende alejarse de los asesinos meticulosos y de la paja propia de películas con jóvenes que llegan al lugar equivocado en el momento equivocado, para tener como referente las películas de la serie Guinea Pig. Grotesque, es una película sin argumento, que se limita a exponer en poco más de 65 minutos cómo dos jóvenes son secuestrados por un asesino que les torturará sin piedad con el objetivo de averiguar hasta qué límites puede llegar una persona por amor a otra. Son 65 minutos de depravación sexual y física, hay muy poca violencia psicológica, y por lo tanto estamos ante una obra dura, enfermiza, visceral, y en sí, es un festival grandgiñolesco en que no se justifica ningún acto de maldad hasta bien llegados al tramo final de la película, por lo que gran parte del film es solo puro morbo psicopático.


Su director Kôji Shiraishi tiene muy claro lo que busca, y lo encuentra a través de una realización situada principalmente en espacios cerrados -apenas 2 escenarios-, además de aplicar una fotografía poco coloreada y con planos muy cerrados que, junto con los constantes gritos y súplicas por parte de los protagonistas, produce al espectador una experiencia bastante angustiosa. Quizás, Shiraishi, como crítica constructiva, peca de excesivamente evidente a la hora de mostrar las lesiones y desmembramientos, y en cambio apenas apuesta por la tortura psicológica, una fórmula que suele funcionar bastante mejor en ese tipo de películas. Pese a ello, el gore -siempre de látex y nunca digital- es muy bueno, y algunas escenas como la de los testículos invitan a cerrar lo ojos... y otras a aplaudir, como la escena final, que es un puto WTF la mar de romántico.


Quisiera añadir también que existen dos versiones: por un lado está la japonesa e inglesa, y también una versión internacional unrated. Evidentemente la versión unrated aporta las escenas de sadismo sexual, así como otras de alta violencia. Como curiosidad, esta versión sin censura se prohibió -y todavía sigue prohibida- en Reino Unido. Y por si por si fuera poco, debido a la alta brutalidad de la película, Amazon Japan decidió retirar la película de la venta, creando así una fuerte polémica entorno a la película.

En fin, Grotesque no pide demasiado análisis. Se trata de pura pornografía asesina, lo llamado torture-porn, en que se puede “disfrutar” de algo tan simple como ver a dos personas atadas mientras un asesino las tortura hasta límites insospechados en los 65 minutos de metraje. Quien recuerde las Guinea Pig pues Grotesque va en la linea. Una salvajadas sin ningún tipo de piedad que en tiempos de una cierta corrección como es en los 2000 sirve para recordarnos que en cuanto a depravación nadie supera Japón, y que además eso no es excusa para bajar la guardia y no realizar correctamente una película. 



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